22/05/2012 -
4' 6" - 1164 Visitas Columna de opinión Patronato, Central y River, todos los caminos conducen rumbo a Santa Fe
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| El torneo pasado Central llegó al Grella pero lo hizo sin hinchas. |
Lo que se creía era un secreto, saltó a la luz hace varias semanas y los partidos de Patronato frente a Rosario Central y luego River, los dos grandes candidatos para retornar a la máxima categoría del fútbol argentino, se mudan de Paraná. Después de enojos, enfados, o como quieran denominarse, la mayor parte de los hinchas del Rojinegro entendió que era la mejor opción trasladar la localía y por diferentes razones. Los que protestaron en un primer momento, después terminaron comulgando con la decisión dirigencial, la que por cierto todavía no fue confirmada. La cuestión es que ceder la localía antes dos monstruos del fútbol argentino va más allá del fanatismo por una camiseta o club, es decir, excede los límites del amor por la casaca y tiene que ver con el superprofesionalismo en el que está sumergido Patrón desde hace prácticamente dos temporadas.
Por Álvaro Moreyra
de ANALISIS DIGITAL
Si bien todavía hay algunas actitudes de club de barrio, de Liga, o competición amateur, Patronato juega al fútbol profesional y las decisiones hay que tomarlas desde ese plano, más allá de lo que opinen muchos. Porque los sueldos, algunos muy altos por cierto, a los futbolistas tienen que pagarlos los dirigentes, a los empleados del club lo mismo, los servicios y demás cuestiones igual, todo pasa por la órbita de los que conducen la institución y poco tiene que ver los hinchas.
Haciendo hincapié sobre el aspecto económico, el traslado de los partidos hacia el estadio Sabalero generaría ganancias siderales para una caja que no acostumbra a manejar tanto dinero por recaudaciones y que en la última presentación del Rojinegro, ante Aldosivi, tuvo que conformarse con poco porque el estadio mostró muchos claros.
Lógicamente que jugar ante un Rosario Central o River no es lo mismo, pero los directivos usaron de termómetro los últimos partidos de local para tomar definitivamente una decisión. Con Ferro el hincha no respondió como se esperaba, con el Tiburón menos aún. El termómetro midió lo que se esperaba, poca efervescencia.
Al margen de ello, si bien el fútbol no se trata de una empresa, ni nada que se le parezca, en un torneo profesional como la B Nacional, lamentablemente o afortunadamente, depende la visión, hay que pensar con la billetera, sobre todo pensando en la temporada que se avecina, en la cual, según propias declaraciones de protagonistas, la idea es pelear más arriba.
Sin tirar cifras al voleo, como parece una constante en estos días, sería mucho dinero el que ingresaría a las arcas de la entidad paranaense, lo suficiente como para saldar el presupuesto actual y gran parte del próximo. Desde ese punto de vista, lógicamente que la apuesta de trasladar la localía unos 40 kilómetros no suena descabellada, sino todo lo contrario.
Es más, el ingreso de dinero líquido ayudaría y mucho para otras cuestiones relacionadas con un torneo bien profesional, por ejemplo, el aspecto de infraestructura. Es que ya son casi dos temporadas las que el Rojinegro milita en la divisional, sin embargo el Grella sigue prácticamente igual.
Precisamente días atrás se cumplieron dos años de la llegada del club a la B Nacional, sin embargo, al margen del espectacular estado del campo de juego, las mejoras son casi nulas. Aunque parezca difícil de creer, en el Grella todavía tiene alambres viejos que separan a las tribunas de la cancha y algunos que peinan canas aseguran que la mayoría vive desde el Nacional de 1978.
Además la llegada del Canalla y el Millonario no solamente trae consigo miles y miles de hinchas en busca de una entrada, sino también cientos de periodistas que siguen las campañas. Hoy más que nunca, teniendo en cuenta que ambos están muy cerca de volver a Primera División, lamentablemente las comodidades que entrega el Grella no son las mejores para trabajar.
Otro factor fundamental es el de la seguridad y aquí salta una pregunta inevitable y es ¿los encargados de los operativos están a la altura de semejante evento? Puede que sí, de hecho en las dos temporadas que lleva de vida Patrón en la B Nacional jamás hubo un hecho que pasara a mayores, aunque es de recordar que recién el año pasado volvieron los hinchas visitantes a las canchas.
Igualmente, y si bien la capacidad autorizada del Grella es para 16.000 espectadores, lo real es que habrá otro tanto que andará por las inmediaciones del estadio en la búsqueda de ingresar como sea, máxime si alguno de los dos equipos se juega el ascenso. El de la seguridad no es un dato menor, sino todo lo contrario, fue el de los más importantes tratado por los dirigentes en las últimas reuniones, es que armar semejante operativo y durante dos fines de semanas seguidos, no es tarea sencilla.
Por todas estas cuestiones es que haber elegido el estadio Brigadier López de Colón de Sante Fe es una decisión acertada, lógicamente que como toda medida tendrá opositores, pero lo real es que hoy, lamentablemente, el estadio Grella no está en condiciones de albergar semejante espectáculo.
Quizás, con la millonaria recaudación que se generará con los dos partidos allí, en la temporada que viene sí se pueda jugar todos los partidos en la cancha de Patronato, como quieren los hinchas.
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