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02/04/2013 -  tiempo  5' 8" - 3595 Visitas Nota publicada en El Diario de Paraná Horrores y silencios en la historia de la Iglesia local
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La perversión y el encubrimiento son descriptos con crudeza por el autor, en un texto en el que Ilarraz y el Seminario son apenas una parte. Los roles de Tortolo, Karlic, Maulión y Puiggari. Abusos y pecados se titula el nuevo libro del periodista Daniel Enz, que en los próximos días llegará a librerías y kioscos de la provincia. Se trata de una investigación que revela cómo la Iglesia de Entre Ríos ocultó durante décadas la corrupción de menores que tuvo lugar en el Seminario y también en otros establecimientos religiosos.

Enz es autor de la serie de notas que comenzó en septiembre del año pasado y, desde las páginas del semanario Análisis, logró repercusión internacional para las denuncias de abusos sexuales padecidos entre 1984 y 1992 por un número de chicos de entre 13 y 15 años que aún no se pudo determinar, perpetrados por el cura Justo Ilarraz.

Esa primera investigación quizás desplazó a los abusos del padre Julio César Grassi del horrendo sitial del caso de pedofilia emblemático de la Iglesia argentina y derivó en una causa judicial que aún se sustancia en los Tribunales entrerrianos. Pero es apenas una parte de la trama de perversión y encubrimiento que revela Abusos y pecados en 12 capítulos y 280 páginas.

El libro

En el inicio de su octavo libro, Enz se remonta a los años ‘60, también signados por abusos cometidos en distintos ámbitos de la Iglesia local, que por primera vez salen a la luz. Ahonda además en el vínculo entre ideología, dictadura y sexualidad en la Iglesia de esa época y de la década siguiente.

Testimonios crudos de víctimas y testigos, evidencias del uso de cilicios y otros métodos de autoflagelación, la presencia del sida y los pactos de poder y silencio en la curia están reflejados en el texto, junto a la narración de lo sucedido en el colegio Don Bosco y en la Abadía de Victoria, entre otros ámbitos.

El destino de los jóvenes abusados en Santa Fe y luego enviados al Seminario local y los casos de curas formados en Paraná que luego se convirtieron en abusadores en otras provincias también están presentes en el libro.

El perfil del cura Ilarraz, su historia de vida también marcada por el abuso, el crecimiento de su figura en la Iglesia local y la millonaria herencia de su padre son reconstruidos y documentados por Enz, del mismo modo que los roles y las reacciones de los hombres que ejercieron el poder de la Iglesia tanto en el pasado como en el presente.

Tortolo, Storni, Zazpe, Karlic, Maulión, Puiggari son apellidos que se repiten a lo largo del libro, que se completa con un anexo documental en el que se incluye completo el expediente del juicio diocesano realizado en Paraná en 1995.

Francisco

A las víctimas y a los denunciantes dedica Enz su trabajo. Más de dos décadas después de los abusos, las víctimas de Ilarraz encontraron un primer alivio en las notas periodísticas publicadas a partir septiembre. Ahora el libro extenderá esa sensación y también será un reconocimiento para aquellos sacerdotes comprometidos que siempre apostaron a la verdad, pese a las presiones.

“¿Será capaz el Papa Francisco de llevar a la justicia a los pederastas que tanto daño le hicieron a los más vulnerables?”, se pregunta Enz al final del libro, en medio de una lista extensa de interrogantes sobre el nuevo pontífice, cuya asunción se produjo días antes de que el libro entrara a imprenta.

Aunque sus hombres se han mantenido en estricto silencio, es sabido que la imagen del cura Ilarraz saliendo esposado de Tribunales rumbo a una cárcel común desvela a la cúpula de la Iglesia. Nadie sabe si esa situación se producirá, pero sí es seguro que Abusos y pecados será un aporte insoslayable.

Empujados a la perversión

La periodista Miriam Lewin, que con las cámaras de Telenoche Investiga logró llevar a la cárcel al padre Grassi, es autora del prólogo del libro de Enz.

“No existe delito más difícil de denunciar que el abuso sexual infantil. Generalmente el perpetrador es una figura cercana, de confianza y con poder. La víctima está en situación de debilidad, aislada. Cuando el abusador es un sacerdote, la imposibilidad de denunciarlo se agiganta. Para las familias creyentes, se trata de un referente espiritual. Es el representante de Dios en la Tierra, y de ese rol se aprovecha para satisfacer sus instintos con un indefenso”, expresa Lewin en las páginas iniciales de Abusos y pecados.

“La cantidad de casos de abuso sexual infantil cometidos por religiosos en todo el mundo hace pensar en que hay algo en la práctica, en las reglas que obligan a la castidad que empujan a la perversión. No se trata de casos aislados, y es esto un hecho que tiene que ser enfrentado. No bastan las disculpas, tampoco las indemnizaciones. Ni siquiera el castigo de la justicia secular. Hace falta un análisis de las causas que generan esta endemia de pedofilia que dejó a través de los años un tendal de millares de heridos”, exhorta la periodista en otro pasaje del prólogo.

El autor

Daniel Enz es periodista y ha publicado siete libros con sus investigaciones sobre terrorismo de Estado, corrupción y crímenes resonantes, entre otros temas.

Es fundador y director de la revista Análisis y a lo largo de su trayectoria se ha desempeñado en El Diario, fue corresponsal de Página/12 y colaborador de Clarín, El Porteño y Tiempo Argentino. En 1994 creó el diario Hora Cero y también fundó el semanario Región, en la ciudad de Reconquista, el mensuario Cronopio y la web Análisis Digital.

(Nota publicada en El Diario de Paraná, el 1 de abril de 2013)
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