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19/02/2017 -  tiempo  4' 18" - 7601 Visitas Columna de opinión La mujer del César y el Poder Judicial
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Sobre la reforma judicial y los casos de violencia de género.
Como la mujer del César, el Poder Judicial debe ser justo y además parecerlo. Si su augusto desempeño deja grietas y exhibe lentitud no justificada, la confianza de la sociedad se desintegra poco a poco hasta desaparecer. Los tribunales son (deben serlo) el bastión para evitar que las leyes sean arrojadas a la ciénaga de la mala política para terminar a veces siéndole funcional a los otros dos poderes de un republicanismo que no siempre muestra equilibrio y se balancea en la frágil cuerda en que parecen haberse transformado la democracia y el estado de derecho. El mensaje pronunciado por el gobernador ante la Legislatura el miércoles pasado, en el tramo referido al Poder Judicial, fue de una claridad capaz de traspasar cualquier tímpano y sacudir los espíritus sensibles ante las injusticias. Por Luis María Serroels
(Especial para ANALISIS DIGITAL)


Los hechos de abuso contra una menor ocurridos hace algunas semanas en una casa-quinta de esta ciudad, al menos en la superficie generan la percepción de que el expediente sufriría una ralentización que debería ser desvirtuada con un oportuno informe. El bien jurídico a proteger es la integridad de una menor agredida y bien se sabe que en ciertas causas, el tiempo que transcurre es la verdad que huye. En los corrillos se sospecha de un desvío de la investigación hasta diluir determinadas pruebas y pasos. Aceptaremos humildemente toda aclaración pero sabido es que cuando la política ingresa por la puerta de los juzgados, la justicia se escapa por sus ventanas. El republicanismo no es un triángulo amoroso que compite entre sí en medio de una crisis, sino una trivia virtuosa que debe confluir en un mismo punto de entendimiento.

“En la justicia no cabe la demora y el que dilata su cumplimiento la vuelve contra sí”, nos dice el inmenso José Martí. Entre lo bueno y diligente y lo malo y negligente que se pueda observar en las causas judiciales, hacen nido la fe por un lado y los recelos por el otro de la ciudadanía.

Si un caso como el que aludimos no amerita tratamiento especial y celeridad (por los daños emocionales provocados), no puede sorprender que la cola de Lucifer (versión tribunalicia) se esté metiendo en los expedientes. Sería un modo de injusta revictimización Si quedasen detalles técnicos por confirmar para cerrar la pesquisa, ello no debería agotar aspectos que rozan a individuos que tienen algo o mucho que aportar. El Ministerio Público Fiscal tiene todas las facultades y mecanismos para redoblar el ritmo, simplemente porque hay una víctima y su familia sufrientes, para quienes un día más de espera tiene más de 24 horas. No son lo mismo las agujas del reloj de los victimarios, en especial cuando se sienten impunes.

Un claro y extenso informe publicado esta semana por ANALISIS DIGITAL dando cuenta de estadísticas difundidas por el Poder Judicial acerca de la marcha de las causas de género en Paraná, destaca que existen pocas causas elevadas a juicio y muchas condenas logradas bajo el mecanismo del juicio abreviado, donde lo único que jamás podrá abreviarse es el dolor y el horror de quienes se enfrentaron a los bajos instintos de los militantes de las peores aberraciones.

“Se dan garantías a los imputados por sobre los intereses de las víctimas”, nos dice Silvia Calveyra, referente de la Red Alerta. Mientras que María Elena Ale considera “frustrante atravesar el proceso de denuncia y terminar siendo un número en un expediente”. Las cifras de casos de violencia de género entre setiembre de 2014 y marzo de 2016, son impactantes: 721 causas iniciadas pero apenas en 15 se pidió su elevación a juicio y solamente 2 recibieron condena.

Una persona nos decía que “siendo las fiscales mujeres, deben asimilar y entender con mayor rigor y sensibilidad a quienes son abusadas sexualmente y por ende ser muy estrictas y duras contra los culpables”. Y darles a entender a aquellos potenciales abusadores que “cuando la mujer dice no, es no”. ¿O ellos confiarán en que el juicio abreviado se encargará de hacerles más liviana la carga de culpabilidad?

En el mensaje anual de apertura de sesiones de la Legislatura entrerriana, Gustavo Bordet fue tajante: “No caben dudas que se impone una reforma a la organización y funcionamiento del Poder Judicial en sintonía con la vigencia de un nuevo constitucionalismo y un derecho moderno, que no sólo exige la defensa de la libertad, sino que impone la realización de acciones concretas y positivas en procura de hacer eficaces los derechos humanos y los derechos económicos y sociales”.

Un derecho humano esencial es la protección y defensa irrenunciables de la integridad de la mujer. Frente a cierto temor que sobrevuela nuestra sociedad y para tranquilidad de quienes pueden ser hoy potenciales víctimas de abusadores, sería muy bueno que desde el Palacio de Justicia se brinden señales tranquilizadoras. Sería un modo de colaborar con la reforma propuesta por el mandatario provincial. Dejar sin castigo a quienes han cometido atrocidades, no sería la forma idónea de perfeccionar los organismos tribunalicios y animar a los protagonistas de tan insustituible servicio.

Aunque no se lo vea, el humor ciudadano se halla alerta ante cualquier atropello por acción o negligencia. “Puede haber momentos en que no tenemos poder para prevenir la injusticia, pero nunca debe haber un momento en que fracasemos en protestar” (Elie Wiesel).
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