La Sinfónica de Entre Ríos tocará este sábado a las 20, en La Vieja Usina, con entrada libre y gratuita.
Integrantes de la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos reclamaron a las autoridades que se garanticen las condiciones necesarias para sus ensayos y conciertos. Las decisiones fueron consensuadas en asamblea y quedaron plasmadas en una nota firmada por varios músicos. El planteo se conoció después de la suspensión de la función del sábado pasado en el Centro Cultural Juan L. Ortiz. Este sábado 3 de octubre la OSER volverá a presentarse, ahora en La Vieja Usina.
Músicos de la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos (OSER) hicieron público un reclamo para que se garanticen las condiciones reglamentarias en los espacios donde realizan sus ensayos y conciertos. El planteo surge luego de lo ocurrido el sábado 26 de septiembre en el Centro Cultural Juan L. Ortiz, cuando la función debió suspenderse con el público ya en la sala.
Las decisiones tomadas frente a esa situación fueron consensuadas por los integrantes de la Orquesta en asamblea y luego expresadas en una nota firmada por varios músicos de la formación, que fue elevada a las autoridades.
Elena Escobar, delegada de ATE/OSER, fue quien se comunicó con ANÁLISIS para hacer llegar el planteo y explicar las razones de lo sucedido, junto con Mariano Alberto García, integrante de la OSER, figura además entre los voceros designados por los músicos.
En el documento, fechado el 2 de octubre y presentado en continuidad con una nota elevada anteriormente por ATE ante la Secretaría de Cultura, los músicos expresaron preocupación por reiteradas dificultades logísticas y, en algunos casos, edilicias. Advirtieron que esas situaciones pueden comprometer tanto la salud de quienes trabajan y del público como la preservación de instrumentos de importante valor histórico y económico.
También señalaron que no es la primera vez que deben afrontar condiciones que no se ajustan al reglamento de la OSER. Según explicaron, en otras oportunidades se llegó a plantear la posibilidad de acortar los programas o prescindir de determinados instrumentos para poder realizar los conciertos.
El reclamo incluye tres pedidos concretos: contar con un canal directo de comunicación con las autoridades, garantizar las condiciones reglamentarias antes de cada ensayo y concierto y establecer protocolos logísticos que permitan anticiparse a este tipo de situaciones.
Qué pasó el sábado en el Juan L. Ortiz
Buena parte del planteo se entiende a partir de lo sucedido el 26 de septiembre. Esa noche, el concierto fue suspendido poco antes de comenzar, cuando buena parte del público ya había ingresado al Centro Cultural Juan L. Ortiz.
Los músicos detallaron que, cuando los primeros integrantes de la orquesta llegaron al lugar, la temperatura era de 31 grados. Durante la prueba de sala rondaba los 29,5 grados y, a la hora prevista para el comienzo de la función, todavía no había descendido hasta los 27 grados, límite establecido en el reglamento específico de la OSER.
Había, además, otro problema. Se habían detectado filtraciones de agua en el sector donde debían ubicarse la última fila de cuerdas y la sección de cornos. Ante la posibilidad de lluvias, la situación implicaba un riesgo para los músicos y para sus instrumentos.
Después de la suspensión, los integrantes de la Sinfónica difundieron una explicación dirigida especialmente al público. Allí subrayaron que la decisión de no tocar estuvo respaldada por el reglamento de la OSER, aprobado en 2021 mediante una resolución de la Secretaría de Cultura.
Y plantearon una aclaración que consideraron central: “No se trata de una mera cuestión de comodidad”. Los instrumentos están construidos con madera, metal, corcho, cuero y otros materiales sensibles a los cambios de temperatura y humedad. Fuera de determinados márgenes pueden alterarse sus condiciones de ejecución y producirse daños que, en algunos casos, resultan irreversibles.
Pero el argumento no se limita al cuidado de los instrumentos. Los músicos señalaron que una interpretación sinfónica supone una exigencia física considerable y que el calor excesivo puede afectar directamente la salud de quienes están tocando. Mencionaron especialmente el esfuerzo que realizan los instrumentistas de viento y recordaron que ya hubo descompensaciones en situaciones anteriores.
En la nota al público también volvieron a pedir disculpas por una suspensión que se resolvió sobre la hora y reconocieron el tiempo y la disposición de quienes concurren habitualmente a los conciertos. Al mismo tiempo, plantearon una cuestión que excede aquel episodio puntual: la necesidad de contar con un auditorio que reúna las condiciones necesarias para una orquesta sinfónica y para quienes asisten a escucharla.
Este sábado, en La Vieja Usina
La actividad de la Sinfónica continuará este sábado 3 de octubre, a las 20, aunque ya no en el Juan L. Ortiz, -como ya había dado a conocer ANÁLISIS. El concierto fue trasladado a La Vieja Usina (Gregoria Matorras 861), una de las alternativas que los propios músicos habían planteado para poder cumplir con la programación en condiciones adecuadas. La entrada será libre y gratuita.
En su presentación, Escobar y García habían solicitado como primera opción precisamente el traslado a La Vieja Usina, siempre que se comprobara que el espacio reunía las condiciones de climatización, higiene y salubridad necesarias. Si eso no era posible, proponían incorporar climatización temporaria en el Juan L. Ortiz o, en última instancia, garantizar una comunicación anticipada ante cualquier inconveniente.
El concierto de este sábado tendrá como director invitado a Gonzalo Hidalgo, de Venezuela. El programa incluye Nardugan, de Elmir Nizamov, en estreno para la Argentina; Mi madre la oca, de Maurice Ravel; y la Sinfonía Nº 8, de Antonín Dvořák.
En medio del reclamo, los músicos dejaron algo en claro: su intención es continuar con los conciertos previstos y reencontrarse con el público. Lo que piden es que ese encuentro pueda darse con las condiciones que establece el propio reglamento de la Orquesta, tanto para quienes están arriba del escenario como para quienes llegan a escucharla.






