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11/10/2018 -  tiempo  8' 51" - 1392 Visitas Columna de opinión Por los barrios abiertos, así voto
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Estamos hiriendo de muerte a la Paraná de ciudadanos diversos pero de trato institucional y democrático igualitario e inclusivo.
Una ciudad abierta, es una ciudad acogedora, que recibe a todos y los iguala, integra. Es la ciudad de la bienvenida, la convivencia, los buenos días, el abrazo inclusivo y la despedida de las sonrisas amables. Abierta al encuentro con el albañil, el almacenero, la doctora, el médico, la directora de la Escuela del barrio, el placero, el barrendero, el cartero, los gurises, la enfermera, la abuela, la curandera, la escritora, la bailarina, el poeta, el guitarrista. La ciudad abierta se nos está escapando de las manos y de nuestros pensamientos, se nos está desconfigurando en nuestro ADN social. Abierta como la de nuestros abuelos y padres. La casa de todos, amigable, la que se dejaba caminar, segura, sin puertas con llaves, casi sin rejas. Por Jorge Oscar Daneri

Si seguimos conformando la ciudad del racismo social, la discriminación, la de los muros, de los unos y los otros conforme el privilegio del poder económico, de los mejores espacios para pocos, de las barrancas y el borde costero, de las confluencia de cuencas, de cinturones verdes, todos territorios en su proyección privatizados; estamos hiriendo de muerte a la Paraná de ciudadanos diversos pero de trato institucional y democrático igualitario e inclusivo, como una identidad que debería enorgullecernos como república local, democracia colectiva, la del interés general, la que propiciaba un hombre sencillo, humilde, con convicciones muy claras y transparentes, Humberto Cayetano Varisco.

El radicalismo decía Ricardo Rojas - al afiliarse a la UNIÓN CÍVICA RADICAL cuando fue derrocado Hipólito Irigoyen por ese maldito golpe de estado del 30- debe ser el partido de las reformas extremas en sentido democrático. Y en este caso, frente al intento de derogación de una Ordenanza ni mas ni menos que buena o muy buena, la que prohíbe la conformación en la territorialidad de la bella Paraná, de barrios privados; abre las puertas de par en par para el delirio autoritario y anárquico de dibujar y consolidar en no mas de cinco años, derechos adquiridos para la construcción de treinta, cuarenta o mas barrios privilegiados para pocos. Es probable que sea en lugares soñados, continuando la apropiación de alturas y mejores paisajes contemplando el río.

No es una reforma extrema en sentido democrático la que ahora se promueve con semejante decisión política. De concretarse, es una reforma extrema en sentido autoritario. Clausura, impide, imposibilita, niega, no es de libertades y soles, es para los encierros y el oscurantismo social. Encierro de unos, impedimentos hacia la libertad de andar la ciudad de punta a punta sin importar status social alguno.

No poder ir a los Arenales, o no poder caminar el borde costero de la ciudad en su alucinante totalidad, es simplemente indignante, doloroso, impune.

Han existido varios intentos privatizadores de los espacios públicos en nuestra Provincia y en la ciudad durante los años de la democracia. En los primeros años de su renacimiento, fue el Bloque de Concejales de la UCR el que mantuvo una postura intransigente. Fueron varios los intentos de establecer casinos enormes en pleno parque Urquiza, de avanzar con la privatización del borde costero, o la vergüenza alevosa con los sucesos institucionales en la mejor playa de la ciudad, los Arenales, o la locura de querer consolidar los entubamientos de los arroyos. Y en la mayoría de los casos, la intransigencia radical fue determinante. Y aquí, en algunos de estos ejemplos, existen importantes y no menores cambios de posición de la actual gestión que se deben reconocer. Pero esos cambios positivos, son demolidos con este sin sentido, reitero, son disueltos tan pero tan innecesariamente.

Parece que este concepto de la flexibilización ideológica convierte a dirigentes formados políticamente, en dirigentes pragmáticos. Y así estamos, para no debatir aquí y ahora lo que está sucediendo en el escenario nacional y las ideologías cuasi-olvidadas que lo conforman. Pero todo indica que el vaso se derrama y contamina. Que así no sea, por favor, que así no lo sea.

No podemos olvidar la historia de Paraná como otras en Sudamérica y el mundo que nos enseñan tanto. No existe experiencia más patética que caminar por una ciudad fortaleza, como lo es precisamente Fortaleza, en Brasil. Es volver al medioevo más oscuro, es transcurrir por muros deprimentes que no dejan casi ver o recibir la luminosidad del sol y de los otros.

De la inseguridad se sale de otros modos y con otras políticas sociales y bien públicas. Con el vecinalismo de la fraternidad, la solidaridad, la cooperación y el fortalecimiento de la Escuela Pública y sus cooperadoras. Reconformando los Centros de Participación Social que había liderado el primer Ministro de Acción Social de la Democracia recuperada, Ruben Ghiggi.

Se sale convocando, con todas las herramientas juntas de la democracia participativa, a su pleno ejercicio desde una aplicación y cumplimiento activo. No dividiendo y aislando, no conformando distintas ciudades satélites dentro de una ciudad anárquica.

Se sale recuperando la convicción social y política de apropiarnos del Presupuesto Participativo.

Y el tema que ahora nos convoca, no es menor frente a los procesos de adaptación al cambio climático, sobre lo que no hablamos como sociedad y nada o muy poco hacemos en nuestra casa común. Pero la definición de ciudades encapsuladas para unos pocos, es un tema hoy enorme en la consideración de los equipos técnicos (IPCC) de la Convención Internacional de Cambio Climático. Por eso, no se está debatiendo una ordenanza aislada, aunque así lo crean algunos colegas concejales. Previamente corresponde considerar el conjunto de la ciudad mirada y soñada, por lo menos, cincuenta años adelante. Los parches se rompen y dañan, no sirven. Tenemos varios ejemplos de esto. Para qué repetirlos.

Resulta esperanzador destacar los proyectos normativos como los que ahora se están llevando a la legislación para el desarrollo de planes de vivienda en las villas y barrios humildes, para su consolidación urbana y titularización. Y son frutos de consensos casi unánimes a escala nacional. ¿Por qué no lo podemos hacer en Paraná? Esto sí es positivo. Se suman a la ciudad desde las políticas inclusivas, no desde las políticas que fragmentan una sociedad y nos distinguen aún más desde consideraciones de profunda discriminación social.

Existen muchas ciudades que aprendieron de esto, algunas más que milenarias. Viven en ellas aproximadamente ciento cincuenta nacionalidades, lo hacen en paz y sin barrios cerrados. Es todo lo contrario, los barrios se abren a la convivencia cívica, al cumplimiento de las reglas del buen vivir social.

Las escuelas públicas son el centro del barrio, con plazas y parques. Todas públicas, todo como el guardapolvo blanco, para las mayorías, para el bien común, para la colectividad que nos hermana, como lo dice el Preámbulo de la norma madre, que Raúl Alfonsín recitaba y llamaba a todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino, como esta Paraná de los inmigrantes, la del puerto viejo, vascos, italianos, gallegos, sirio libaneses, indios, gitanos, mestizos la gran mayoría y así vamos. Una “unión cívica”, precisamente de eso se trata, no lo contrario, y radical, por aquellas reformas extremas, pero para fortalecer y profundizar la democracia de todos los días, la de nuestro hábitat, la de los hábitos de la convivencia fraterna, tan maltratada. Una ciudad donde la justicia social y ambiental sean nuestros valores y no sus incumplimientos activos nuestras desgracias y desdichas.

Necesitamos una ciudad donde sus reformas se sustenten en el espíritu de La Reforma Universitaria, desde los valores y principios de la gratuidad, el libre acceso, igualitaria, extensionista, profundamente democrática, autónoma. Increíble. ¿Qué nos está pasando?

Caminar hacia las urbanizaciones privatizadas y sin límites, es uno de los mayores errores que se podrían cometer en esta gestión. Ya los errores políticos producidos, públicos y notorios, son demasiado importantes como para profundizarlos y resulta ser una carga muy pesada para la sociedad nuestra.

Como ex concejal, solicito al Señor Presidente Municipal Sergio Varisco, que si el Concejo Deliberante tiene el atrevimiento de sancionar semejante norma derogatoria y degradante, ejerza el derecho de veto. Resultará ser así uno de los mejores homenajes a Don Humberto. Así también por lo que han sido las posiciones políticas de la UCR en relación a este tema en diversas ciudades del país, como lo fue de los alcaldes Socialdemócratas en muchos lugares del mundo, para no señalar como lo es aún de los partidos políticos que han gobernado ciudades integrados a la Internacional Socialista, donde Raúl Alfonsín ubico en su momento al centenario Partido, mucho de lo cual hoy esta tan olvidado y negado en nombre de un vació pragmático descomunal, precisamente.

Vienen décadas muy duras Señores Concejales, Señor Presidente, de enormes cambios ambientales globales. Debemos poner nuestras energías en pensar lo no pensado, en reorganizar la ciudad del futuro desde los principios de la nueva Constitución Provincial, que son una plataforma de gobierno maravillosa. Optar por la privatización desde la negación de la planificación participada y transparente, es una elección que más temprano que tarde, por imposición de las emergencias socio-ambientales, se van a caer a pedazos.

Las trágicas crisis sociales y ambientales de la cuenca del río Lujan como de la ciudad de La Palta, tienen mucho que ver con esta tendencia privatizadora de los territorios públicos, sus cuencas y sueños.

Que el sentido común, los viejos principios de unión cívica y un radicalismo de reformas extremas en sentido democrático, ganen este debate, para el bien de la ciudad paisaje y para poder ir recuperando la calidad institucional de ese espacio público por excelencia, que es el Concejo, no por lo honorable, sino por el recuerdo de mujeres y hombres que lo prestigiaron y hoy los están observando.

Señor Presidente Municipal, Colegas Concejales, así voto.

(*Concejal de Paraná 1987-1991).
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