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22/03/2017 -  tiempo  6' 24" - 751 Visitas Lo tendrá listo para julio o agosto de este año Pino Solanas presentará el documental Viaje hacia los pueblos fumigados
El documentalista Pino Solanas realiza largometrajes testimoniales desde hace más de dos décadas. El estallido social y político de Argentina lo llevó en 2001 a tomar su cámara y salir a la calle para documentar qué pasaba con la gente y sus reclamos. Antes, había rodado Memorias del saqueo y La dignidad de los Nadie, donde reflejó las patéticas secuelas del neoliberalismo de los años 90. Este recorrido llevó a Pino Solanas a recorrer diferentes provincias del país para conocer sus problemáticas. Es así que llegó a la provincia de Entre Ríos para filmar sobre los agrotóxicos y como afectan estos a la salud. Viaje hacia los pueblos fumigados es el octavo largometraje testimonial del cineasta. En entrevista con El Día de Gualeguaychú el realizador explica su nuevo proyecto basado en el daño de los agrotóxicos en la salud de los pueblos fumigados. En este recorrido, Solanas llegó a la docente Estela Lemes, "como de casualidad", cuenta bajo un árbol de la Escuela rural Nº 66 Bartolito Mitre.

¿Cómo llega a la zona rural de Entre Ríos?
Este es mi octavo largometraje testimonial sobre la Argentina contemporánea o la crisis socio cultural y política de nuestro país. Empecé este documental el 20 de diciembre de 2001. Cuando vi en la televisión que la policía montada arremetía sobre manifestantes pacíficos que estaban en Plaza de Mayo y entre ellos estaban las madres de Plaza de Mayo, me di cuenta que estaba en otro país. Es la época en que se gritaba que se vayan todos; es la crisis de la política, es la crisis económica, social.

¿Ahí surge la necesidad de documentar todo lo que estaba ocurriendo?
Exactamente. A los chicos de 20-25-30 años, había que darles una explicación de lo que había pasado. Entonces comencé a concebir que era bueno hacer un testimonio que intente explicar lo que había sucedido en la Argentina después de la década vivida.

Ahí empecé a recorrer el país, y lo que iba a hacer un panorama grande de dos o tres horas, terminó en el hallazgo de un material extraordinario, muy grande, que empezó a dar lugar a una serie de películas en una sola.

¿Cómo llega 16 años después de comenzar con toda esa serie de películas a Estela Lemes y esta problemática que hay en la región?
A Estela la conocí de manera circunstancial. Decidí dedicarle una película al drama de la intoxicación que tiene la población Argentina porque come alimentos tanto vegetales como los envasados con una proporción de agrotóxicos y sustancias químicas que lo está enfermando y matando. Nadie lo sabe o los que lo saben lo disimulan.

El hombre urbano y contemporáneo hace varias décadas que ha delegado el control de la fabricación de los alimentos que consume ¿Por qué lo ha delegado? Tal vez porque la publicidad lo ha convencido de que tal marca o tal otra son de confianza absoluta y hay que confiar en ellos. Pero cualquier planta de lechuga tiene de diez a veinticinco agrotóxicos, pesticidas o funguicidas, que no están solo en la parte externa de la hoja que la puedes lavar con lavandina o con lo que sea y sino que está en la estructura.

¿Cómo se revierte este modelo de consumo y de producción?
Esto es responsabilidad de un gobierno nacional, debería ser política pública. En cada alimento que comemos hay conservantes, saborizantes, colorantes, hormonas. Y si no hay hormonas, hay antibióticos. La carne que comemos es en un 75- 80% de feedlot. Se les da cualquier porquería mezclada con hormonas. Los pollos de Entre Ríos son un claro ejemplo.

En Gualeguaychú se denuncia que el índice de enfermos de cáncer duplica la media ¿Está relacionado con este sistema de producción?
Por supuesto. Esta película que estoy terminando se llama Viaje hacia los pueblos fumigados. Este es un pueblo fumigado. Acá pasa el mosquito o el avión; acá a un kilómetro fumigaron, pero ¡no sean ignorantes! fumigaron a un kilómetro pero la fumigación está en el aire, ¡está en la atmósfera!

Todo depende de cómo funciona la atmósfera ese día, que las partículas terminen de caer o que estén a la deriva con todos los contaminantes. Esto está comprobado, hemos hecho una investigación profunda. Yo presido la Comisión de Ambiente Sustentable del Senado que supone que es la Comisión más fuerte que tiene el Congreso de la Nación.

Cuando usted habla de estos temas, toca intereses económicos muy fuertes ¿Le pasan factura por eso?
Supongo que sí porque he desaparecido de los medios. Las cosas que yo digo son insoportables para los anunciantes y los programas viven de los anunciantes.
Para explicar la contaminación de las aguas con hidrocarburos, como sucede en todas las poblaciones aldeanas a los pozos de petróleo, es pegar el grito para que no te pongan un aviso.

Cuando criticás los experimentos de la industria farmacéutica o cuando contás que los laboratorios extranjeros prueban en la Argentina vacunas y todas esas cosas, utilizándonos cono conejitos de india, puede molestar. El modelo agrario argentino es una verdadera monstruosidad. Terminó con las pasturas naturales, terminó con los bosques nativos. La sojización avanza y vienen las consecuencias como por ejemplo, que no hay nada que retenga las aguas. Llueve y está todo cubierto de agua.

¿Son sólo los intereses económicos los que provocan esta situación?
La ignorancia de la clase dirigente, los gobernantes municipales, provinciales, nacionales. El desconocimiento es muy grande, porque no hay ninguna prohibición de nada. Existen países muy viejos y bastante más cultos, el caso de Europa donde está prohibido el glifosato y todas estas porquerías. Se siguen usando productos naturales, desde antes que existiera la química y penetrara en el proceso de la agricultura y la industria.

Concretamente ¿con qué se encontró? ¿Cuáles son los efectos del glifosato?
En principio conocí una clínica especializada en recuperación neurológica ubicada en Galarza. Un íntimo amigo que es cirujano del hospital Argerich me contó de ese lugar. Viaje y visité esta clínica de rehabilitación neurológica.

En la zona se aplican los agrotóxicos, el glifosato y ni que hablar la bomba de tiempo como es el endosulfán 2-4-D que está prohibido y se sigue usando. El suelo se volvió resistente entonces se carga más. Antes se tiraban dos, tres litros por hectárea, pero ahora se tiran ocho, nueve, diez litros.

Cuando lo fui a ver al doctor Sanfilippo, me contó el caso de la directora de esta escuela Estela Lemes. Me dijo: "Es interesante. Vive acá cerca", y finalmente, de regreso nos encontramos. Con lo que nos encontramos es con el límite de la irresponsabilidad, que encontramos cuando se pasa por encima a las casas o a una escuela.

En Córdoba también lo vimos; el aumento de cánceres, leucemias, diabetes, hepatitis y retardos mentales, se observan notablemente. Se ven malformaciones en los chicos.

Está probado científicamente que el glifosato en los embriones produce malformaciones. No todos los daños se verifican en el momento, como pasa con el daño ambiental. Con todos estos datos, comenzó a surgir Viaje hacia los pueblos fumigados. Será el octavo de los largometrajes.

¿Cuánto tiempo tendrá de trabajo con este documental? ¿Dónde lo podremos ver?
Ya he terminado el rodaje. Estoy haciendo el montaje, pero estas películas se van armando sobre la marcha. Estimo que en julio o agosto de este año se podrá ver, siempre en circuitos sociales donde se reúne gente con ciertas inquietudes.

Fuente: El Día/ entrevista de Mónica Farabello
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