Bienvenidos a Semanario Analisis Digital
puntos
16/05/2019 -  tiempo  8' 6" - 323 Visitas Botnia UPM en la República Oriental del Uruguay Los indicadores económicos en Fray Bentos tapan el análisis del daño ambiental de la pastera
Click para Ampliar
Dos miradas. En Fray Bentos muestran satisfacción por el desarrollo económico a partir de la pastera; en Gualeguaychú el eje del debate es la contaminación ambiental.
Un informe emitido anoche por el programa Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral) da cuenta que en Fray Bentos, República Oriental del Uruguay, los indicadores económicos prácticamente clausuran el análisis del daño ambiental que produce la pastera UPM (ex Botnia). De todos modos, los números oficiales reflejan que la actividad pastera permitió habilitar de manera directa 800 puestos de trabajo en la planta propiamente dicha; más de cinco mil puestos de trabajo de manera indirecta; y más de 70 empresas nuevas se radicaron en los últimos tiempos en Fray Bentos para brindar servicios a la firma finlandesa. La sociedad fraybentina pasó de reclamar casi exclusivamente empleo y fuentes de trabajo, a demandar capacitación. Por el lado de Argentina, el abogado de la Asamblea Ciudadana Ambiental, Fabián Moreno Navarra, aclara que el desempeño económico nunca fue el eje del debate, sino la contaminación y la violación al Estatuto del Río Uruguay. El programa Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral) viajó hasta Fray Bentos (República Oriental del Uruguay) para conocer cómo se percibe a la planta UPM Botnia, luego de estos casi más de quince años de conflicto en ambas orillas.

Allí se entrevistó con el periodista y docente de Historia, Eduardo Irigoyen García, pero también accedieron a las estadísticas y registros de organizaciones intermedias como las que nuclea a los comerciantes, y a las oficiales a través del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

En ese marco se informó que 800 personas ingresan por día a trabajar en UPM. Y la cadena de valor de la pastera generó más de siete mil empleos y remuneraciones por 183 millones de dólares.

Los encadenamientos en el empleo son incluso mayores que en el valor agregado: los efectos indirectos e inducidos explican el 92 por ciento del empleo generado.

Tanto los denominados empleos directos como los indirectos están afectados a las operaciones de UPM, dado que los contratistas desarrollan sus actividades en las instalaciones de la pastera sea en el rubro forestación como en la planta de Fray Bentos.

Además, se contabilizaron setenta nuevas empresas que se instalaron en Fray Bentos con el fin de brindar servicios directos o indirectos a la pastera.

Las ventas de UPM representaron el 7,7 por ciento de las exportaciones de bienes y el 5,7 por ciento de las exportaciones totales del Uruguay. La celulosa se consolidó como el segundo producto de exportación del vecino país y UPM se posicionó como uno de los mayores exportadores y aporta aproximadamente el 1,4 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) del Uruguay, con una participación del 7,7 por ciento de las exportaciones totales de bienes.

La cantidad de empleos que se genera entre trabajos directos, indirectos e inducidos (trabajos generados a raíz de los directos e indirectos como el servicio hotelero, por ejemplo) llega a siete mil personas, lo que equivale a 180 millones de dólares en remuneraciones anuales, se indicó en Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral).

El Indicador de Desarrollo Departamental (IDD) elaborado por el Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), marca una clara división entre los Departamentos ubicados en el Norte y en el Sur del río Negro. De alguna manera, hay un Sur (donde está Montevideo y los Departamentos más próspero) más desarrollado que el Norte; pero el Departamento de Río Negro (cuya capital es Fray Bentos), es el que mejor desempeño posee entre los ubicados al Norte.

Ese mismo informe señala a Río Negro como el Departamento que experimentó la mejora relativa más alta en el ranking. En 2007 ocupaba el puesto 13 y en 2015 llegó al tercer lugar.

Por su parte, el periodista y docente de Historia fraybentino, Eduardo Irigoyen García, dialogó con Cuestión de Fondo, y remarcó que el cambio más importante que se dio en esa localidad en estos últimos diez años fue socio-cultural. “Fue un antes y un después. Una verdadera revolución socio económica. Pero una revolución silenciosa”.

Y como ejemplo, remarcó a las “800 personas contratadas en forma directa que todos los días ingresan a la planta. Para Fray Bentos fue mucho”, valoró.

Destacó que los trabajos asociados suman 1.100 puestos y que los trabajos indirectos son aproximadamente cinco mil vinculados con la empresa. “UPM no es solamente la planta que produce celulosa y las exporta en barcaza. También tiene que ver con los suelos, las plantaciones, con la fertilización en los viveros que posee la empresa. En los viveros trabajan de manera directa 125 personas. Y están ubicadas en poblaciones del medio rural en Paysandú y en Río Negro cuyos habitantes apenas llegan al centenar”, destacó.

La sociedad fraybentina pasó de reclamar casi exclusivamente empleo y fuentes de trabajo, a demandar capacitación.

Cuando UPM presentó su proyecto, dejó en claro que era una empresa de última generación y que era necesario estar preparado y formado para trabajar ahí. La mano de obra fraybentina, en ese entonces, no poseía la formación y las capacidades adecuadas para desarrollar semejante proyecto. Ese fue uno de los problemas, pues las expectativas de muchos fraybentinos fueron muy grandes y no tuvieron en cuenta que hoy se requiere preparación, formación y estudio para el mundo de las nuevas tecnologías.

Otro de los impactos fue el cambio de la matriz productiva, con ingresos (al menos al principio de la obra) en base de trabajadores de la construcción y el empleo directo e indirecto generado. En el pico de la construcción, trabajaron cuatro mil personas.

Entre los fraybentinos, a raíz de la modificación del contexto y al pasar los años, se fue desarrollando una convivencia natural con el funcionamiento de la planta. El cambio fue fundamentalmente en la dimensión económica, con impacto en la parte laboral y luego en la vivienda y el desarrollo urbano.

En Fray Bentos no hay grandes edificios de apartamento, por ejemplo, pero surgieron nuevos barrios y hubo un fuerte crecimiento (un 300 por ciento) en la aparición de cooperativas de vivienda por ayuda mutua. Además, UPM construyó dos barrios con 190 viviendas para su personal (técnicos en un caso y operarios en otro).

Se instaló el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) con seis laboratorios y de plantas de monitoreo de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) y de Obras Sanitarias del Estado (OSE).

También se dio durante estos años la llegada de grandes superficies comerciales que no estaban presentes hasta entonces. Y hubo un fuerte desarrollo y mejoras en la infraestructura en Educación, Salud (pública y privada), vivienda, hotelería, gastronomía, recreación y otros servicios ligados a UPM.

Según la Inspección de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) la siniestralidad en la planta es extremadamente baja.

El eje contaminación

Por su parte, el abogado de la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú, Fabián Moreno Navarro, fue consultado por Cuestión de Fondo y destacó que “es muy importante volver a poner énfasis que nunca la discusión que se dio en nuestra región estuvo fincada en el debate económico”.

“Una ciudad como Fray Bentos, que venía de la pérdida del Frigorífico Anglo, una empresa que era casi como la nave insignia de esa localidad, UPM vino a reemplazar de alguna forma ese aporte económico. De ninguna manera teníamos con el tema económico un cuestionamiento. El eje del debate siempre fue que aquí estamos en un río binacional, con una normativa que lo protege; en el cual ningún país puede actuar unilateralmente. Y esto es así porque la contaminación y los impactos negativos que produce una planta de este tipo, no admite límites (fronterizos) políticos administrativos”, advirtió.

“Si existe una estructura normativa para defender al río y que había tenido un funcionamiento bastante adecuado hasta que Uruguay lo desconoció. Nosotros siempre reclamamos que esa normativa debía ser respetada. Porque, evidentemente, de otra manera perfectamente un país podía tomar decisiones en perjuicio del otro sin preocuparse de los impactos en la otra orilla”, recordó.

“Es muy clara la situación de los vertidos de los efluentes de UPM. Además de un tema ambiental, es un tema de vecindad. El emisor del efluente de esa fábrica está en el centro del cauce del río y los efluentes son arrojados hacia el vecino. Por eso la cuestión siempre fue la localización de la planta”, explicó.

“Entonces, los beneficios económicos que produce esta planta, y lo que esa planta genera como residuo es echado hacia el vecino. No solamente desde lo ambiental, sino desde el punto de vista del Derecho Civil clásico es algo prohibido. No se puede pretender quedarse con todos los beneficios y expurgar los daños hacia terceras personas”, ejemplificó.

Por último, reiteró que “esos daños son acumulativos, porque esto es un proceso, se van generando y agravándose. Hay una acumulación de impactos, que incluso en el proyecto original que no era solamente Botnia UPM; sabemos que también estaba la española Ence y otras empresas que ahora están buscando localizaciones alternativas, era generar una cuenca pastera. Y eso era, por supuesto, un daño que el río no estaba en condiciones de asumir. Justamente, como dice el Estatuto del Río Uruguay, un daño sensible a la calidad de sus aguas”.

“Es un Estatuto de muchos años, de la década del ´70; pero, sin embargo, está sabiamente organizado a través de un sistema de contralor mutuo, que Uruguay claramente violó y que pretende violar nuevamente con la instalación de UPM 2 en el Río Negro”.
Enviar Imprimir
ULTIMA EDICIÓN
Destacadas
Deportes
Servicios
Envianos
tu noticia
Las mas leídas
Analisis Digital | Director | Denuncias | Contáctenos |  Pagina de Inicio |  Agregar a Favoritos |