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17/07/2017 -  tiempo  5' 2" - 349 Visitas Marcó la posibilidad de “una campaña sucia” Martínez Garbino: “En Entre Ríos hay una larga matriz de corrupción y de ineficiencia que el oficialismo trata de salvaguardar”
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“El oficialismo provincial carecía de candidatos", afirmó Martínez Garbino.
El precandidato a diputado nacional por la Lista 50 “Encuentro social”, Emilio Martínez Garbino, analizó la marcha de la campaña de cara a las PASO a la que definió como “tranquila”, aunque vaticinó que “puede ser una campaña muy sucia porque la característica novedosa es que en Entre Ríos compiten dos oficialismos, aparte de nosotros como tercer fuerza”. Al respecto, explicó: “Estábamos acostumbrados a elecciones donde gobierno nacional, provincial, municipal y partido político era todo una sola cosa; pero ahora eso está más dividido y puede haber un fuego de artillería”. En ese marco, aseguró que “el oficialismo provincial carecía de candidatos, porque después de tantos años de gobierno tiene figuras gastadas, muy conocidas o sospechadas, que no podían estar en la nómina de candidatos por lo cual buscaron candidatos que les hagan sortear esa dificultad; pero mientras tanto hay una larga matriz de corrupción y de ineficiencia que se trata de salvaguardar para que sobreviva, y para eso se necesita de mascarones”. También dijo que “es muy difícil hacer un mensaje que llegue adonde debe llegar” y planteó como un desafío “ver cómo se llega al carnicero, al verdulero, a doña Juana”. Afirmó además que para hacer campaña “no alcanza con denunciar la corrupción” y explicitó que “hay que vincular los hechos de corrupción con el carrito que doña Rosa no logra llenar en la verdulería”.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio De la Plaza) Martínez garbino dijo que “hasta el momento se ve una campaña tranquila, porque las PASO implica a los partidos armando su estructura pensando en octubre”. “Salvo que ocurra algún hecho inesperado, todo es muy tranquilo; aunque se insinúa que puede ser una campaña muy sucia porque la característica novedosa es que en Entre Ríos compiten dos oficialismos, aparte de nosotros como tercer fuerza”, analizó.

“Estábamos acostumbrados a elecciones donde gobierno nacional, provincial, municipal y partido político era todo una sola cosa; pero ahora eso está más dividido y puede haber un fuego de artillería”, describió.

Respecto de la influencia que ese panorama puede tener para una tercera fuerza como la que encabeza, el dirigente opinó que “a la gente le gusta la sal y pimienta y en ese contexto es muy difícil hacer un mensaje que llegue adonde debe llegar”. “Normalmente nos movemos en Entre Ríos con lo que se denomina los 20 mil informados, pero esos informados no son buenos retransmisores; entonces hay que ver cómo se llega al carnicero, al verdulero, a doña Juana”, señaló.

“Es el desafío que tienen todos, pero es más difícil para nosotros porque los otros tienen todos los recursos y todos los medios”, admitió, y a modo de ejemplo mencionó que “el gobernador ahora asiste a todos los anuncios e inauguraciones de obras, rodeado de los candidatos”.

Sobre la presencia de funcionarios nacionales en la provincia para las inauguraciones de obras, Martínez Garbino afirmó que “eso sucede porque se le estaban quedando con el mandado: ya que las obras que son nacionales aparecían como hechas por el intendente o por el gobernador cuando no era así; y eso ha marcado la necesidad de la presencia de un funcionario de alto rango nacional en la provincia”.

Opinó que “las campañas terminan en duros speech de un lado para otro, siempre. Va subiendo la temperatura y hay que matar al mensajero, y nos olvidamos de los mensajes, con lo cual comienza todo lo que ensucia la figura de un candidato y distrae la atención respecto de lo que hace el electorado”.

En ese marco, aseguró que “el oficialismo provincial carecía de candidatos, porque después de tantos años de gobierno tiene figuras gastadas, muy conocidas o sospechadas de algo, que no podían estar en la nómina de candidatos por lo cual buscaron candidatos que les hagan sortear esa dificultad; pero mientras tanto hay una larga matriz de corrupción y de ineficiencia –hay que dejar de hablar de esas cosas por separado, porque terminan siendo lo mismo- que se trata de salvaguardar para que sobreviva, y para eso se necesita de mascarones”.

Consultado por las listas encabezadas por hombres de Gualeguaychú, el dirigente consideró que “es el premio consuelo que ha tenido siempre Gualeguaychú, que es una ciudad que ha sido rebelde pero a la que nunca le dieron la posibilidad de acceder a la gobernación”. “Es una ciudad a la que se le teme, no sé por qué; e incluso el resto de la provincia supone que Gualeguaychú le da la espalda y que es una ciudad que mira al resto de la provincia como el patio trasero. Quizás la cercanía con Buenos Aires ayuda a eso”, refirió.

Afirmó además que para hacer campaña “no alcanza con denunciar la corrupción, y hay que agregar otros elementos” y “si bien el tema de la corrupción se ha popularizado un poco en esta campaña, no sé qué efectos va a tener”.

“Ahí, el arte nuestro está en vincular los hechos de corrupción con el carrito que doña Rosa no logra llenar en la verdulería, porque la corrupción no es un tema menor. La gente lo ve como un hecho puntual, anecdótico, espectacular para mirar por televisión, pero hay que pensar en todo lo que significa la corrupción. La corrupción permite poner en cargos decisivos y de importancia a gente que en vez de responder a las habilidades que debería tener, responde a una sumisión para la comisión de determinados negocios”, resumió.

“Hace un año todos hablaban del nunca más de la corrupción, pero ahora ya no se habla de eso. La corrupción toca a todos, a unos más y a otros menos, no es patrimonio de un partido político. La corrupción desde el 10 de diciembre de 1983 salpica a todos”, definió.

Ante esto, afirmó que “se ha logrado por todo lo vivido en el último tiempo que la gente comience a prestarle un poco más de atención, pero todavía no es decisiva en un resultado electoral” y deseó “estar equivocado y que tenga un fuerte impacto electoral”.

En cuanto al accionar del Congreso respecto de estos temas, indicó que “es necesario declarar por ley la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción” y sostuvo que a estos temas “los destraba la movilización de la gente”.

“Estoy observando que lentamente se van dando algunas condiciones muy parecidas a las de 2001 en cuanto al ánimo de la gente, hay un hartazgo y la gente empezó a mezclar todo: ya no dice este es bueno y este es malo sino que hay una repulsa a toda la política”, lamentó.

“No hay que olvidar que en 2001 ganó Clemente las elecciones, lo cual fue un rechazo a la política, tras lo cual vinieron los vientos de cola con una recuperación económica formidable, y el gran pecado de (Néstor) Kirchner fue no darse cuenta que veníamos de una crisis profunda, con una sociedad ávida de que la conduzcan a lugares ciertos, y sin embargo se volvió a la misma política vieja, a lo de siempre”, reflexionó.
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