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17/05/2017 -  tiempo  9' 45" - 1185 Visitas Uno de los policías federales imputados amplió su indagatoria, pero no quiso responder preguntas del TOF ni Fiscalía Juicio contra una banda narco que tenía apoyo policial: se ventiló cómo González planeaba una falsa denuncia con un sargento
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Quince imputados son juzgados por asociación ilícita.
“Les voy a pegar unos corchazos”. “Les voy a meter fruta”. “Lo voy a cortar como a una papa”. Así anunciaba Mario Gordo González que iba a arremeter contra los policías federales que pretendían detenerlo y cumplir con la orden del secretario del Juzgado Federal de Concepción del Uruguay, José María Barraza. González hacía años que estaba prófugo y sabía que las fuerzas de seguridad lo estaban buscando por delitos de narcotráfico en la costa del Uruguay. En una de las escuchas que se amplificaron este martes en el Tribunal Oral Federal (TOF) de Paraná, se oyó cómo el jefe de la banda -que ya tiene una condena por narcotráfico de este mismo tribunal-, planificaba con el sargento de la Policía Federal Sergio García -imputado por ser presunto partícipe de Asociación ilícita-, una falsa denuncia contra los funcionarios que cumplían con la directiva de Barraza y lo estaban vigilando. Luego, el mismo García pidió ampliar su indagatoria. Admitió haber mantenido conversaciones con González, porque dijo que era su “informante”. Aseguró que su jefe estaba al tanto de esa situación y embarró el desempeño de toda la brigada a la que pertenecía. Dijo que sus compañeros de entonces “son unos mentirosos”, que su “idea era atraparlo a González pero nunca pudo porque es un tipo muy hábil” y que “falta seriedad en la causa”. N.B. de ANÁLISIS DIGITAL

“Te tienen supervigilado”. “No les da la nafta a esos giles. Son unos traidores”. Sorprendió el tono de algunas conversaciones entre Mario Roberto González y los dos sargentos de la Policía Federal imputados en la causa. En las escuchas amplificadas este martes se pudo oír que hablaban de los autos que utilizaban los funcionarios que vigilaban al prófugo. “Pregunto qué auto es para romperle los vidrios”, dijo González en una de varias charlas. En otra, aseguró que si veía a los dos policías que lo estaban buscando, se les iba a “tirar a los gritos” para que dejen de acosarlo. Más adelante, en ese mismo audio se escucha cómo el jefe narco planea junto a uno de los policías realizar una falsa denuncia en contra de los funcionarios que lo perseguían. “Voy a llamar al famoso número y voy a decir que me tienen cansado. Que yo vendo CD’s en la calle para ganarme la vida y que me acosan, me sacan los CD’s".

—Escucháme, ahí Barraza asentó que quiere tu captura— le avisó José Gómez a González en una conversación telefónica. Gómez es el otro policía federal imputado.

—Ajá, sí, hace rato— respondió González.

—El Cheo y Nico estuvieron seis horas ahí vigilando. No sé quién, si es un cercano tuyo o un vecino, les avisó que te vieron llegar. El tema es que mientras vos estés adentro no te pueden agarrar hasta que la fiscalía no expida una orden de captura. Pero te van a seguir buscando, así que tené cuidado— informó el policía federal.

—Así que es un vecino— retrucó González.

—Alguien avisa, no sé si es un vecino o un cercano tuyo que avisa cuando vos llegás. Manejálo con pinzas—.

—Pero mirá vos—

—Te estuvieron vigilando el otro día. Estaban esperando tu salida para agarrarte— reafirmó Gómez.

—Y si, capaz que iba a salir. Pelotudos que son. Yo no ando ahora, ando lejos— indicó González.

En la charla, Gómez habla de Cheo y Nico, los dos agentes que seguían la orden de Barraza y pretendían atrapar a González. En otro audio, Gómez y González mantienen la siguiente conversación:

—Cuando esté tranquilo te mando las entradas— anunció González.

—Sí, quédate tranquilo después arreglamos— contestó Gómez.

—Te aviso que el del Renault 12 anda de novio con una gurisa. ¿Tiene mujer? — preguntó.

—Claro, tiene mujer—.

—Pero anda de novio con una pendejita del Tiro—.

En otra conversación se habló de una falsa denuncia contra los policías que lo estaban persiguiendo a González:

—Llamo al famoso número y digo: ‘hola que tal, soy fulano de Concordia. Mire, a mí es la cuarta vez que me persiguen, ya me cansaron. La otra vez hasta cachetadas me pegaron. Es un señor que se hace pasar como oficial de la brigada en un Renault 12 rojo, yo le tomé la patente y todo— ensayó González.

—No, no, no, no. La patente no porque ellos no usan patente— lo frenó García. Entonces González vuelve a ensayar.

—Mire señor, soy fulano de tal, vendo CD’s para ganarme la vida. Soy de Concordia. Llamo porque es la tercera vez que se fueron de quicio, me sacaron la plata, hasta cachetadas me pegaron. Me sacaron la mitad de los CD’s, me dice tomátelo de acá. Esta es la tercera vez. Andan en un Renault 12 rojo

—Deciles que te piden que vendas droga para ellos— agregó el policía federal.

—Ajá, escuchá, pará. Les digo que andan en un Renault 12 sin patente y se hacen llamar el oficial Antonio Ruiz Díaz y el otro muchacho Acosta. Siempre andan en lo mismo. Yo traté de hablar con una persona y me mandaron a la delegación y cuando estaba entrando me encontré con ellos. Me dijeron ‘tomátela de acá, no te queremos ver porque te vamos a matar’. Entonces me dio miedo, me fui y cuando voy llegando a la esquina me alcanza otro agente armado y me pregunta ‘qué te está pasando’. Yo le comento y él me dice ‘no, mirá, acá no te dan ni bola porque hasta el jefe ya sabe todo lo que hacen estos. Tomá, marcá ahí y ahí hacé la denuncia— elucubró González.

—Pero más bien— consideró el policía.

—¿Te gusta así o no? — consultó González.

—Sí, está bien, de diez—

Las voces de los sargentos fueron reconocidas por el testigo Alfredo Andrés Rabone, jefe de la brigada de la Policía Federal Concordia. El funcionario contó en qué área se desempeñaba cada sargento cuando sucedía la investigación interna. Asentó que todos los agentes de la repartición “investigaban y vigilaban”. Añadió que la dependencia “no tiene móviles identificables” y reconoció que él le compró un Renault 12 rojo a los agentes Ruiz Díaz y Acosta para hacer tareas de vigilancia y posteriormente ellos se lo pagaron en cuotas. “El auto quedó para ellos”, acotó.

“Tengo 21 años de servicio y nunca me pasó esto”, dijo Ravone, luego de oír los audios que dieron forma a la investigación. En una de esas piezas que se amplificaron, González y uno de los policías federales hablan de “el jefe sucio”, en referencia al mismo Ravone que estaba escuchando. “Algunos me hicieron la mala campaña. Me presentaron pedidos de licencia. Esos fueron los vagos. Yo no sabía que estaban haciendo esto”, opinó sobre el punto.

El otro imputado que esgrimió una “interna” en su defensa

El sargento Sergio García amplió su indagatoria este martes. Su abogado defensor, Juan Pablo Temón, le recomendó esperar hasta que se produzcan determinadas testimoniales en el juicio o sean incorporadas por lectura. Además lo instruyó para que no acepte preguntas ni del tribunal ni de la Fiscalía.

“González era mi informante. En 2015, no me acuerdo bien cuando, empezó a llamarme a mi número personal. Me dijo que alguien de la brigada le dio mi número porque yo era el nuevo encargado. Me enojé mucho por eso y se lo dije a Ravone que era el jefe. Ravone me contestó que estaba bien, que no había problema y que vea qué dato traía González”, aseguró el imputado.

También sostuvo que “no fueron muchas charlas con González” y agregó que González le dio información que le permitió completar una causa en un “barrio peligroso” de Concordia. En el discurrir de su relato, García arremetió contra Ravone y quienes eran sus compañeros de brigada. “El problema es que Gómez y yo nunca robamos para un jefe”, soltó. “Había problemas en la brigada, no me gustaba cómo se trabajaba. Ravone nos hacía abrir muchas causas que después se cerraban. Antes de que él llegara se trabajaba bien”, dijo.

“No voy a negar lo de González porque era mi informante”, subrayó más tarde, y comenzó a sacar una serie de fotos y CD’s que luego pidió que se incorporen a la causa. “Yo hacía respaldo de mi trabajo”, explicó.

“González es un tipo muy hábil. Mi idea era atraparlo pero nunca pude”, aseveró. Al igual que Mario Núñez -comisario inspector de Toxicología de la Policía de Entre Ríos, también imputado en la causa-, García achacó la acusación en su contra a “una interna”. “Es como le pasó a Núñez. ¿O piensan que Ravone, Ruiz Díaz y Acosta querían atrapar a González?”, preguntó y en reiteradas oportunidades afirmó que él se bajó de la brigada y no que lo apartaron.
Juicio

Quince imputados son juzgados en Paraná por asociación ilícita, 11 personas pertenecen a una banda que comercializaba cocaína en Concepción del Uruguay, Colón y Concordia, liderada por Mario Gordo González y Javier Caire. Cuatro de los procesados son agentes de las fuerzas de seguridad. Según la investigación preliminar, los funcionarios públicos prestaban protección al grupo que traficaba estupefacientes y le avisaban de operativos. En la pesquisa, además se indicó que a cambio, los policías federales, el provincial y el gendarme habrían recibido información para perseguir a otras bandas narcos y, de ese modo, despejar el mercado ilegal para que creciera el grupo protegido. La investigación también sostiene que los agentes públicos habrían recibido contraprestaciones de dinero por la información brindada.

El debate se desarrolla en el Tribunal Oral Federal de Paraná, compuesto por Lilia Carnero, Roberto López Arango y Noemí Berros. Los imputados son Mario González -ya tiene una condena por narcotráfico de este mismo tribunal- está señalado como coautor de la organización de la asociación ilícita; Javier Caire -también está sindicado como organizador junto a González-; Alberto Mario Núñez -agente de Toxicología-; Sergio García y José María Gómez -sargentos de la Policía Federal-; y Carlos Francisco Acosta -sargento Ayudante de Investigaciones de Gendarmería Concordia-; Mirta Noemí Sayavedra - se le asignó el presunto rol de venta al menudeo en Concepción del Uruguay-; Elsa Cristina Caram -pareja de González, se le asignó el supuesto rol de administradora del comercio en Concordia-; Rosana Isabel Tenis -hermana de González, se le asignó el presunto rol de venta al menudeo en Concordia- ; María Isabel González -madre de González, se le asignó el presunto rol de venta al menudeo en Concordia-; Nicolás Alberto Stur -primo de Javier Caire y socio comercial, se le asignó el supuesto rol de transporte y venta de droga -; Santiago Javier Acosta - se le asignó el supuesto rol de transporte en Concordia-; Néstor Javier Neurvit - se le asignó el presunto rol de transporte de droga en Concepción del Uruguay-; Carlos Alberto Segovia -yerno de González, se le asignó el supuesto rol de transporte en Concordia y colaboración en otras actividades-; y Orlando Daniel Caire –padre de Javier Caire, se le asignó el supuesto rol de almacenamiento de droga en Concepción del Uruguay-. Todo este grupo no tiene la obligación de asistir a las audiencias.

El juicio se desarrolla todos los martes y miércoles. El cronograma prevé audiencias hasta fines de mayo, porque hay más de 50 testigos citados a declarar. El Ministerio Público Fiscal está a cargo de José Ignacio Candioti y Leandro Ardoy. Por otro lado, la defensa oficial que ejerce Mario Franchi representa a los imputados Santiago Acosta; a Orlado Caire; al gendarme Carlos Francisco Acosta; a Nicolás Stur y Néstor Javier Neurvit. El abogado Juan Pablo Temón defiende a los policías federales Sergio Javier García y José María Gómez y a Mario Núñez. El abogado José Pedro Peluffo defiende a la imputada Mirta Noemí Sayavedra. Y los abogados Juan José Bukténica y Francisco Azcué defienden a Mario Roberto González -como ya lo hicieron en la causa anterior por narcotráfico-, a Javier Alejandro Caire, a Elsa Cristina Caram, a Rosana Tenis, a María Isabel González y a Carlos Segovia.
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