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“Bajo terapia” se despidió de los escenarios con el Teatro 3 de Febrero colmado

“Bajo terapia” tuvo su última función en Paraná y cerró un recorrido marcado por el acompañamiento del público.

Después de más de veinte funciones, la versión paranaense de “Bajo Terapia”, la obra de Matías Del Federico tuvo este jueves su despedida definitiva. Con la dirección de Juan Carlos Gallego, el elenco de Arteatro volvió a encontrarse con una sala llena. 

Después de más de veinte funciones, la versión paranaense de “Bajo terapia”, la obra de Matías Del Federico, tuvo este jueves su despedida definitiva. Con la dirección de Juan Carlos Gallego, el elenco de Arteatro volvió a encontrarse con una sala llena. Hubo risas, momentos de tensión y un giro que terminó por revelar el verdadero sentido de aquella particular terapia.

Las entradas se habían agotado un día antes. El dato anticipaba lo que finalmente ocurrió este jueves por la noche en el Teatro 3 de Febrero: “Bajo terapia” se despidió de los escenarios paranaenses con una sala llena, después de un recorrido de más de veinte presentaciones y una respuesta del público que se mantuvo desde el estreno.

La obra de Matías Del Federico, dirigida en esta versión por Juan Carlos Gallego, reúne a tres parejas que llegan a una terapia grupal. Esperan encontrarse con Antonia, la psicóloga que los convocó, pero ella no está. En la sala sólo dejó una serie de sobres numerados y una indicación precisa: deberán abrirlos en orden y cumplir las consignas.

Al principio hay cierta cautela. Nadie conoce demasiado a nadie y no todos parecen convencidos de querer estar allí. Los sobres, sin embargo, empiezan a circular y las preguntas hacen lo suyo. La crianza de los hijos, la convivencia, los secretos, la sexualidad. Un tema lleva al siguiente y, de a poco, las parejas empiezan a quedar expuestas frente a los demás.

Lo que comienza como una reunión bastante incómoda encuentra rápidamente el camino del humor. Una respuesta deriva en una discusión, alguien interrumpe, otro se mete en los problemas de una pareja que acaba de conocer. El texto juega con esas intromisiones y la puesta de Gallego aprovecha el ritmo que generan.

Lautaro Vainstub, Adolfo Meurer, Ana Laura Rebossio, Vanesa Parisi, Enzo Facendini y Gisela Martinelli sostienen una obra que necesita de los seis. No hay un personaje alrededor del cual se ordenen todos los demás. Las situaciones se construyen en el intercambio permanente y cada intervención modifica lo que sucede entre esas tres parejas.

Pero los sobres siguen apareciendo y las consignas dejan de resultar tan inocentes como parecían al comienzo. Algunas preguntas incomodan; otras obligan a hablar de aquello que quizás hubiese sido más sencillo evitar. Las discusiones cotidianas, los reproches y las diferencias empiezan entonces a dejar lugar a algo más profundo. Es allí donde “Bajo terapia” cambia. Y conviene no contar demasiado más.

La obra construye buena parte de su efecto sobre ese desplazamiento y sobre una serie de revelaciones que modifican la mirada del espectador acerca de lo que estuvo viendo desde el comienzo. Aquello que parecía responder simplemente a la dinámica de una terapia grupal adquiere otro sentido y obliga a revisar gestos, palabras y silencios que hasta entonces podían haber pasado inadvertidos.

El humor, que funciona con eficacia durante buena parte de la obra, también conduce la historia hacia un lugar bastante menos cómodo de lo que hacía prever el comienzo. Sin abandonar del todo la comedia, la puesta cambia de registro y la tensión empieza a ganar terreno.

Ese pasaje exige también otro trabajo de los intérpretes. Las discusiones rápidas y las situaciones abiertamente cómicas dan paso a momentos más duros sin quebrar el hilo de la historia. Esa construcción colectiva es uno de los puntos fuertes de la versión de Arteatro.

Hacia el final, “Bajo terapia” deja planteada una reflexión que va mucho más allá de los conflictos de pareja que habían dominado buena parte de la noche. Lo hace sin abandonar el dispositivo que construyó desde el comienzo y reservándose hasta los últimos minutos algunas de sus claves principales. Contarlas sería quitarle al espectador una parte fundamental de la experiencia.

La despedida tuvo, además, una particularidad. El elenco había decidido que aquellas personas que querían ver la obra pero que, en un contexto económico difícil, no podían afrontar el valor de la entrada, tuvieran la posibilidad de comunicarse previamente con el grupo para poder asistir. Así, el acceso no quedó limitado únicamente a quienes podían pagar una localidad. El gesto permitió que más espectadores pudieran sumarse a una despedida que ya tenía sus entradas agotadas desde el miércoles.

Más de veinte funciones no son un dato menor para una producción independiente paranaense. Tampoco lo es haber sostenido la convocatoria a lo largo de todo ese recorrido y llegar a la última noche con todas las localidades ocupadas.

Cuando terminó la obra, los seis actores salieron a saludar al público. La platea se puso de pie y el aplauso se prolongó. Juan Carlos Gallego tomó entonces la palabra para agradecer el acompañamiento que “Bajo terapia” había recibido a lo largo de todo este recorrido.

Desde el escenario, el elenco se reunió para la selfie de despedida, con el Teatro 3 de Febrero lleno detrás. Entre aplausos, agradecimientos y esa imagen compartida con la platea terminó una historia de más de veinte funciones que el público acompañó hasta la última noche.

 

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