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30/11/2006 -  tiempo  3' 42" - 7091 Visitas Publicado por la agencia alemana “DPA” Venden pueblos argentinos en proceso de extranjerización de tierras
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El grupo que explota Alto Paraná tiene el ocho por ciento de las tierras de Misiones.
Un pueblo argentino, que se llama Libertad y está en la norteña provincia de Misiones, fue cercado por las plantaciones de pinos de una empresa internacional y el cementerio también quedó dentro de la forestación. Es uno de los ejemplos expuestos en el libro Tierras S.A. Crónica de un país rematado, de los periodistas Andrés Klipphan y Daniel Enz, que se presentó esta semana, en Buenos Aires.
Por Carlos Castillos

Un pueblo argentino, que se llama Libertad y está en la norteña provincia de Misiones, fue cercado por las plantaciones de pinos de una empresa internacional y el cementerio también quedó dentro de la forestación. Es uno de los ejemplos expuestos en el libro Tierras S.A. Crónica de un país rematado, de los periodistas Andrés Klipphan y Daniel Enz, que se presentó esta semana, en Buenos Aires.

“La gente no sabe si en algún momento tendrá que pedir permiso para visitar a sus muertos o bien, pagar algún dinero para ingresar al cementerio”, comentó uno de los vecinos para la obra.

Lo mismo sucedió en otras poblaciones, como Puerto Piray o Pueblo Lanusse, donde poderosos inversores extranjeros “se compraron todo” y “no hay terreno, no hay lugar”, según se lamentaron los vecinos del lugar.

“La situación es terrible”, dijo Daniel Enz a DPA y explicó que “en Misiones, el ocho por ciento de las tierras, unas 280.000 hectáreas, están en manos del poderoso grupo chileno Arauca, que explota la empresa papelera Alto Paraná”.

Según Enz, este proceso de extranjerización de las tierras “avanza muy fuerte, va cambiando a un ritmo muy acelerado. Actualmente, el diez por ciento del territorio argentino, unos 270.000 kilómetros cuadrados, está en manos extranjeras y más de 40 millones de hectáreas estaban a la venta a septiembre pasado”, detalló.

La investigación de casi tres años realizada por los dos periodistas argentinos reveló que entre los extranjeros que adquieren tierras “hay de todo” y no solamente de algún país o una región en particular.

“Hacen inversiones aquí por el bajo valor de la tierra. Y se puede hacer alguna deducción de algún interés geopolítico, no se puede afirmar porque es muy cerrado todo”, explicó Enz.

Lo que sorprendió a los autores es cómo avanzan los capitales internacionales, “y no solamente el italiano (Luciano) Benetton, el estadounidense Douglas Tompkins, sino que se van sumando otros, como una empresa australiana que compró 68.000 hectáreas en Salta y Formosa, el grupo italiano Radice, con 40.000 hectáreas en San Luis, o un grupo alemán, con 80.000 hectárea en la misma provincia”.

Tierras S.A. no trata solamente el problema de la extranjerización de la tierra, sino todo el impacto que ello ocasiona en diversas áreas de la vida, principalmente en lo social.

Entonces “nos encontramos con que no hay política de tierras, los Estados provinciales y el nacional no tienen políticas definidas ni marcos legales para limitar la extranjerización”, comentó Enz.

En el Congreso nacional y en los provinciales “hay docenas de proyectos de ley sobre el tema pero el accionar (la presión) empresarial los terminaron derrumbando”.

“Se debate el tema durante una semana y después desaparece, termina durmiendo. Uno se encuentra que estos grupos tienen tanto poder que ni siquiera permiten actuar al poder político. Cuando empiezan a aparecer denuncias relacionadas con el medio ambiente enseguida intervienen”, enfatizó Enz.

Cuenta que se dieron varios casos de intentos de investigación por parte de algún funcionario gubernamental, quien al llegar a un establecimiento de éstos se encontró con que no lo dejaron pasar y le advirtieron que ya habían hablado con el gobernador.

Enz enfatizó: “Se mueven así, hay lugares donde el poder político no entra. Lo de Alto Paraná en Misiones en vergonzoso”.

En cuanto a los objetivos del libro, Enz contó que se proponen “reinstalar el tema para un debate general porque no basta hablar de quiénes son los extranjeros propietarios de la tierra sino que va mucho más allá”.

“Se desmonta a lo loco provocando consecuencias en la tierra, en la gente, en el clima. Las comunidades indígenas han sido desterradas de sus lugares habituales. Precisan también de una política. Esperamos que esto repercuta y ayude a reforzar la lucha”, concluyó Enz, esperanzado.
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