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09/11/2018 -  tiempo  7' 29" - 244 Visitas Análisis sobre la crisis política y social “En Nicaragua vemos un sueño convertido en pesadilla y estamos frente a otro dictador”, advirtió el periodista Enríquez
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Octavio Enríquez, periodista nicaragüense.
El periodista de diario La Prensa de Nicaragua, Octavio Enríquez, brindó un detallado panorama de la realidad social, política y económica que atraviesa su país donde hace 11 años gobierna el régimen dictatorial de Daniel Ortega. En ese marco, afirmó que “existe una desilusión colectiva” por haber logrado derrocar a la dictadura de Anastasio Somoza “y hoy 40 años después estar frente a otro dictador”. “Lo más cruel de la historia es que uno de los personajes que ayudó a sacar a Somoza está hoy entronizado en el poder” y “vemos convertido un sueño en una pesadilla”, describió el trabajador de prensa. Describió que “el orteguismo es un fenómeno político en el cual no hay valores, ni principios y tenemos dos gobernantes en vez de uno porque hay una pareja dictatorial conformada por Rosario Murillo y Daniel Ortega” que presentan “un discurso vacío, hueco, lleno solo de la ambición de poder de estas dos personas”. Sostuvo que “después de Haití, Nicaragua es el segundo país más pobre de América Latina” y comentó la terrible represión desplegada por el gobierno con “500 presos políticos y más de 400 ataques a periodistas”. “El saldo de muertos fluctúa entre 325 y 528 fallecidos, la gente está huyendo al exilio para salvar sus vidas”, sentenció.
“En Nicaragua vivimos una ilusión que fue la historia de expulsar a una tiranía y que cayera un dictador como fue (Anastasio) Somoza, donde toda la ciudadanía se unió para correrlo, y hoy 40 años después estamos frente a otro dictador”, contó Enríquez en declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio De la Plaza) al analizar la realidad de su país.

“Lo más cruel de la historia es que uno de los personajes que ayudó a sacar a Somoza está hoy entronizado en el poder; por eso existe una desilusión colectiva, además de la personal, de ver convertido un sueño en una pesadilla, que es lo que estamos viviendo los nicaragüenses en este 2018 y hemos vivido en los últimos 11 años”, describió.

“El frente y en particular el Presidente (Daniel) Ortega es hoy un récord porque ha gobernado más que Somoza, que fue el arquitecto de la dictadura, lo cual es un dato contundente. En Nicaragua no se puede hablar de una segunda etapa de la revolución como dice Ortega, cuando se encuentran pobres, cuando desde marzo asesinan a la gente en las calles, cuando usar la bandera es un delito. Nada de eso encierra el escrito original del sandinismo”, reveló.

“Encontramos una transformación e involución hacia algo que llamamos el orteguismo, igual que ocurrió con el somozismo, que es un fenómeno político en el cual no hay valores, ni principios además de que tenemos dos gobernantes en vez de uno porque hay una pareja dictatorial conformada por Rosario Murillo y Daniel ortega. No hay nada del sandinismo original, esto es un discurso vacío, hueco, lleno solo de la ambición de poder de estas dos personas y del plan que gobierna”, agregó.

Lamentó que “este es el clan que se subió al caballo del poder en 2007 y que se ha enriquecido de manera odiosa, pero ahora están cayéndose las máscaras y se ve una dictadura pura y dura que los medios venían denunciando desde hace 11 años, y contra la cual la gente ha salido a protestar mientras la respuesta ha sido como la de los típicos caudillos latinoamericanos que para quedarse en el poder están matando a la gente”.

Además, informó que Ortega “debería entregar el poder en enero de 2021, ya que fue reelecto en 2016 con su esposa como vicepresidente y oficialmente es una pareja la que está gobernando” y comentó que en ese contexto “a partir de marzo, la chispa se encendió porque los universitarios estaban incómodos por el manejo que hizo el gobierno, con un gran incendio forestal y una reforma inconsulta de la seguridad social”.

Ante ello, Enríquez mencionó que “hubo represión como ya había ocurrido de manera selectiva en los últimos 11 años, pero la respuesta de la población esta vez fue diferente y en todo el país comenzaron la protestas, sonaron las cacerolas, hubo llantas ardiendo en las calles y toda Nicaragua se puso sublevada y en rebelión” y remarcó que “a diferencia de la época de Somoza cuando se intentó sacar a un dictador con armas, en esta oportunidad hubo una revolución cívica donde la gente demandó la oportunidad de elecciones para poder votar a alguien diferente a Ortega, y esto a él ni siquiera se le ocurre ni tiene voluntad de hacerlo”.

Consultado sobre la realidad social de Nicaragua, sostuvo que “es el segundo país más pobre de América Latina, después de Haití” y describió que “hay altos niveles de desocupación, la pobreza es muy grande y lo que más duele es que desde el discurso del poder se dice que el país vive un hito, que vive una realidad y que ha vuelto a la normalidad cuando en realidad lo que estamos viviendo es la cuarta etapa de la represión”.

“La primera etapa, cuando comenzó, fue con la policía y grupos armados protegidos por la policía que encapuchados atacaron a la población y mataron a la gente, porque no querían que salieran a protestar. La segunda etapa fue cuando la gente para defenderse levantó trancas en las carreteras, puso adoquines, y se ordenó una operación limpieza con otra cantidad de muertos. La tercera etapa es la persecución de la protesta, de defensores de derechos humanos, manifestantes y demás que están siendo procesados”, detalló.

En ese marco, apuntó que “en el país hay alrededor de 500 presos políticos, el saldo de muertos desde que comenzó en abril fluctúa entre 325 y 528 fallecidos, la gente está huyendo al exilio para salvar sus vidas, y por otro lado el discurso del gobierno intenta vender que el país ha vuelto a la normalidad y están empujando una consulta entre la población para sacar una ley de reconciliación, con un gran nivel de cinismo”.

Explicó que “en el discurso del régimen no existieron las manifestaciones y la gente no protestó contra ellos sino que fue una intentona de golpe de Estado, y ese es el argumento que utilizan para procesar a los presos políticos”, y a modo de ejemplo, mencionó que “se han visto casos extremos donde un señor que vendía banderas del país fue apresado por eso. Los colores de la bandera de Nicaragua, azul y blanco, con los cuales se han cobijado los manifestantes, se han vuelto en subversivos para el régimen, y todo lo que tiene que ver con símbolos de resistencia pacífica se han convertido en subversivos y han sido atacados”.

“Estamos viviendo un período de los más oscuros de América Latina y Ortega está tratando de perpetuarse a sangre y fuego en el poder. La cifra de muertos impresiona, muchos son menores de edad, hubo un caso donde incendiaron una casa con toda una familia adentro. Es una especie de shock el que se siente en la gente, es dolorosísimo pero igual hay esperanza de lograr un cambio.

“No podemos ponerle fecha ni hacer un vaticinio pero Nicaragua es completamente otra desde abril, y eso es lo que la gente que está en el poder no puede aceptar porque la realidad les estalló en la cara. Vivimos una ficción durante 11 años donde nos hacían creer a nosotros y al mundo que Nicaragua tenía los mejores indicadores de crecimiento de América Latina y hoy por hoy es todo lo contrario: la economía se está hundiendo, y hoy solo tenemos sangre, miedo y dolor”, reflexionó.

Respecto de las posibilidades de cambio, el periodista sostuvo que “la Alianza Cívica es una de las alianzas de empresarios, estudiantes, y demás sectores que se creó con todo lo que ocurrió y está siendo aceptada por la población pero no hay todavía un rostro que pueda verse como un candidato o una alternativa”. “Lamentablemente en este momento estamos sobreviviendo, hay una situación muy dura, y en este marco admiro de la población que pese a todos los muertos y la sangre, se insiste en la vida cívica para el cambio”, sentenció.

Destacó asimismo que “a esta rebelión cívica la iniciaron los jóvenes, a los cuales la mayoría mirábamos con cierto desdén pensando que no les importaba el país, y sin embargo fueron los que iniciaron todo y despertaron la conciencia nacional que tras 11 años de dictadura estaba adormecida por el control que el Estado ejercía y por el miedo que el régimen imponía. Este es un cambio muy importante en la conciencia pero no me atrevería a hablar de candidatos o de grupos alternativos”.

“Esta alianza es bien vista por la población por las demandas que plantea: un cambio democrático y justicia. No se puede hablar de reconciliación sin justicia y esta es la advertencia que han hecho los expertos y es la posibilidad de que el régimen intente meter una amnistía”, referenció.

Finalmente, consignó la situación del periodismo en este contexto y sostuvo que “desde abril se reportan más de 400 agresiones de periodistas en las calles, según datos de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro dedicada a la defensa de la libertad de expresión” y comentó que “cuando se iniciaron las protestas en abril perdimos a un colega mientras estaba realizando una transmisión en vivo en Facebook y le dispararon en la cabeza a sangre fría”.

“La represión continúa, los periodistas que cubren las manifestaciones son agredidos, golpeados, hubo intimidaciones directa en las casas de algunos periodistas, amenazas. El clima de tensión y de terror lo sufre la ciudadanía y también nosotros como periodistas”, concluyó.
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