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19/05/2017 -  tiempo  5' 46" - 545 Visitas Columna de opinión Autoritarismo CEO vs Federalismo de concertación ecosocial
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Si repasamos las fotos, el simbolismo de la imagen y los contenidos de los viajes de Cristina Kirchner y Mauricio Macri por China, no solo nada cambió, sino que todo se vuelve mas de lo mismo en dicho contexto. Primero el flash del anuncio: vamos a construir con China dos centrales nucleares, una en el centro mas poblado de la Argentina, la segunda en la Patagonia. Los procesos legales y políticos para con las provincias, que son inseparables, para el lenguaje del anuncio y los acuerdos firmados con el Imperio de Oriente, no existen. El anuncio es cerrado, inapelable, impostergable, las decisiones fueron ya tomadas a miles de miles de kilómetros de los pueblos beneficiarios o afectados. Por Jorge Daneri

Los anuncios oficiales agudizan en caída libre la profundización de las tensiones en los territorios provincianos por el aumento ilimitado de los conflictos socio-ambientales, ecológicos. Pero aún más preocupa la puesta en jaque mate al sistema federal y legislativo de las provincias en su diálogo social y construcción deliberativa local, es decir, en la inexistencia del mismo para con sus pueblos y comunidades del modo que debería ser. Volvemos, ayer y hoy, a la política de los hechos consumados.

El federalismo de concertación, es eso, y no descansa o alcanza en tener atado con fondos a un gobernador de turno para arrancarle su consentimiento oficial -un ejercicio democrático que convoca y exige constitucionalmente un proceso de concertación política y social, previo a cualquier decisión que implique un alto impacto político, social y ecológico en los territorios concretos de cada provincia, cuenca compartida, región, como sin lugar a dudas es el caso de un proyecto de central nuclear, una mega represa hidroeléctrica, un gasoducto, etcétera.

Concertación que se manifiesta por un debate ciudadano amplio, informado, y que su expresión final es una ley sancionada por la Legislatura de la provincia involucrada, la que decide o niega tal o cual mega emprendimiento. Pero llegar a dicho punto final de un desarrollo decisorio, implica previamente transcurrir todos los caminos de estudios técnicos serios y no dibujados, por ejemplo, de impacto ambiental y sin dejar de destacar que en varios de los casos anunciados de mega proyectos de infraestructura, se requeriría realizar evaluaciones ambientales estratégicas, como pueden ser cierto tipo de obras en cuencas de ríos, no menores.

Es sorprendente el simbolismo, reitero. Todo parece acordado y resuelto. Vamos a hacer tal central nuclear, tal represa. Lo demás, es decir, la gente, las instituciones federales, las leyes ambientales, los estudios de impacto ambiental, es decir, los procesos sociales e institucionales que la Democracia le brinda a sus pueblos, simple y patéticamente, no existen para esta modalidad gravemente autoritaria de hacer y comunicar poder.

Si la gestión anterior lo hacía de una y otras maneras, la que cambiaría, no solo no cambió nada, parece peligrosamente acercarse a los mejores mensajes y modos de la administración Trump, eso sí, sin problemas en jugar a la ruleta en una política exterior errática y dispuesta a regalarse al mundo de los mega inversores de las corporaciones mas contaminantes del Planeta, de profundizar las denominadas alianzas estratégicas con los Imperios, sea con unos o con los otros, sin grises ni matices.

Se advierte y denuncia un camino que abraza abiertamente al mejor postor, consolidando acuerdos hasta secretos y negados hasta último momento al conocimiento público, como el escandaloso caso de los contratos YPF Chevrón, o las cláusulas secretas en Entre Ríos escondidas en anexos vergonzosos de un proyecto luego hecho ley para construir un acueducto existente solo en la ficción de unos vivos rápidos en enjuagar fondos frescos para sus travesuras cargadas de dudas y corrupción, si no fuera por organizaciones que aún resisten, semejantes atropellos.

¿Cómo será ahora la letra fina y secreta de esta cultura de los acuerdos de inversión con China, vedados al debate parlamentario y más aún, negado a las provincias en sus cuerpos legislativos y órganos de control?

El plan energético argentino no cambió; es mas de lo mismo y peor. La letra genérica y vacía de obras energéticas dejada por Cristina, ahora adquiere un trazo claro y en ejecución. Solo se lleva adelante un plan resuelto y acordado unos pocos años atrás, por la sociedad anónima de una no república y menos federal y una democracia formal al borde de un autoritarismo CEO, que organizaciones diversas y procesos asamblearios del pueblo Argentino, no tengo la menor duda, no van a tolerar y resistirán, precisamente con las herramientas negadas por la autoridad nacional de turno.

La democracia participativa, si no es convocada por quien lo debe hacer, será apropiada por los seres humanos comprometidos con sus rincones y sentidos de vida, para sus mundos deseados y en reconstrucción permanente y así, la propia gente, se hace cargo. Muchos ejemplos existen. La Patagonia de los seres hermosos que la habitan y mas que comprometida, con convicciones de cambio sentido de que otros mundos son posibles allá en el sur, lo tienen mas que claro. El autoritarismo resolutivo y privatista del debate y la concertación federal y social, no podrá quitar o borrar la memoria de pueblos que dan el ejemplo cotidianamente, y donde en el caso de la Patagonia, son una luz de esperanza para esas búsquedas de transiciones democráticas hacia sociedades sostenibles.

Y estos pueblos no van a esperar, como en Entre Ríos -para profundizar en el caso de los acuerdos para nuevas centrales nucleares firmados en China- provincia que dispone de una ley de inicios de los noventa del siglo pasado, que prohíbe la construcción de centrales nucleares en su territorio, como así también otras provincias.

No sorprenderá que la agenda social del movimiento ecologista argentino logre construir de abajo hacia arriba nuevas prohibiciones que imposibiliten esta manera de hacer política desde la ciudad del puerto que nueva y reiteradamente niega que el País es una diversidad de arcoiris fantástica, que quiere un cambio y no mas de lo mismo, es una sociedad que está harta de tanto cuento, relato y que nada cambie, harta de mas autoritarismo unitario y corporativo, concentrado en un puré de personajes tan poco creativos y enroscados en la pobreza dependiente de las corporaciones de aquellos, los dos o mas imperios que juegan a la ruleta totalitaria, en este mundo delirante, consumista, producitivista y negacionista, sin códigos éticos, con la sola ficción de lo ilimitado y la voracidad de un crecimiento económico perpetuo y suicida, vacío pragmatismo de la resignación de tiempos de mercado, sin los tiempos de la naturaleza ni los del arte de la concertación eco-social y federal que nuestro país tanto necesita.
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