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14/09/2018 -  tiempo  4' 0" - 702 Visitas Investigación Identifican en cámaras de seguridad el auto que habría secuestrado a la maestra de Moreno
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Corina De Bonis.
La calle de tierra de La Piedad al 1900, en La Reja, nunca tuvo tantos autos estacionados. Es que en una de esas precarias casas de ladrillo a la vista, cemento y lonas verdes vive Corina de Bonis, la maestra que denunció haber sido víctima de secuestro y tortura. Uno de esos vehículos apostados es un patrullero que le fue asignado a Corina como custodia permanente por la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal. Según denunció el titular de SUTEBA, Roberto Baradel, la docente del Centro Educativo Complementario 801 (CEC) de Moreno fue secuestrada y torturada el miércoles por “hacer ollas populares en vez de dar clases”. Con un elemento punzante, le tallaron un mensaje mafioso en el abdomen: “Ollas no” es lo que se alcanza a leer sobre su piel en la foto de la panza de la docente que difundió el sindicato. Este jueves, el fiscal Emilio Buscalia, de la UFI 5, decidió tomarle declaración a De Bonis en su propia casa. No la citó en su despacho porque, 24 horas antes, Corina se desmayó en la comisaría mientras hacía la denuncia y describía cómo tres hombres la interceptaron, la obligaron a subir a un auto bordó, le pusieron una capucha y la “marcaron”. “El que avisa no traiciona”, denunció que le repetían. Agregó que desde hacía varios días, ella y sus compañeras venían siendo víctimas de amenazas por la situación que se vive en Moreno, donde los docentes, tras la explosión fatal en una escuela, decidieron no dar clases hasta que se garanticen las condiciones mínimas de seguridad edilicia.

El encuentro entre la víctima y el fiscal duró varias horas. Ante la falta de sospechosos que puedan ser señalados por sus compañeras de trabajo en el CEC, la Justicia temía no poder avanzar de foja cero. "Mi hija nunca pensó que la iban a secuestrar. Ella creía que le iban a robar. Me contó que sentía los pinchazos, pero no sabía qué era porque le pusieron una bolsa en la cabeza y la metieron en el auto, eran tres personas", dijo Olga, de 80 años, la madre de la víctima. "Estamos en la escuela, como podemos. Y esta tarde nos vamos a la fiscalía. No tenemos datos de quién pudo haberle hecho esto", agregó Leila Méndez Redilla, directora del CEC 801. "El que le hizo esto no nos conoce. No sabe cómo actúa un centro complementario. Nuestros chicos van a una escuela primaria o secundaria y después vienen acá. Esto es un complemento de las tareas escolares. Damos almuerzo. Salvo la semana pasada, que ATE vino a hablar con el personal, nosotros no recibimos ni una arveja de una asociación política ni de un partido ni nada por el estilo. No tengo idea de quién fue", agregó María Fuentes, la vicedirectora del establecimiento.

Pero el aporte que permitió profundizar la pesquisa lo hicieron las cámaras de seguridad y las mismas letras estampadas en la panza de la mujer. Según Buscalia dijo a Clarin, tras la declaración y aún en la puerta de la casa de la maestra, las letras en el abdomen de Corina son compatibles con la punta y el nivel de daño en la piel que puede producir un punzón. Y anticipó que ya hay datos centrales del informe de los médicos que la revisaron mientras estuvo internada durante toda la noche en el Hospital de Moreno.

La primer certeza surge de los niveles de presión de las letras en la piel. Así se comprobó que la docente se resistió y, lo principal, se descartó que no haya sido ella misma quien se las hizo. El segundo corresponde a la data de las heridas, que coincide con la declaración de la hora en la que fue secuestrada.

Esa hora será crucial también para detectar en las imágenes de la cámara de seguridad el auto “viejo” y “bordó” que Corina llegó a reconocer. Según pudo confirmar Clarín de fuentes de la causa, en las cámaras aparece el auto bordo y la patente que había trascendido como la del vehículo en el que subieron a la fuerza a la maestra. “Lo que escuche el fiscal Buscalia lo tenemos que analizar, profundizar y juntar más elementos que permitan corroborar o reconstruir lo que pasó”, expresó a Clarín el fiscal general, Lucas Oynaharte.

“Pasé horas con ella. Es política del procurador Conte Grand contener a la víctima desde el primer momento. Le tomé declaración testimonial por lo que vivió ayer y ella está mejor. Antes estaba muy shockeada. Desde anoche estuve hablando con ella por teléfono y ahora personalmente. Estamos trabajando todas las hipótesis. Está todo abierto”, aseguró Buscalia, que no estuvo a solas con Corina. A la docente la acompañó un psicólogo del municipio. “La idea es contener y protegerla desde la seguridad y desde lo psicológico, mientras la causa avance”, detalló. También confirmó que están investigando amenazas a otras dos docentes de ese CEC.

Al finalizar la reunión, aún conmovida, De Bonis evitó dar precisiones del momento en el que fue secuestrada y torturada y pidió "paciencia" a los medios que esperaban en la puerta de la casa. "De lo que pasó no puedo contar nada, la policía lo está manejando, no puedo dar detalles", insistió De Bonis. "También necesito encontrarme con mis compañeras porque desde la noche no las veo, y también darle tiempo a mi familia", agregó en una improvisada rueda de prensa.
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