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Letras y arte para la paz: a veinte años de la historia de los jóvenes pintatanques de Oro Verde

En agosto de 2007, un año después de las pintadas, la justicia sobreseyó a los tres chicos. (Foto: Seba Benítez. Uno)

Fue un 25 de mayo, pero veinte años atrás. Sucedió una madrugada, en Oro Verde. Tres estudiantes fueron detenidos por la policía y luego procesados por la justicia, acusados del delito de daño calificado.

El hecho ocurrió en 2006, cuando Juan Marengo, y Santiago y Jairo Fiorotto, pintaron grafitis en un antiguo tanque de guerra ubicado en el acceso a Oro Verde.  con las palabras 'amor', 'paz', ‘Argentina y 'No a la guerra'. Además, dibujaron flores y corazones sobre sus hierros oxidados.

Por el episodio, los estudiantes fueron perseguidos por agentes de la policía que les dispararon en seis oportunidades y luego los mantuvieron detenidos, tirados en el piso.

Pero la cosa no terminó allí:  al poco tiempo, el juez de Instrucción Héctor Villarrodona, los procesó tras la denuncia del municipio de Oro Verde.

Los chicos, que por entonces formaban parte del grupo de arte universitario “Vientos de Libertad”, recibieron numerosas voces de apoyo. Y hasta contaron con el respaldo de las Madres de Plaza de Mayo. La entidad manifestó su “repudio enérgico a la actitud del intendente de Oro Verde, Carlos Schmidt, por denunciar penalmente a tres jóvenes que realizaron pintadas pacifistas sobre un tanque del Ejército”.

La noticia cruzó fronteras y tuvo amplia repercusión en la prensa nacional e internacional. Hoy, al buscar en el archivo, uno puede encontrarse con notas sobre el tema en  medios mexicanos, paraguayos y hasta europeos.

Dónde está hoy

El viejo armamento, un M4 Sherman de fabricación estadounidense y famoso por su participación masiva durante la Segunda Guerra Mundial, fue retirado tiempo después por las autoridades políticas.

Actualmente, se encuentra en el haras “El Paracao", un predio de 570 hectáreas pertenecientes al Ejército argentino.

“El tanque quedó sobre la ruta, con la misma impronta amenazante. Pero, al menos, ya no está en la puerta del pueblo”, subrayó esta semana Juan Marengo a ANÁLISIS.

Monumento a la muerte

En agosto de 2007, un año después de las pintadas, la justicia sobreseyó a los tres chicos. Los jueces consideraron que no existió delito y que se trató de un "error de prohibición indirecto", ya que los jóvenes no sabían que su expresión artística pacifista constituiría una acción penal.

"Fue una forma de manifestarnos en contra de un monumento a la muerte. Lo cambiamos por uno de paz; lo quisimos humanizar", dijeron por entonces los estudiantes a la prensa.

“Y hoy, después de tanto tiempo, seguimos pensando lo mismo”, le dirá esta semana Marengo a ANALISIS, en la previa a otro 25 de mayo, pero veinte años después. 

Los estudiantes fueron perseguidos por agentes de la policía que les dispararon en seis oportunidades (Foto: Seba Benítez. Diario Uno)

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