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06/12/2018 -  tiempo  8' 28" - 583 Visitas Reconstrucción de un triste episodio La muerte de Gabriel Gusmán, desde el lugar del hecho y los datos que no cierran del accionar policial
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Cuestión de fondo fue al barrio Capibá y reconstruyó los hechos que terminaron con la muerte de Gabriel Gusmán producto de una bala policial.
El programa televisivo Cuestión de fondo (Canal 9 Litoral) recorrió el lugar en el que se produjo la muerte de Gabriel Gusmán, en Paraná. Allí vecinos y familiares, algunos de los cuales fueron testigos del hecho, comentaron sus impresiones. A la vez, el ciclo accedió a informes periciales que aún no permiten determinar si la bala policial que mató al joven fue producto de una situación de legítima defensa o si se trata de un caso de gatillo fácil. A Gabriel Gusmán lo mató una bala de la Policía de Entre Ríos. Ese martes 25 de septiembre, el joven de 20 años estaba participando de un enfrentamiento con otros integrantes del barrio Capibá, por peleas que venían de tiempo atrás, pero que se habían agravado durante el fin de semana anterior.

El inicio del problema surgió en el medio de la plaza Néstor Kirchner, ubicada en el corazón de uno de los tantos barrios olvidados por el Estado. Allí hubo un altercado entre jóvenes que venían de conflicto en conflicto, lo que sería un enfrentamiento entre dos grupos: los de arriba y los de abajo. Gusmán vivía en la zona baja del barrio.

Después del altercado, según relatan algunos de los testigos presenciales, los integrantes de la zona alta se retiraron en busca de armas y volvieron contra el otro grupo a los disparos. Desde la zona baja se respondió de igual manera, entre los cuales se encontraba Gusmán. El joven estaba atravesando el campito de fútbol ubicado en la plaza, en búsqueda de sus agresores, cuando observó al móvil 1021 al mando de los oficiales Diego Íbalo y Oscar Rodrigo Molina. Gusmán frenó y comenzó a correr hacia la zona baja mientras era perseguido por el patrullero de la Policía de Entre Ríos.

El desenlace de la persecución terminó con uno de los oficiales –no se ha podido determinar cuál de los dos- disparando. El tiro impactó a Gusmán en la nuca provocándole la muerte casi inmediata. Uno de los testigos presenciales de todo lo que ocurrió fue Javier, un vecino que estuvo ubicado en el lugar más próximo a la zona donde terminó abatido el joven de 20 años. Los abogados querellantes le tomaron testimonio bajo juramento y lo incluyeron a la causa.

Cuestión de fondo accedió al testimonio de quien aparece como un testigo clave en la causa que investiga sobre dos hipótesis: los oficiales actuaron bajo defensa propia o se trató de un caso de gatillo fácil.

“Lo que yo vi es que él se estaba peleando con unos pibes de la otra cuadra y salió del pasillo y tiró un tiro con un 38 que tenía y luego un par de disparos más arriba”, contó Javier.

“En eso se topó con un patrullero. Él corrió por la cancha y empezó una persecución. Él iba con el arma en la mano. Cuando salta a la calle lo pierdo de vista. El patrullero todavía no había frenado. Se bajó el acompañante, abrió la cartuchera y tiró. El otro corrió, se agachó y también tiró”, relató. “Después veo que uno lo patea y le dice que se quede quieto, que no se mueva. Lo tocó, lo palpó y le dijo al compañero que llamara una ambulancia. Eso fue lo que yo vi”, narró. Ante la pregunta de uno de los abogados querellantes, el testigo clave aseguró que Gusmán no disparó durante la persecusión.

Otra de las testigos que aportaron desde la acusación privada fue Rocío, pareja de Gabriel Gusmán, quien presenció la persecución y arribó al lugar cuando el disparo ya había impactado en la cabeza del joven. Ella era quien reclamaba por una ambulancia que nunca llegó durante los momentos posteriores al hecho.

“Vi una serie de chicos ubicados en la calle que estaban disparando. Yo justo salía a buscarlo a Gabriel para ir a comprar pañales. Lo vi que corría y corrí para el otro lado por los disparos. Miré para atrás, vi que venía la camioneta y que él empezó a correr. Escuché un disparo, me escondí, escuché otro disparo y vi que Gabriel cayó al piso. Me acerqué, lo toqué, lo hablé. Su corazón latía. Nadie me va a decir que no. Pedí auxilio. Pedí por favor que lo ayudaran porque era una persona, pero nadie hacía nada. La policía no hacía nada. Se quedaron un buen rato parados. Luego vinieron más, pero nadie llamaba a la ambulancia”, contó la mujer.

Los hermanos de Gabriel Gusmán, Maira y Gastón, acompañaron al equipo periodístico para hacer la reconstrucción del hecho. En el caso de Maira, fue la primera vez que volvió al barrio luego de aquella jornada trágica del 25 de septiembre. Ambos contaron sus sensaciones de volver a pisar el barrio donde vivió sus últimos días su hermano menor. Gastón, además, expresó el amedrentamiento que sufren por parte de distintos oficiales de la Policía de Entre Ríos.

Maira contó: “Llegué a las 11 de la mañana a mi casa cuando mi mejor amiga me mandó un mensaje para avisarme que a Gaby le habían metido un tiro. Me trajo un vecino con mi hermana más chica. Llegamos al barrio, estaba rodeado de policías y le pedí la fiscal que me dejaran pasar, pero no me dejaron y empecé a gritar”.

“No nos dejaron ver a mi hermano, que estaba ahí tirado. Lo taparon con una sabana. Estuvo desde las 11.15 hasta las 4 de la tarde ahí tirado. A las 4 de la mañana nos dieron el cuerpo para velarlo, con la mitad de su carita destrozada. No nos avisaron para ir a cambiarlo, ponerle una ropa, la visera que él usaba. Ni un calzoncillo. Nos dieron el cuerpo como Dios lo trajo al mundo. Le pusimos un par de medias que se sacó mi otro hermano y una remera con los perfumes nuestros. Así fue su despedida con las personas que lo queríamos. Porque era alguien muy querido. No era una lacra, ni un delincuente, ni un asesino. Pregunto a los que lo mataron qué pasaba si él hubiese matado a un familiar de ellos. Estarían llorando y mi hermano atrás de una reja. Pero lamentablemente fue al revés”, relató Maira.

Gastón, por su parte, expresó: “Sentimos un vacío enorme y mucho dolor. Lo único que pedimos es justicia y que los fiscales no se enamoren de nosotros, pero que humanamente estén de nuestro lado. Si la historia hubiese sido al revés, Gabriel estaría preso. También pedimos que la policía nos deje tranquilos a la familia y a la gente del barrio porque estamos continuamente perseguidos. A la ministra (de Gobierno, Rosario Romero) también le pedimos que actúe y que ponga un poquito más de voluntad. Que ayude a la gente pobre porque necesitamos respecto y que no se archive la causa”.

Dudas y pericias

La investigación penal preparatoria (IPP) es llevada adelante por los fiscales Gonzalo Badano y Francisco Ramírez Montrull. En el expediente que supervisa la jueza de Garantías Elisa Zilli se encuentran una serie de informes periciales que los fiscales deberán interpretar y avanzar en resolver cuál de los dos oficiales fue el que efectuó el disparo y si actuaron en legítima defensa o si hubo un exceso de autoridad y la muerte de Gusmán se encuadró en la doctrina Chocobar del gatillo fácil. Cabe recordar que hasta el momento, los dos policías no han sido siquiera imputados.

Pero hay algunos de los resultados periciales que generaron dudas en la acusación privada. La investigación conducía a que el oficial que disparó el tiro letal había sido Molina. Sin embargo, las pruebas de hisopado que se hicieron sobre la pistola 9 milímetros que portaba dieron resultado negativo a la hora de presentar restos de pólvora. El dato que surge del análisis pericial de la Gendarmería Nacional sorprendió porque los testimonios aseguran que ambos policías efectuaron disparos.

Las dos armas que dieron positivo fueron la pistola que portaba el oficial Íbalo al momento de los hechos y el revolver calibre con el cual Gusmán efectuó los disparos del enfrentamiento inicial con los integrantes de la zona alta del barrio.

Otro de los análisis científicos a los que accedió Cuestión de fondo se basó en la prueba del dermotest para comprobar si hay rastros de un disparo en las manos de los tres actores del hecho. Sin embargo, según consta en el informe pericial de los gendarmes, las muestras no pudieron ser analizadas: “Las muestras no fueron analizadas por esta división debido a que la naturaleza del soporte empleado para realizar la toma de muestra de residuos de disparo no es apta para su estudio mediante microscopía electrónica de barrido. Esto se debe a que el pegamento que se emplea en las cintas adhesivas de uso comercial, enmascaran las partículas que podrían encontrarse produciendo falsos negativos y, además, el exceso de adhesivo genera estática sobre la superficie impidiendo obtener imágenes y sus respectivos espectros de dispersión de energía de rayos X”, señaló el informe que consta en el expediente.

Cabe recordar que, si bien es la Gendarmería Nacional la que analizó las pruebas recolectadas, fue la propia Policía de Entre Ríos a través de la División Criminalística la que recogió las pruebas en el lugar del hecho. Es decir, personal capacitado de la fuerza utilizó cinta scotch comercial para levantar pruebas pero estas no pudieron ser analizadas por Gendarmería por haber utilizado dicho soporte.

Un tercer informe pericial que consta en la causa tiene que ver con el análisis de la ropa de los oficiales Íbalo y Molina, como así también la gorra que tenía Gusmán al momento del crimen. Se analizaron las mangas de los oficiales de la fuerza provincial para saber si había restos de pólvora producto de disparos: en todos los casos, los resultados fueron negativos.

A pesar de que los testimonios confirman que durante el transcurso de los hechos ambos oficiales dispararon, no hubo restos de pólvora en la ropa de Íbalo ni de Molina. Tampoco hubo restos en la gorra de Gusmán, que fue atravesada por el balazo que terminó con la vida del joven de 20 años.
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