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13/01/2018 -  tiempo  3' 13" - 1302 Visitas Columna de opinión Nahir Galarza y la banalización de un crimen
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Nahir Galarza y la banalización de un crimen.
El hecho central y por el cual hay una causa abierta y una investigación penal en proceso es que Fernando Pastorizzo, de 20 años, apareció muerto en una calle de Gualeguaychú y que quien fuera su novia, Nahir Galarza, reconoció la autoría del crimen. Sin embargo, a medida que pasaban los días luego de aquel último viernes del 2017 y, 0, a partir de la aparición en escena de un manager en representación de la imputada, en los medios de comunicación empezaron a aparecer títulos como “¿Ángel o demonio? difunden diez fotos inéditas de Nahir Galarza”, “Investigan si Nahir Galarza borró fotos en Instagram” y “El curioso estado de WhatsApp del papá de Nahir Galarza”, y el crimen en sí quedó relegado. Lo aberrante se convirtió en un show. ¿Cómo sucedió?
Por Sabina Melchiori
De Infoner


Antes, mucho antes de que el manager de medios Jorge Zonzini pasara a formar parte de esta historia, el caso “pegó” (así es como suele decirse vulgarmente cuando un hecho que es convertido en noticia causa interés en las audiencias), de lo contrario Zonzini ni siquiera se hubiera enterado de la existencia de los Galarza en esta “sociedad rural”.

Para que un acontecimiento sea convertido en noticia, esto es, que sea narrado y publicado por periodistas en un medio de información, debe cumplir una serie de requisitos que responden a la capacidad de despertar interés en los receptores, ya sea por la cercanía al lugar donde ocurrió, la incidencia que pueda tener en ellos, el grado de jerarquía o fama de los protagonistas, por nombrar algunos.

La muerte de Fernando, en principio, interesó a los medios de Gualeguaychú, quienes fueron los primeros en difundirlo. Los de la provincia después y, a partir del “yo fui” de Nahir Galarza, en cuestión de horas, llamó la atención de los productores televisivos y salas de redacción de los medios capitalinos de difusión nacional que no dudaron en enviar cronistas al sur entrerriano.

Pero este no fue el único homicidio del año en la ciudad, mucho menos en la provincia. Por dar tan solo un ejemplo, en Concordia hubo más de 20 asesinatos en el 2017. Sin embargo, ninguno, ni siquiera la extraña desaparición de César Miño y Sergio Quintana, o la del empresario gualeyo Omar Benvenuto, de quienes aún no se sabe nada, tuvo la repercusión que ha tenido -y, aparentemente, seguirá teniendo-, lo que ha pasado a llamarse “el caso Nahir Galarza”

¿Por qué?

Dije antes que uno de los criterios que usamos los periodistas para seleccionar los hechos que convertiremos en noticia, es el interés que este pueda llegar a generar en nuestras audiencias. El interés suele despertarse por muchas razones, una de ellas es la singularidad, la rareza, lo que sale de lo común o del curso habitual de las cosas. Tristemente, son tan frecuentes los feminicidios que solo algunos perduran en las tapas de los diarios por más de tres días (y estoy siendo generosa) y no todos sacuden a las masas. Sin ir más lejos, las marchas en pedido de justicia por el asesinato de Susana Villarruel, en Gualeguaychú, no congregaron a más de 100 personas.

Propongo preguntarnos: ¿Nos habría conmocionado de igual manera si a Fernando Pastorizzo lo hubiera matado un hombre, o si la autora del crimen hubiera sido una mujer que no tuviera las características físicas de Nahir?

La primera gran sorpresa, luego de la que causó la aparición de un joven muerto en el barrio Don Tomás de Rocamora, de Gualeguaychú, fue la confesa asesina. Primero porque ella misma fue a la Fiscalía a reconocer la autoría, segundo por ser hija de un policía (sobre el cual también se han desmembrado noticias) y tercero y principal: porque es linda, o como se dice en la calle: está buena. (Como si solo los negros feos pudieran convertirse en criminales).

Valiéndose de eso, el astuto Zonzini envió a los medios una selección de fotos de la vida de Nahir y la mayoría la publicó como si estuviéramos hablando de una candidata al Bailando. Logró correr la mirada del eje, licuar lo espeluznante, banalizar el crimen. Y aunque muchos lectores no se enganchen con el show, me atrevo a afirmar que cuando pasen los años este caso será recordado como aquel de la chica linda de Gualeguaychú que mató a su novio.
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