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16/02/2014 -  tiempo  6' 42" - 360 Visitas Propone incorporar “la culpa temeraria” para delitos de tránsito El proyecto del nuevo Código Penal crea alternativas a la condena a prisión
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“Hay que terminar con la idea de que el Código Penal sirve para perseguir delincuentes", dijo Gil Lavedra.
El anteproyecto del nuevo Código Penal, de más de 200 páginas elaborado por la comisión que se creó para realizar la actualización e integración del corpus normativo, fue entregado el jueves a la presidenta Cristina Fernández, tras un año y medio de trabajo del grupo presidido por el ministro de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Raúl Zaffaroni. Entre sus aspectos novedosos, la reforma plantea la erradicación de la prisión perpetua, de la condena de ejecución condicional (o en suspenso) y la libertad condicional; la creación de la figura de “culpa temeraria” (que podría aplicarse a los delitos de tránsito) y de penas alternativas a la reclusión; la incorporación de los criterios que tomó el máximo tribunal del país respecto al aborto y al consumo de drogas así como un apartado destinado a los delitos de lesa humanidad. El corpus legal que se pretende modificar entró en vigencia en 1921 y desde entonces sufrió todo tipo de modificaciones. “Hubo cambios parciales e injertos en tal cantidad que lo han desfigurado absolutamente”, explicó el ex diputado radical y jurista Ricardo Gil Lavedra, quien completó la comisión junto a la también jurista y ex diputada nacional María Elena Barbagelata (FAP), el ex camarista León Arslanian, y el diputado por el PRO, Federico Pinedo.

“Uno de los objetivos de la reforma penal es obtener que las penas impuestas se cumplan de modo efectivo, para dar así eficacia al sistema”, resaltó Arslanián a Tiempo Argentino. Justamente, para el reconocido abogado las innovaciones más profundas están vinculadas a las sanciones: “En tal sentido, se han eliminado la condena de ejecución condicional (o en suspenso) y la libertad condicional, para sentar, así, la regla de que las penas no tienen un valor puramente simbólico, sino que están previstas para que se cumplan”, destacó.

El anteproyecto también distingue los delitos graves de los gravísimos, erradica la prisión perpetua y eleva a 30 años la pena máxima. “Hay que terminar con las declamaciones de quienes creen que aumentando el monto de las penas se satisface un criterio de política criminal”, afirmó Gil Lavedra. Y a continuación indicó: “Las penas, por un lado, deben aplicarse. Por otro lado, no todas pueden ser la reclusión carcelaria. Por eso, desde la comisión ofrecemos diferentes alternativas a la prisión para que el juez decida.”

Arslanian manifestó al respecto: “Las alternativas son extraordinariamente variadas, y conceden al juez un gran recurso para adecuarlas tanto a las circunstancias personales cuanto a la naturaleza del delito por el que el agente ha sido condenado”. Ellas son: la detención domiciliaria, la detención de fin de semana, la obligación de residencia en un lugar determinado, la prohibición de residencia y de tránsito por un lugar determinado, la prestación de trabajos a favor de la comunidad, el cumplimiento de instrucciones impuestas por el juez acerca de deberes que deberá cumplir el condenado y la multa reparatoria.

“Estas penas alternativas, o bien sirven para remplazar la pena breve, que hasta ahora viene dejándose en suspenso, por trabajos a favor de la comunidad, o bien, sirven para que se sustituya una parte de la pena que queda por cumplir, por detención en su domicilio, hasta agotarla, o ir reemplazándola por otra”, agregó el ex camarista.

Si bien en la reforma se elimina la prisión perpetua, “la pena de privación de la libertad que se contempla no es menos grave que la actual”, afirmó Gil Lavedra. En la reforma se estipula que la máxima pena de reclusión ascienda de 25 años a 30 años pero que al cumplirse dos tercios de la condena se pueda solicitar la sustitución por una pena menos gravosa. A la hora de defender la decisión, el jurisita sostuvo: “Lo que se llama prisión perpetua es una hipocresía porque hoy no existe como tal.” El ex diputado radical se refiere a que en la actualidad, un reo que lleve 20 años detenido puede aspirar a la libertad condicional.

Otro de los temas que aborda el anteproyecto son los delitos de tránsito, “unos de los hechos que hoy más preocupa a la comunidad”, según Arslanian. “Hay hechos de gravedad extrema en los que el autor no sólo produce la muerte de la víctima, sino que exhibe un elevado grado de descuido, rayano en la temeridad”, caracterizó el abogado. “Hasta ahora, se utilizó –según el grado de repercusión mediática que el hecho tuviese– el recurso más que opinable de atribuir al autor el hecho como si hubiese tenido por finalidad dar la muerte a la víctima. Ese recurso forzado, más dirigido a atenuar la alarma mediática-social, sólo ha servido para mantener preso al responsable por un tiempo (y acallar así el clamor social) hasta su liberación por el Tribunal de Juicio que termina por caracterizar al hecho como culposo. Para terminar con esa práctica y proporcionar una respuesta adecuada a la gravedad de tales hechos, que supere cualquier objeción, proponemos la introducción de la culpa temeraria y la creación consiguiente del tipo de homicidio culposo con temeridad que eleva la pena máxima a ocho años de prisión”, afirmó el abogado.

Un punto que generó disidencia en la comisión fue la eliminación de la reincidencia como agravante de la pena para quien vuelva a delinquir. “Por supuesto que el juez puede tenerla en cuenta pero no se considera un agravante necesario. Se debe castigar por lo que se ha hecho, no por lo que se es”, añadió Gil Lavedra. Federico Pinedo del PRO manifestó su disconformidad en este punto. No obstante, su postura no empañó el gran consenso alcanzado por los comisionados.

El ex diputado radical definió al anteproyecto como “moderno y convencional en muchas cuestiones. Recoge las líneas maestras de la discusión penal contemporánea”, dijo sobre el texto que tomó como referencia los códigos que fueron sancionados en las últimas décadas en Europa y en la región. “Receptó instituciones que consagran los Códigos Penales más modernos del mundo occidental”, resaltó Arslanian.

Para constituir un marco legal homogéneo, la propuesta de reforma incorpora los criterios que estableció la Corte Suprema de Justicia de la Nación tanto en lo que respecta al aborto como al consumo de estupefacientes. “No se establecieron los criterios más modernos sobre la interrupción del embarazo porque el tema merece un debate aparte”, afirmó Gil Lavedra.

Un asunto delicado que se trató fue el “homicidio por piedad” o eutanasia, cuya pena actualmente, oscila entre los ocho y los 25 años. La reforma prevé una pena disminuida de uno a cuatro años de prisión y, de acuerdo al caso, el juez podría eximir la pena.

Otras de las propuestas consiste en incorporar al código toda la materia dispersa en leyes especiales: los delitos vinculados a la contaminación del medio ambiente (en el que se prevén hipótesis más graves que las actuales), los delitos financieros, los delitos económicos, tributarios, aduaneros y los militares. Y hasta la sustitución de identidad por correo electrónico.

Según se pudo saber, un Título Primero, del Libro Segundo, se destina a los Delitos contra la Humanidad: “Genocidio, desaparición forzada, crímenes de guerra, violaciones al Derecho Internacional Humanitario y demás”, deslizó Arslanian.
Desde el jueves, el anteproyecto está en manos del Poder Ejecutivo donde es analizado por los equipos técnicos, quienes podrían introducirle modificaciones. Luego, la reforma será tratada en el Congreso de la Nación, paso ineludible para que se consolide la iniciativa.

Romper hipocresías

“Hay que terminar con la idea de que el Código Penal sirve para perseguir delincuentes. Para eso están las fuerzas de seguridad. El marco legal establece las conductas que en abstracto dañan bienes jurídicos y, por lo tanto, brinda las respuestas necesarias”, dijo Ricardo Gil Lavedra, ex diputado radical e integrante de la comisión que redactó el anteproyecto. “Con esto rompemos la mirada hipócrita por la cual se establecen penas enormes que no se cumplen nunca”, agregó el jurista.
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