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02/09/2015 -  tiempo  5' 53" - 1395 Visitas Delitos de lesa humanidad en Entre Ríos Ofrecen recompensa por datos sobre el represor prófugo Carlos Carvallo
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Carlos Luis Carvallo, represor y prófugo.
El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos dispuso una recompensa de 500.000 pesos para quien aporte datos que permitan la captura del ex policía provincial Carlos Luis Carvallo. Lo hizo a pedido del juez Leandro Ríos, quien había ordenado su captura por delitos de lesa humanidad en noviembre del año pasado. El hombre se presentaba con su nombre. No ocultaba su rostro ni impostaba la voz. El 24 de marzo de 1976 tenía 21 años y era oficial de la Dirección Investigaciones de la Policía de Entre Ríos. Hoy Carlos Luis Carvallo lleva nueve meses y medio prófugo de la justicia y desde hace unos días integra la nómina de represores por quienes el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación ofrece recompensa para quien aporte datos que lleven a su captura. Quinientos mil pesos es la cifra.

El ex policía está imputado en el expediente que se tramita por los secuestros, vejaciones y torturas contra detenidos políticos en la Comisaría de El Brete, cometidos entre 1976 y 1977. La causa es un desprendimiento del expediente principal por delitos de la dictadura en la denominada Área Paraná.

Sobre Carvallo pesa un pedido captura dictado por el juez federal Leandro Ríos en noviembre del año pasado, se ha irradiado la orden de detención a todas las fuerzas nacionales, Interpol emitió un alerta roja en 190 países para su localización y captura y ahora también se estableció una recompensa para aquellas personas que brinden datos útiles para su localización y captura.

El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, a través del Programa Nacional de Coordinación para la Búsqueda de Personas Ordenada por la Justicia (BUSCAR), ofreció una recompensa de 500.000 pesos, por doce meses, para aquellas personas que pudieran brindar datos útiles “mediante informes, testimonios, documentación y todo otro elemento o referencia fidedigna y/o fehaciente” que sirvan para la detención.

Fue el juez federal Leandro Ríos quien hizo el pedido al Ministerio a cargo de Julio Alak, mediante un oficio fechado el 23 de junio y ampliado el 3 de julio, con los detalles de la imputación que enfrenta el ex policía.

La Resolución Número 1.728 se publicó el 20 de agosto en el Boletín Oficial. La foto de Carvallo es la primera que aparece entre los avisos del Programa BUSCAR.

Carvallo tiene 60 años. Nació el 15 de octubre de 1954, en Oberá. También identificado como Carlos Luis Gómez Carvallo o Carlos Luis Carvallo Lombardi, se desempeñó en la Policía de Entre Ríos hasta 1979. Cumplió funciones como oficial ayudante de la Dirección Investigaciones de la Jefatura Departamental Paraná de la Policía y también operó como personal civil de inteligencia del Batallón 601, con funciones en el Destacamento 122, con sede en Santa Fe pero que extendía su jurisdicción a Paraná. Su rol como espía era el de “agente de reunión”, es decir, alguien que se infiltraba en sindicatos, universidades y organizaciones políticas y sociales para recabar información que luego transmitía a los militares.

En 1979 volvió a Misiones y comenzó a trabajar como periodista. Por su labor ha recibido distinciones de todo tipo, como los premios Santa Clara de Asis y hasta el Martín Fierro e inclusive en 2010 el Sindicato de Prensa de Misiones le otorgó el premio “Andrés Guacurarí de Oro”, que es su máxima distinción. Hasta que se ordenara su arresto era una de las voces de El show de los impactos, el programa de mayor audiencia de la ma{ana de FM Show.

Los datos sobre su paradero se pueden aportar al teléfono (011) 5300-4020. La información tendrá carácter secreto y se mantendrán en reserva los datos de quien la brinde.

Secuestro y torturas

Manuel Ramat, ex detenido político y actual secretario adjunto de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), contó en sede judicial que en junio de 1976, unos días después del crimen de su hermano en la localidad bonaerense de Campana, personas vestidas de civil, pero pertenecientes a la Dirección Investigaciones de la Policía de Entre Ríos, realizaron un operativo en la casa de sus padres en Paraná. Uno de ellos se presentó como “Carvallo” y junto con otro de apellido Ojeda, que dirigía el procedimiento, se lo llevaron detenido, aunque por unas horas.

Tres meses después, hacia fines de septiembre del mismo año, Carvallo se apareció nuevamente en la casa de Ramat, aunque esta vez dijo que lo buscaba para que le hiciera un trabajo de electricidad. Cuando le contestaron que no estaba, el policía pateó la puerta, ingresó violentamente, amenazó a los familiares del militante y se sentó a esperarlo en el living. Al cabo de unas horas, se fue.

Ramat, que por esos días efectivamente estaba haciendo changas como electricista, se presentó el 30 de septiembre con su abogado en la Jefatura Central de Policía. Allí estuvo unas horas hasta que Carvallo fue a buscarlo, junto con un chofer. El Ford Falcon al que lo subieron marchó hacia Santa Fe. Ramat iba en el asiento trasero, sin esposas, sin capucha y con su documento en el bolsillo. Hasta que a la altura de Colastiné Sur el automóvil dio la vuelta en una arboleda, entonces lo hicieron bajar, lo esposaron, le pusieron una capucha y lo metieron bajo amenazas en el baúl. El periplo terminó en un lugar que presume sería la Comisaría de El Brete. Allí estuvo 45 días.

Según dijo, fue interrogado en el sótano de la sede policial mediante amenazas, golpes y puntapiés, y fue obligado a escuchar cómo torturaban a Luis Sotera, que también estaba secuestrado allí. “Las condiciones eran inhumanas, había que comer con las manos y a ciegas; y las torturas eran a cualquier hora”, señaló Ramat. “Ahí todos eran torturadores, por el trato que daban a los detenidos; y algunos eran interrogadores”, graficó. En el último grupo, el de los “interrogadores”, volvió a señalar a “un oficial de apellido Carvallo” e inclusive recordó que en una sesión de tormentos le dijo “que desde 1975 estaban recibiendo instrucción de los militares sobre cómo torturar”.

Dos ex policías provinciales también señalaron a Carvallo. Ernesto Geuna y Carlos Militello dijeron que Carvallo integraba un área que denominaron “Informaciones”, a la que vincularon con los operativos de detención ilegal de personas durante el terrorismo de Estado. En su declaración, Geuna le dedicó un párrafo especial a Carvallo, a quien dijo haber instruido cuando era cadete en la Escuela de Policía: “Lo vi trabajar en inteligencia, pero después se fue a la Secretaría de Inteligencia del Estado, no se quedó en la Policía”, señaló el ex jefe de la fuerza durante el bustismo.

Esos son los hechos por los que debe responder.

Fuente: El Diario.
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