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28/07/2013 -  tiempo  1' 31" - 1798 Visitas Fue gobernador de Entre Ríos a los 32 Se cumplen 100 años del nacimiento de Héctor Domingo Maya en Gualeguaychú
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"Fue un hombre transparente con una profunda fe cristiana".
Fue uno de los pocos copoblanos a quien le cupo la responsabilidad de
gobernar la Provincia. Era hijo de Antonio Mariano Maya que fue intendente de Gualeguaychú en 1923 y de Ana Guezamburu. Fue alumno dela Escuela Guillermo Rawson y del Colegio Nacional de Concepción del Uruguay y se graduó de abogado a los 21 años en la Universidad de Buenos Aires.
Contrajo matrimonio con Angélica Paz Laplacette, fundando un hogar bendecido con cinco hijos que lo amaron y admiraron durante toda su vida. Desde muy joven milito en el sector irigoyenista de la Unión Cívica Radical, siendo a los 19 años Presidente del Comité Universitario Radical y en tal representación uno de los oradores que despidieron los resto de Hipólito Irigoyen.
Por Héctor María Maya (*)

Fue junto a sus hermanos Carlos y Antonio Guillermo Maya, Arturo Jauretche, Raul Scalbrini Ortiz, Homero Manzi, Gabriel del Mazo y muchos más, uno de los dirigentes destacados de FORJA ( Fuerza de Orientacion Radical de la Joven Argentina) a nivel nacional.

Producida la revolución de 1943 se sumó al nuevo movimiento político que se generó alrededor del general Perón, con quien colaboró en la Secretaria de Trabajo de la Nacion y fue electo Gobernador de Entre Ríos con 32 años de edad.

Durante su gobierno se construyeron centenares de kilómetros de pavimento, se erradico la langosta, se fomentó la educación y la enseñanza de las religiones en las escuelas públicas, protegió la salud construyendo decenas de hospitales y se garantizó a todos los entrerrianos el pleno respeto de la Constitución y la ley.

También fue diputado (1963) y senador nacional (1973) en sendos mandatos interrumpidos por golpes militares.

Fue productor rural en sociedad con sus dos hermanos explotando un establecimiento cuyo núcleo había heredado de su madre y que con esfuerzo y austeridad habían incrementado modestamente en 50 años de trabajo y ahorro, lo cual hoy en su totalidad mantienen sus sobrinos e hijos.

Fue un hombre transparente con una profunda fe cristiana; vivió en ella y murió confiado en el inmenso amor y misericordia de Dios. El pueblo de Gualeguaychú fue testigo de su vida.

En esta ocasión, al cumplirse el centenario de su nacimiento, recordamos su figura y su vocación por el bien común con hondo y militante sentido del deber.

(*) Hijo de Héctor Domingo Maya.
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