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17/04/2018 -  tiempo  2' 38" - 1547 Visitas Cuarto intermedio por la descompensación de un testigo A raíz del testimonio de una víctima pidieron dar con el paradero de otro posible abusado por el cura Justo José Ilarraz
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Ilarraz se encuentra en Tribunales para la segunda jornada del juicio en su contra.
El cura Justo José Ilarraz ingresó minutos después de las 8 al edificio de Tribunales para la segunda jornada de juicio por abusos de menores, cuyo inicio está previsto para las 8.30. El cura llegó junto a su hermano y su abogado defensor, el tucumano Jorge Muñoz, según pudo confirmar ANÁLISIS DIGITAL, presente en el lugar. La audiencia comenzó con el ingreso de las cuatro víctimas del cura que deben declarar hoy ante el tribunal. Sin embargo, mientras el primer sobreviviente brindaba su testimonio se descompensó y la audiencia debió recaer en un cuarto intermedio hasta que la víctima pueda recomponerse de un ataque de asma provocado por revivir los aberrantes hechos que le hizo vivir Ilarraz. El cuerpo médico de Tribunales ingresó a la sala de audiencias y estabilizó al testigo/víctima que estaba brindando su testimonio. Pero la novedad del día surgió por un pedido del abogado querellante Marcos Rodríguez Allende, quien solicitó dar con el paradero de una nueva posible víctima de Ilarraz. La solicitud surgió a raíz del testimonio de una de las víctimas durante el día lunes, quien aseguró que tenía un compañero que había sufrido abusos por parte del cura y que incluso estuvo desaparecido por unos días del Seminario sin que nadie sepa donde estaban. El nombre de esta posible nueva víctima no estaba en el expediente al momento de iniciar el juicio este lunes. La primera audiencia del juicio contra el cura Justo José Ilarraz arrancó a las 9 de este lunes y se extendió hasta las 17.30. El religioso llegó unos minutos después de las 8. Entró por la puerta principal, acompañado de su hermano y se alojó en un despacho de la Oficina de Gestión de Audiencias (OGA). Allí esperó hasta las 8.45, cuando salió rodeado de policías que lo escoltaron por el corredor de planta baja, hasta llegar al salón donde se realiza el debate. Durante esos pocos pasos por el ala derecha de los tribunales locales, Ilarraz no pudo evitar las cámaras que lo acompañaron hasta el reducto en el que se acuarteló hasta la media tarde. No se lo vio salir en ningún momento. Incluso, a la hora de retirarse del lugar, los policías de la guardia comunicaron a la prensa que Ilarraz ya había salido por el estacionamiento del edificio, evitando una vez más el asedio periodístico.

Antes del inicio formal del debate, los jueces Alicia Vivian, Carolina Castagno y Gustavo Pimentel, comunicaron a los medios que las puertas estarían cerradas y así sería hasta en el mismo acto de gobierno que es el adelanto de sentencia. Esa decisión finalmente se dio vuelta, luego de que las partes, incluida la misma defensa representada por el abogado tucumano Jorge Muñoz, estuvieran de acuerdo con la publicidad del acto. La cuestión se planteó entre los puntos preliminares, antes de comenzar con las testimoniales. Los fiscales y la mayoría de los abogados querellantes pidieron que alegatos y sentencia sean abiertos al público. Sobresalió la actuación del querellante Milton Urrutia, que se opuso a la divulgación de todos las etapas, incluido el veredicto.

“Este debate se debe realizar a puertas cerradas para preservar el derecho a la intimidad de las víctimas y para preservar la imparcialidad del tribunal, que es uno de los principios rectores de nuestra actividad. Cualquier cuestión que surja del debate se comunicará a través de la Oficina de Prensa del Superior Tribunal de Justicia (STJ). Esto significa que ninguno de nosotros va a hablar con la prensa de forma particular”, marcó Vivian en el breve contacto con los medios.

La decisión fue retrucada por algunos periodistas presentes que preguntaron por qué el adelanto de sentencia no sería público y por qué no se puede fotografiar al imputado en el banquillo de los acusados. “Es una metodología que corresponde a cada uno de los tribunales. Nosotros, en función de una cuestión de imparcialidad, consideramos que se debe evitar cualquier tipo de fotos aquí, lo que no quiere decir que no le puedan sacar fotos en otro lado. Es una metodología que aplicamos en Gualeguaychú, incluso para todos los casos. Es una decisión dentro de las competencias del tribunal”, remarcó Vivian, que es vocal del Tribunal de Juicios y Apelaciones de esa ciudad del sur entrerriano.
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