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23/10/2017 -  tiempo  4' 1" - 5526 Visitas Después de las elecciones Un mensaje para Bordet, la justicia y los corruptos de nuestros días
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Bordet, la encrucijada y los desafíos de las urnas.
El peronismo entrerriano nunca tuvo una derrota electoral tan contundente en la provincia, desde el '83 a esta parte. El punto en cuestión es quién se hace cargo de esa diferencia en los votos. No alcanza con decir fue "una oleada nacional". Hubo provincias -aunque pocas-, donde el peronismo pudo ganar y en otras perdió, aunque no por tanta diferencia. Quedó claro en Entre Ríos que, más allá del poder de Cambiemos, la gente marcó un fuerte rechazo al PJ y en especial a quienes siguen siendo sus símbolos, mezclados con negociados, dineros sucios y hechos de corrupción. El gobernador Gustavo Bordet debería tomar nota y la justicia entrerriana también. En Capital Federal va cayendo a la cárcel un importante número de referentes de la política impune. Aquí se siguen postergando juicios y condenas, mientras los corruptos continúan con sus negocios, sus amenazas, sus aprietes y acuerdos de cúpula. Como si nada hubiera pasado. Por Daniel Enz
(de ANÁLISIS DIGITAL


Es verdad que hubo algunos tibios avances en causas de corrupción en Entre Ríos. Pero deberían entender que eso no alcanza. Y ese fue el mensaje de la gente, ayer, a la hora de emitir su voto. No quiere más ladrones de guantes blancos; no quiere más profesionales del desvío de dinero o creadores permanentes de testaferros para ocultar los patrimonios o las cuentas en el exterior; no quiere más poderosos que continúan en lugares de poder en esta provincia, ya sea en la Legislatura o en escritorios clave del gobierno o la propia justicia. En los últimos tiempos, aquí solamente se terminó condenando al ex embajador argentino Raúl Taleb (después de más de diez años de idas y vueltas) y aún espera fecha de juicio el ex vicegobernador Héctor Alanis, por el desvío de millones de pesos en el Senado, entre 1995 y 1999. O sea, hechos de hace más de 20 años.

Mientras tanto, los emblemas de la corrupción de los últimos años siguen en cargos importantes, definiendo las cosas de esta provincia y llenándose los bolsillos con dinero del Estado. Diputados más preocupados por sus negocios personales que por su rol legislastivo (muchos de ellos, concretando lo mismo por décadas); haciendo pito catalán a cualquier medida judicial, que terminan acordando a puertas cerradas, por esas relaciones carnales que muchas veces existe, forjada en tiempos de la militancia. Funcionarios en altos cargos que adoptan criterios similares y ex funcionarios que tampoco muestran demasiada preocupación, precisamente porque les dan garantías de tranquilidad en algunos despachos tribunalicios, con alguna que otra causa que es mejor "plancharla" que investigarla, porque el olvido la arrastrará al ocaso. ¿Hasta cuándo con estos manejos?

Ojalá estas elecciones le sirvan al peronismo entrerriano para adoptar una postura autocrítica, aunque sea puertas adentro. Hay demasiados dirigentes nobles, dignos, responsables y sin ningún tipo de vinculación con personajes corruptos que siguen ocupando lugares importantes en el Estado entrerriano y que podrían iniciar otro camino en el PJ. Al final, tendrán que darle la razón al ex gobernador Mario Moine y hasta al propio senador nacional Pedro Guastavino, quienes anticiparon el magro resultado de este domingo. Moine recibió más escupitajos que nunca por su vaticinio, que se cumplió de cabo a rabo. Aunque les duela a propios y extraños.

La justicia tendrá que tomar nota para no quedar a contramano de la historia y del mensaje de las urnas. Pero la advertencia es además para Cambiemos. Ese voto también es para cada uno de los legisladores opositores que en estos casi dos años hicieron la plancha, miraron para otro lado y no dudaron en ir a sentarse con el ex gobernador Sergio Urribarri a "arreglar" contratos y prebendas, mientras algunos muy pocos intentaban ver cómo debilitar a ese referente kirchnerista que gobernó la provincia ocho años, se cansó de desviar dineros junto a sus amigos y familiares y ahora reside más en Buenos Aires que en Entre Ríos, porque no se puede mostrar por la calle. Aunque sigue siendo el presidente de la Cámara Baja entrerriana.

Varios de esos hombres que rodearon a Urribarri y se beneficiaron con los privilegios de la corrupción, continúan en sus tareas en las inmediaciones de Bordet. Y eso la gente lo sabe perfectamente y se lo ha venido reclamando en todo este tiempo, pero está visto que solamente hubo promesas, pero ninguna medida concreta. El gobernador ya "cumplió" con su antecesor. Ya no le debe nada por aquella decisión de bendecirlo como candidato. Quizás ya es hora de algunos cambios en su equipo. Como para demostrar que no le tiembla la mano y que está decidido a escuchar el voto de las urnas. La gente no quiere más corrupción, ni referentes de esa corrupción, ni inútiles a los que les queda grande el cargo y en este tiempo solamente aprendieron a poner gesto adusto y pensativo para la foto oficial, tratando así de generar una imagen de poder, con el fin de que fiscales y jueces asustadizos sigan mirando para otro lado. Se cansó de esas cosas absurdas. Quiere hombres públicos sanos, transparentes, decididos a trabajar por la provincia y no para sus bolsillos. Tanto en el poder político como en la justicia.

Como dijera Litto Nebbia, quien quiera oir que oiga.
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