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14/11/2006 -  tiempo  4' 9" - 9702 Visitas Publicada en “El Periódico”, de Barcelona, España El fenómeno de la especulación de terrenos en América Latina: terrateniente Batistuta
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Gabriel Batistuta, uno de los grandes terratenientes del norte santafesino.
“Cuando tenga la tierra / la tendrán los que luchan / los maestros, los hacheros, los obreros”, solía cantar en los revueltos años 70 Mercedes Sosa, a modo de plegaria, y mientras agitaba su poncho rojo a favor de una reforma agraria que se creía inminente. Aquella canción, escrita por Daniel Toro y Ariel Petroccelli, ha tenido una feroz corrección por parte de la historia. Los “dueños” de la tierra argentina son hoy magnates y empresas extranjeras.
Por Abel Gilbert
(desde Buenos Aires)


“Cuando tenga la tierra / la tendrán los que luchan / los maestros, los hacheros, los obreros”, solía cantar en los revueltos años 70 Mercedes Sosa, a modo de plegaria, y mientras agitaba su poncho rojo a favor de una reforma agraria que se creía inminente. Aquella canción, escrita por Daniel Toro y Ariel Petroccelli, ha tenido una feroz corrección por parte de la historia. Los “dueños” de la tierra argentina son hoy magnates y empresas extranjeras.

Y detrás de ellos viene una nueva saga de medianos y grandes propietarios que les deben sus miles de hectáreas a las leyes del espectáculo moderno: Gabriel Batistuta, máximo goleador de la selección argentina de fútbol de todos los tiempos; Emanuel Ginobili, jugador de baloncesto bonaerense que entró por la puerta grande en la NBA; actores de Hollywood; un exitoso presentador televisivo local, Marcelo Tinelli; y hasta un cantante folclórico, Oscar Palavecino, cuyo tema Juan de la calle habla del pobre hombre anónimo que, al terminar la jornada, no tiene mayor fortuna que la de meterse en los bolsillos la moneda de la luna.

Tierras S.A.

Según se desprende del reciente libro Tierras S.A. Crónicas de un país rematado, de los periodistas Andrés Klipphan y Daniel Enz, muchos de esos campos fueron adquiridos con la complicidad o la indiferencia de los gobiernos. Se trata de las mejores áreas cultivables del norte del país y la Patagonia o de haciendas que se hallan en zonas estratégicas, como los pasos de frontera o reservas naturales.

Un estudio de la Federación Agraria Argentina (FAA), citado en el libro, da cuenta de que el diez por ciento del país (270.000 kilómetros cuadrados) está en manos extranjeras. Una gran parte de esos negocios se hicieron durante la presidencia de Carlos Menem (1989-1999). A lo largo de esa década, pasaron a manos privadas 1,7 millones de hectáreas. “Se llegó al colmo de que inversores extranjeros compraran enormes extensiones de tierra al precio de una hamburguesa en McDonald’s o un par de zapatillas Nike o Adidas”, se señala en el prólogo del libro.

El grupo italiano Benetton, conocido por sus publicidades de ropa que incluyen sermones visuales en contra de la de la discriminación, posee casi 900.000 hectáreas (una pequeña parte es reclamada por los indios mapuches). Eso equivale a 4.500 veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires. La lista de grandes dueños incluye al multimillonario Douglas Tompkins (950.000 hectáreas), al inglés Joseph Lewis y a Ted Turner, fundador de la cadena informativa CNN.

Y lo que la televisión no consigue viene de la mano del cine. La revista Veintitrés consignó que Richard Gere estuvo en el norte argentino eligiendo tierras. Llegó a la provincia de Salta acompañado de Robert Duvall, que ha adquirido allí y en la provincia de Tucumán unas 3.000 hectáreas. A esa lista hay que agregar a Matt Damon y Tommy Lee Jones, que también realizaron inversiones.

Nuevos oligarcas

La política argentina ha estado contaminada por discursos antioligárquicos. Eva Perón demonizó como pocos a los antiguos terratenientes. Alguna vez, estos pertenecieron a familias patricias. Nunca hubieran imaginado que un futbolista como Batistuta -uno de los más adorados después de Maradona- los emulara con la misma eficacia que en el deporte.

Batigol, como se lo conoce, jugó 571 partidos -la mayoría en Italia- y anotó 320 goles. Pero posiblemente, las futuras generaciones de la provincia de Santa Fe lo conozcan por su renta agraria. “Se está comprando media provincia”, decía en 2000 Abel Balbo, uno de sus compañeros en la selección. En la actualidad, la sociedad que el ex jugador construyó con su padre tiene más de 60.000 hectáreas en una zona que está viviendo de la explosión del negocio de la soja.

“A mi nadie me regala nada, yo pago mis impuestos regularmente al Estado y son ellos quienes se deben ocupar de los más necesitados. Yo no tengo que andar donando ni aportando nada que no me corresponda”, dice, según Tierras S.A., el hombre que a fuerza de perforar redes acumuló 40 millones de euros. Alguien que nació en esos años quiméricos en los que la canción Cuando tenga la tierra aventuraba un futuro imposible.


Fuente: http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAT&idnoticia_PK=356098&idseccio_PK=1007
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