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19/09/2012 -  tiempo  3' 38" - 6946 Visitas Lo hizo en forma reservada y durante más de dos horas Caso Ilarraz: declaró en Tribunales la primera de las víctimas del cura abusador
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Algunos señalan que el cura Ilarraz sigue en Tucumán; otros ya lo ubican en Córdoba.
Durante más de dos horas declaró ayer en el edificio del Poder Judicial entrerriano la primera de las víctimas abusadas en el Seminario Menor por el cura pedófilo paranaense, Justo José Ilarraz, según pudo confirmar ANALISIS DIGITAL. El joven, de unos 33 años y oriundo de una ciudad cercana a Paraná, ratificó lo denunciado por la revista ANALISIS -cuyo nota de tapa sirvió para iniciar de oficio la causa judicial- y contó detalles sobre los abusos cometidos por el sacerdote cuyo paradero se desconoce, aunque algunas estimaciones indican que estaría en Córdoba. Mientras tanto, otras versiones indican que el cura sigue recluído en San Miguel de Tucumán. Durante la jornada de este viernes, el abogado del presbítero denunciado, Jorge Muñoz, se presentará en Tribunales –acompañado de letrados de la capital entrerriana que colaborarán en la defensa-, para incorporarse a la causa.
Por D. E.
(de ANALISIS DIGITAL)


La causa iniciada por el procurador general del Superior Tribunal de Justicia, Jorge Amílcar García, tuvo ayer su primera testimonial. La declaración del joven cuya identidad se preserva, quien reside en una localidad cercana a esta capital, se extendió por espacio de dos horas, ante el fiscal de Cámara, Rafael Cotorruelo, secundado por un equipo de trabajo. El minucioso relato del joven sirvió para iniciar el expediente, tras su arranque de oficio con el artículo de tapa de ANALISIS y se irá ampliando con la incorporación de nuevos testimonios, que se irán dando en forma reservada, como así también con los informes que se esperan lleguen esta misma semana, desde el Arzobispado de Paraná.

Como se indicara, se requirió copia de informe en torno al Juicio Diocesano iniciado en 1992 por la misma conducción eclesiástica, contra el cura Justo José Ilarraz, luego de la denuncia de uno de los jóvenes abusados, al igual que la nómina de seminaristas y religiosos que se desempeñaron en el establecimiento entre 1984 y 1992. Por esos días, el arzobispo de Paraná era monseñor Estanislao Karlic -quien iba logrando su ascenso e inserción en la propia cúpula del Episcopado Argentino-, a poco de instalarse en la capital entrerriana, procedente de Córdoba y reemplazar en el cargo a monseñor Adolfo Servando Tortolo -ex vicario castrense y confesor del general Jorge Rafael Videla-, quien ya tenía una avanzada enfermedad que en 1986 lo llevó a la muerte.

En el extenso testimonio, el joven que declaró reconoció que Ilarraz siempre utilizaba el mismo mecanismo para su esquema perverso, al ir observando las personalidades de cada uno de los chicos; sus angustias y ansiedades, para ir acercándose y darles "su amor". Así también se ratificó que cada noche, cuando se apagaban las luces del pabellón del Seminario, el cura esperaba unos minutos y comenzaba a caminar por entre las camas de los chicos. Y cuando escuchaba algún lloriqueo silencioso se aproximaba, se sentaba a su lado, les acariciaba la cabeza y la mayoría de las veces terminaba ingresando a sus camas para consolarlos. Ese consuelo significaba mimarlo, tocarlo y besarlo en la boca. Y cumplía con un mecanismo: casi todas las noches se llevaba a su habitación al chico más angustiado, para que se quedara a dormir con él y al otro día lo devolvía a su actividad normal.

El declarante indicó también que el cura, en su rol de prefecto, tenía una especie de habitación vip en el Seminario Menor, con las más variadas comodidades, en cuanto a la variedad tecnológica que disponía –máxime en esa época- como así también era un lugar con comida, chocolates, caramelos, alfajores y gaseosas. Quien accedía a tales "privilegios" debía acceder a los requerimientos sexuales de Ilarraz.

La víctima recordó que los abusos no sólo eran el Seminario Menor de Paraná, sino también en campamentos que se hacían en zonas cercanas al establecimiento o bien en Córdoba, cuando iban entre mediados de enero y febrero, oportunidad en que se instalaban en el Hogar Preventorio de las Hermanas de San Camilo de Lellis, en Molinari, en pleno Valle de Punilla. Sostuvo incluso que el cura los obligaba a disponer de una libretita, para "anotar los pecados" y tenían la obligación de mostrárselo semanalmente, para una especie de monitoreo. Tras ello, había premios y castigos. El estímulo mayor era partir con él rumbo a Europa. No pocos de esos chicos que eran de su estrecha confianza, tras ser elegidos y abusados, conocieron Italia, Rumania, España o Grecia de la mano del cura Justo José Ilarraz.

En tanto, pudo saberse que esta mañana se presentará ante el fiscal Cotorruelo el abogado defensor del cura abusador, Jorge Muñoz, quien llegará desde Monteros, donde reside. Al parecer, lo haría junto a integrantes de un conocido estudio de Paraná, quienes colaborarán en la defensa de Ilarraz.
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