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Memoria Frágil: El día que la barra de Patronato atacó a una escuelita de fútbol

El 25 de noviembre de 2017 el estadio “Presbítero Grella” recibía a Patronato y a Unión de Santa Fe por la Primera División. En una de las tribunas, la Ayacucho, había un grupo que no era público común: chicos de entre 8 y 16 años del Club Deportivo y Social Strobel, del Departamento Diamante, invitados por el gobierno provincial a través del programa “Los gurises van a la cancha”. Para casi todos era la primera vez en un estadio profesional. Nunca pensaban que padecerían una situación tan violenta, generada por un sector de la barra fuerte de Patronato. Casi nueve años después, aquella tarde sigue siendo una de las manchas más feas del deporte entrerriano.

Los chicos viajaron en dos combis, acompañados por cinco padres y el profesor coordinador de las divisiones infantiles. El club, humilde, no podía pagar entrenadores para todas las categorías; los padres cumplían ese rol. Fueron cantando y buscando en el celular canciones de la hinchada de Patronato. Varios de esos chicos jamás habían podido pagar una entrada en una cancha.

 

Daniel López, papá de un jugador

“Llegar a la cancha con toda la alegría y, bueno, y la ilusión de poder pasar un lindo momento, que los chicos disfruten, sobre todo, porque es la idea de este deporte tan hermoso de poder disfrutar. Se vio empañado por este mal momento que pasaron (…) Entrar la hinchada de manera abrupta, donde la verdad que Pablo recibió muchos golpes arteros de manera traicionera… y bueno… yo me encontraba detrás del arco y también… y ver a los chicos que los sacaban a los empujones. Chicos que no sabían nada y ver a gente grande empujando, la verdad que dan una impotencia bárbara. Y no poder hacer nada justamente por una cuestión de tratar de que no les peguen, pero también era imposible porque era mucha gente y nos estaban golpeando, básicamente. Después llevar a los chicos al hospital, donde uno de los chicos había recibido puntos en la rodilla, porque también en una de las caídas se golpeó y se cortó, tuvo un corte profundo en la rodilla. Y bueno, la verdad que un mal momento y un mal recuerdo para ellos que … por ahí después vivir… no querer volver a ir a la cancha por una cuestión de ese mal momento que pasaron”.

Cristian Mosqueda, jugador golpeado

“En ese momento tuve la sensación de me perdí, no sabía qué hacer, miraba para todos lados. Y en un momento sentí como que me mareé, y lo primero que quise hacer fue salir corriendo. Cuando quiero salir corriendo, me encuentro que en la puerta se habían parado toda gente así, toda gente grande, y me empujaron. Cuando me empujan viene un hombre, que no me acuerdo bien la cara, y me empezó a ahorcar contra el tejido. Cuando él me suelta, me pegan una patada a la espalda, y ahí quise correr al baño y era el baño de mujeres y me cerraron la puerta. Y lo primero que veía a era mis compañeros correr y caerse y que le pegaba. Pero, por momentos me perdí. No sabía qué hacer, como que estaba perdido (…) Y la verdad fue triste, porque -conociendo a mis compañeros- íbamos muy contentos dentro de la combi. íbamos cantando… es más, buscábamos canciones de la hinchada de Patronato en el celular y las íbamos cantando… íbamos bastante contentos porque había muchos jugadores que no tenemos la oportunidad de ir a la cancha, no tenemos cómo pagar una entrada. Y fue algo muy lindo que nos llevaran a la cancha. Sabíamos que la íbamos a pasar bien. Pero, fue todo lo contrario. La ida fue una cosa y la vuelta fue totalmente distinta”.

José Mosqueda, papá de un jugador

“Tristes… Recuerdos tristes… porque salieron ilusionados a ver un partido… mi hijo, como muchos chicos del club, y volvieron destrozados, de que fueron a ver un partido que nunca lo iban a ver… que lo vieron a medias y vinieron destrozados. Yo cuando me entero vengo acá y me avisan que estaban golpeados, tanto papá como dirigentes, como chicos, una locura. O calculá que te avisen que tu hijo está golpeado, que fue a disfrutar algo y te lo maltratan en un lugar que vos lo mandás con las ilusiones que ellos disfruten. Y vuelvan estropeados. Mi hijo fue uno de los estropeados (…) Yo sé las manos que iban, porque iba papá… Pablo jugó conmigo… iban en buenas manos… los chicos, 12 años. ¿Qué le parece a usted? Que vos los mandás a que disfruten. Y yo a lo que voy es que personas grandes, de 30-40 años, no se van a dar cuenta que les pegaban a nenes de 12 años. Para mí, no sé qué pasó ahí. Es algo raro, algo extraño, no sé, todavía no puedo saber qué es lo que pasó. ¡Y por qué pasó!”.

En Paraná los esperaba un operativo policial ordenado. Dos empleadas del Ministerio les entregaron una bandera del programa para ubicar en el centro del grupo y sacar fotos. La bandera era blanca y roja. Nadie reparó en que eran los colores del rival. A los 15 minutos del primer tiempo Unión marcó un gol. Los chicos lo festejaron sin malicia: habían ido a ver un partido, no a alentar a un equipo. Desde la cabecera del Grella, donde se ubica la barra fuerte, un grupo de hombres adultos recorrió más de 100 metros por la tribuna San Nicolás hasta llegar a la Ayacucho, un sector que supuestamente iba a estar reservado sólo para “la escuelita”. Lo que siguió fue una cacería. Chicos de 12 años ahorcados contra el tejido, pateados en la espalda, empujados por la escalera. Un padre intentó dialogar, fue rodeado por cinco o seis barras y recibió un golpe de puño en el ojo. Otro miraba desde atrás del arco cómo sacaban a los nenes a los empujones sin poder hacer nada. Un chico corrió al baño y encontró la puerta cerrada. Otro se cortó la rodilla en una caída y terminó con puntos. Desde la tribuna de enfrente una mujer tiró botellas de agua para que se lavaran la cara.

 

Pablo Bertoncello, profesor y papá de un jugador

“La llegada ahí a Patronato fue el dispositivo policial, fue normal, con amplia… estaba el dispositivo de seguridad ya programado, nos controlaron. Se presentaron dos mujeres del Ministerio. Llevaban una bandera para que la pongamos en donde nosotros estuviéramos ubicados. Así que el ingreso fue también algo novedoso para los chicos, para nosotros como papá y a veces como dirigentes también, porque nos revisaron, nos íbamos a sacar los cintos y si llevábamos agua caliente y demás. Así que, bueno, como ya te dije, fue algo novedoso para los chicos y estamos con una alegría bárbara, porque… que se nos pueda dar a un club tan humilde como es el Club Strobel, y, bueno… a los chicos lo hicimos ingresar a todos. Nos sentamos en la tribuna. Las chicas del Ministerio sacaron una bandera, que lamentablemente era del color blanco y rojo, y la pusimos en el centro y nos sacamos fotos a nosotros con todos los chicos sentados y nos sacaron fotos para que ellas luego lo puedan publicar. Y, bueno, en el transcurso de haber comenzado el partido, 15 minutos aproximadamente, se festeja un gol… pero nosotros… es un gol que hizo Unión contra Patronato. Pero, nosotros no lo festejamos con malicia hacia el equipo Patronato. Los chicos cantaron el gol porque fuimos a ver a un equipo de fútbol. Y ellos… lamentablemente, la barra brava de Patronato lo toma mal, y después, cuando ya nos dimos cuenta, ya la gente de Patronato, la barra brava de Patronato ya estaba en la parte donde estábamos nosotros, que supuestamente no iba a haber público en ese lugar, que únicamente iban a estar los chicos. Y, bueno, ya de entrada se sintió el griterío dios de los chicos. Algunos le agarraban del cuello, a otros le pegaban patadas… yo estaba en ese momento en la parte de la tribuna con Emanuel Moyano, con el coordinador, y traté … en primera instancia me di cuenta que esto no venía para para bien, y traté de hablar, de dialogar con esta gente… me rodearon entre 5 o 6 muchachos y, bueno… no… el diálogo no funcionó y ahí recibí un golpe de puño en el ojo… Gracias a Dios que después pude bajar de la tribuna y tratar de llevar a los chicos para el sector de la entrada. Pero, igualmente, ya les digo, una lástima… la impotencia de no poder defender a los chicos y ver cómo los trataron… y con la impunidad que lo hicieron. Es lamentable”.

Matías Larraulde, periodista

“Iban llegando información al respecto, también porque estábamos pendientes de lo que sucedía de no solamente de un partido de Primera División, de Patronato, sino también por esa especie de rivalidad que se creó entre Unión y Patronato. Primero el resultado. Pero, dejó un segundo orden porque empezó a circular la información, la versión de la agresión de un grupo de barras a los integrantes de la delegación de la Escuela Municipal de Strobel. Entonces, aparte de ir de ahí, lo deportivo pasó a un segundo y tercer orden y preocupación, pero no solamente también por los integrantes de la delegación de Strobel, sino también por quiénes estaban presentes en la cancha. Pasó prácticamente lo deportivo a un segundo orden y bueno, empezar a investigar qué era lo que estaba sucediendo, porque estamos hablando de agresión a menores, a menores de edad que habían ido con toda la ilusión. O sea, no se justifica ninguna agresión, obviamente. Pero, una cosa cuando ya son mayores, donde se pueden defender de otra manera y otra cuando ya son totalmente menores de edad, totalmente desprotegidos”.

Cristian Mosqueda, jugador golpeado

“Cuando terminó, básicamente, cuando empezó a terminar todo eso de que estaban pegando, sí, nos asistió los enfermeros… que empezaron a entrar cuando terminó casi todo ya… que la Policía se metió y empezó a sacarlos ahí. Nos tuvieron ahí contra un tejido, y me acuerdo que una señora que estaba en la tribuna contraria tiró botellitas de agua para el lado de nosotros para que nos lavaran la cara. Eso fue lo que más o menos me acuerdo. Después estaba mareado y … había cosas que no me acordaba, me acordaba de... Yo creería que fue, ahora de grande me doy cuenta que creería que fue por el shock del momento (…) Y había cosas que nos preguntábamos, porque en ese momento no estábamos casi todos juntos porque todos corrían para todos lados. Y era una de preguntarnos, ¿qué te pasó a vos? ¿Cómo fue? ¿Cómo lo pasaste? Y cada uno daba su testimonio y así nos juntábamos a veces a preguntarnos cosas. Y bueno, había algunos que no la pasaron bien, como yo y mi primo Francisco que no vino. Pero, había otros que decía: no… nosotros alcanzamos a salir corriendo… y nos contábamos cosas del momento ese. Pero, para nadie fue lindo”.

 

La Policía y los enfermeros entraron cuando el ataque prácticamente había terminado. Los chicos quedaron un rato contra el alambrado, mareados, algunos sin recordar después qué había pasado. Los llevaron al Hospital San Roque: seis menores de 14 años y dos mayores, que debían derivarse al San Martín. En el hospital los atendieron a todos. Un padre golpeado los acompañó hasta el final. El regreso a Strobel fue el reverso exacto de la ida: chicos con miedo, padres con la cara ensangrentada, vendas. En el club los esperaban las familias que no habían viajado y que no sabían a quién preguntarle qué había pasado. Esa misma noche, cerca de las once, la mayoría de los nenes pasó por la casa del padre más golpeado a ver cómo estaba. Uno de los más chicos le ofreció pintarle el ojo para que pudiera salir a la calle.

 

Adrián Muñoz, presidente del Club Social y Deportivo Strobel

“En el año 2012 me tocó ir a ver un partido, Patronato-Central. También pasó exactamente lo mismo con hinchas de Central. Me acuerdo que no podían estar la parcialidad de visitantes, no podía estar en las canchas. Y habían hecho entrar a varios de Rosario Central y, bueno, se armó una pelea, tuvieron que parar el partido. Y volver a revivirlo con chico de acá, del barrio, conocidos encima, porque tengo un vecino de mi señora que también jugaba… compañero de estos chicos también en ese día. Así que imagínate ver toda la repercusión que tuvo también. Y por ahí lo peor es que haya quedado casi en la nada todo esto. Alguien tiene que hacerse cargo de todo esto. No es cuestión de que hagan o deshagan y sigan impunes. Alguien tiene que pagar todo esto, porque como hablaban… los chicos con problemas, resolver en el psicólogo. ¿Por qué siempre el gasto es la víctima y no el agresor, en este caso? Pero, bueno, la justicia debe intervenir todo este tiempo que han dormido, digamos, porque es lamentable que estén sin una solución a esta altura: ya 9 años son (…) Lo bueno que tenemos en los clubes de barrio así del interior, digamos, es que los padres somos ´profes´, la mayoría. Por ahí, no podés pagar, no podés solventar el pago de un ´profe´ para todas las categorías. Entonces, los padres se involucran. Hoy en el club en 4 categorías tenés los profesores que son papás de los mismos jugadores, de los chicos. Se conocen todos, van a la escuela. Entonces, es un alivio que hayan estado los padres acompañando a los ´profes´ … y yo creo que los dirigentes también tendrían que haber estado a la altura de la circunstancia en esa época. La verdad que desconozco, pero, sé de los ´profes´ que estuvieron con ellos. Pero, yo creo que es un alivio, porque son padres de compañeros, de los compañeros mismos del equipo, ¿no?”.

Andrea Zapata secretaria del Club Social y Deportivo Strobel

“Poder recordar este hecho nos pone un poco como triste ¿no? Con todos los comentarios anteriores, los entrevistados de antes, que fueron los factores principales de ese momento… una tristeza. que chicos tan chiquitos sufrieran golpes, atropellos, cuando tendrían que haber ido a vivir un momento agradable junto a sus padres, junto a los ´profes´, al cuerpo técnico que los acompañó. Muy triste, ¿no? Que volvieran con esa amargura, siendo tan pequeños. Pero, como los chicos… yo rescato que los chicos a esa edad, porque tengo un hijo de esa edad, actualmente, son resilientes. Ellos pueden, en situaciones adversas, poder reconfortarse enseguida. Y ver eso como algo que pasó negativo, pero salir adelante enseguida. Y hoy en día estos chicos juegan en Primera, que los tenemos en el club jugando en Primera, siguen apostando al fútbol, al deporte, a el amor al club. Entonces, rescato eso. Que pudieron afrontar y sacar, vivir ese momento con dolor, con angustia, pero salieron fuertes. Yo creo que los chicos tienen esa capacidad de afrontar las situaciones para seguir adelante. Entonces, vivir eso fue muy triste, pero bueno, hoy rescato eso… Y que hoy los tengamos bien a los chicos y siguiendo y compartiendo en el deporte es muy bueno”.

Daniel López, papá de un jugador

“El regreso fue tristísimo, la verdad. Ver los chicos con miedo, con pánico, o sea, porque ese recuerdo no se olvida rápido. Ese momento no es una cosa que … si vos decís… les queda ese mal sabor de agarrar e ir a pasar un lindo momento… como agarrar, llegar al estadio felices de poder vivir un partido de fútbol, un deporte que ellos aman. Y después volver con el miedo, con golpes, con padres que estaban golpeados… ver los rostros ensangrentados por ahí, o volver con vendas, cosa que no se esperaban… y nada… triste (…) Es una felicidad bárbara poder verlos jugar en Primera. Mi hijo continuó jugando, continúa jugando aún, y la verdad que ellos lo siguen amando al deporte. Cosa que esta gente, lejos de estar en eso, se dedican más a hacer esta clase de problemas o sacar ganancias que no van al caso, que no es fútbol, básicamente, no es fútbol”.

 

Cristian Mosqueda, jugador golpeado

“Y a nosotros no nos gustó por el motivo que salimos. Pero, nos gustó ver que por lo menos el nombre del club salía en la tele. Nos reíamos y decíamos: mirá, tuvo que pasar algo malo para hacernos conocidos. Eso fue algo lindo y a la vez amargo. Todos los dos gustos a la misma vez (…) Y de los que estuvimos esa vez, sí… con Elías, el hijo de Pablo… con Francisco, varios siguieron y es raro el que haya dejado casi todos seguimos… y algún otro que se fue a otro club, pero somos todos compañeros desde siempre, por más que nos vayamos a otro club (…) Y ahora sí, porque nos habíamos enterado de que se iban a cumplir 10 años, porque nos faltó una notificación en Facebook, y nos pusimos a reírnos y acordarnos cómo corrimos esa vez. Porque ahora es un chiste, pero en el momento… en ese momento no fue”.

Después de los hechos violentos sucedidos, vinieron la ministra de Gobierno, Rosario Romero, el fiscal Ignacio Arramberri y jugadores de Patronato. Tomaron declaraciones testimoniales. El Centro de Salud de Strobel dispuso atención psicológica para los chicos. La Fiscalía constató el lugar con la Policía para establecer por dónde había pasado la barra. Hubo registros fílmicos que mostraban el recorrido de una tribuna a otra. Los dirigentes de Patronato fueron entrevistados, pero no aportaron nada relevante para identificar a los agresores: la identificación fue trabajo policial sobre los videos.

 

Ignacio Aramberry, fiscal

“No me enteré por los medios oficiales digamos de la noticia porque fui convocado a la causa internamente para trabajar con el fiscal que estaba atendiendo el caso. El trabajo de Fiscalía fue… primeramente, lo que hicimos fue una constatación del lugar del hecho. Fuimos al estadio del Atlético Patronato a realizar una constatación del lugar del hecho con la Policía para determinar por qué lugares habían ingresado este grupo de personas, previos a la agresión y a partir de ahí se empezaron a recibir entrevistas a las víctimas. También fueron entrevistados dirigentes de Patronato, porque recordemos que, con la información recabada en los primeros momentos, la Fiscalía pidió la detención y la prisión preventiva de algunas personas que habían participado de estas agresiones. Prisión preventiva que fue apelada por la defensa y confirmada también por el juez de Apelaciones. Finalmente, la causa tuvo su desarrollo y en algunos casos se realizaron juicios abreviados. Es decir, se declaró la responsabilidad penal de algunas de las personas que se acogieron al beneficio del juicio abreviado (…) La verdad que es un hecho absolutamente novedoso. Creo que agresiones dirigidas a un grupo de niños, en este caso una ´escuelita´ deportiva de fútbol, la verdad que … por lo que tengo conocimiento, fue un hecho inédito en el país, más allá de las agresiones que puede haber entre barras o simpatizantes de algún club. Pero, que se trate de niños y de una escuela deportiva es absolutamente llamativo y extraordinario”.

 

Matías Larraule, periodista

“Se dio también en un partido, en una época en la cual Patronato estaba en Primera División y ya de por sí esos medios ya tenían sus corresponsales. Entonces, esto hizo que tenga mayor alcance y mayor visibilidad. De todos modos, hubiera sido por un partido en el ámbito local; al hablar de la problemática y todo lo que sucedió hubiera llegado, sin lugar a dudas. Pero, ya los medios nacionales estaban cubriendo el partido solamente por lo estrictamente deportivo. O sea, eso hizo que tuviera la repercusión a nivel nacional (…) Lo vi en ese momento… lo vi con el correr de los días. Después no lo continué… no investigué sobre el caso. Pero, sí mucha preocupación. Hay un dato que no es menor: la ciudad de Paraná hace muy poco tiempo que tiene fútbol a nivel profesional. Estamos hablando de 16-17 años, muy poca cultura. Justo se dio en épocas donde no existía la figura del público visitante. ¿Por qué hago esto a colación? Porque muchas veces la ciudad de Paraná, por costumbre, por tradición, por cultura, la mayoría son hinchas de los equipos de la ciudad de Buenos Aires, algunos rosarinos que están radicados en la ciudad de Paraná, que son fanáticos de Newell's, de Central y van a la cancha. Pero, obviamente, van infiltrados o se portan bien en el sentido de que se portan bien de respetar determinados códigos de convivencias, en el sentido de decir de no gritar un gol, sino callarlos, celebrarlos en silencio. Bueno, cuando, por ejemplo, Patronato jugaba con Boca, River, muchas veces eran apretados los chicos que iban acompañados… apretaban en el sentido de decir ¿de quién es cuadro tu papá? Entonces, muchas veces estaba la ingenuidad del menor de decirle si es hincha de Boca, de Racing, etcétera, o del equipo que estaba pendiente o estaba la viveza que tenía la criatura el decir: ´No, es hinchada de Patronato´. Eso estaba instalado. Ahora de ir, dirigirse de una tribuna a otra, recorrer o sea estamos hablando, estamos recorriendo más de 100 metros para ir a atacar porque solamente habían cometido él… que ni siquiera… cometieron un error de celebrar un gol que ni siquiera fue así… realmente fue una locura… ¡Una locura! lo que pasó en ese entonces y que afortunadamente no se volvió a reiterar. Pero, dejó un antecedente y una mancha”.

 

Pablo Bertoncello, profesor y papá de un jugador

“Nos fuimos con una alegría bárbara, porque todos los padres estuvieron presentes acá en el club. Subimos a las combis, fuimos cantando, fuimos bailando… los chicos una alegría bárbara. Y allá también, el operativo que nos esperaba también… nos hicieron estacionar en cierto lugar para nosotros, exclusivo, recorrimos una cuadra y media, llegamos hasta el lugar… el operativo policial y después ingresaron a las instalaciones. La alegría con la que ellos vivieron esos minutos antes de este suceso, la verdad que nos ponía tan contentos. Pero, bueno, lamentablemente, el tema de la barra brava que no saben… no sabían en ese momento, o sí sabían que nosotros concurríamos por una invitación de parte del Ministerio, donde uno entiende que estábamos invitados y que la gente de Patronato sabía… ellos sabían que nosotros íbamos a concurrir. Así que… lamentamos ese suceso, porque no es por el tema de los golpes que uno haya recibido, el tema de la parte de la psicología, de parte de los que le quedan afectados a los chicos. Eso es lo que más nos dolió (…) En el transcurso de… no sé si 2 o 3 días… vinieron jugadores inclusive de Patronato. Vino la ministra, el fiscal, y bueno, tuvieron un diálogo con los dirigentes de la Comisión, luego con los padres y con los chicos. Y en esa oportunidad también nos tomaron declaración testimonial para iniciar la causa judicial”.

Ignacio Aramberry, fiscal

“Lo que se hizo fue constatar en el lugar de los hechos, por dónde se había producido el ingreso, más allá de que existían también registros fílmicos… existieron y fueron aportados a la causa también registros fílmicos, que daban cuenta de este paso, de este grupo de personas, desde una de las tribunas ubicadas atrás del arco, hacia la otra tribuna, hacia la tribuna opuesta donde se encontraban estos niños (…) Más allá del relato que uno puede llegar a obtener de parte de las víctimas. En este caso de testigos presenciales del hecho, obviamente, tener lo ocurrido directamente es prácticamente como presenciar el hecho, a través de los registros fílmicos (…) Dirigentes del Club Atlético Patronato… Dirigentes del Club Atlético Patronato. Lo que… porque a ver… En los primeros momentos de la investigación no sabíamos de quién se trataba, ¿no? Entonces, qué mejor recurrir a la palabra de los… en este caso, dirigentes del Club Atlético Patronato para ver, precisar la identidad de estas personas. Sin embargo, no hubo mucho relevante en este sentido que pudieran aportar. Lo que se hizo fue una investigación policial a través de distintos registros fílmicos y demás, para establecer las identidades de las personas éstas que se logró establecer a través de la actividad policial únicamente investigativa, ¿no?”.

Trece barras -que por entonces lideraba la familia de Gustavo “Petaco” Barrientos- quedaron detenidos e imputados por coacción agravada, amenazas calificadas, robo calificado por uso de armas y lesiones calificadas, todo agravado por la Ley del Deporte. La prisión preventiva fue apelada y confirmada. El 16 de febrero de 2018 seis de ellos admitieron su culpabilidad en juicios abreviados. César Follonier, Claudio Villagra y Exequiel Luna: tres años de prisión de ejecución condicional. Héctor Burgos, Jorge Luna y Gustavo Ríos: dos años y ocho meses. Inhabilitación para ir a la cancha, prohibición de acercarse a las víctimas, tareas comunitarias y un aporte al Hospital de Niños. Ninguno fue preso.

 

Cristian Mosqueda, jugador golpeado

“Es que si no sos fuerte, no la podés superar. Y creería yo que hoy en día, después de tantos años, no se puede hacer nada, así que hay que tomarlo como chiste y una anécdota. Pero, bueno, no va a quedar otra que... Yo, por ejemplo, lo que me pasó a mí en particular es que yo tenía un aprecio hacia Patronato, hacia el club. No era hincha, pero me gustaba. Y desde ese momento no me gustó más hasta el día de hoy. No miré nunca más un partido. Pero, qué sé yo, capaz que a los otros no les pasó nada a mí, por ejemplo, a mí en particular me pasó eso, de no querer ver nunca más un partido de Patronato. No lo seguí más (…) No entiendo el por qué me pasó eso… pero… o sea… fue algo que me pasó, no fue que de la nada no me empezó a gustar Patronato. O sea… no era que era muy hincha… pero seguía a los partidos siempre. Y de la nada no me llamó nunca más la atención, no miré nunca más un partido. No entiendo el por qué me pasó eso, pero me pasó (…) Es que eso va más en las enseñanzas que nos dan en el club. Nosotros somos un… nosotros… porque sigo jugando en el club… los profesores siempre nos inculcan el ser un guerrero a la hora de jugar al fútbol, más acá en Strobel. Y por ahí sabemos sobrellevar los malos momentos”.

Matías Larraule, periodista

“Primero mirándolo desde el aspecto deportivo de cómo una agrupación deportiva fue a trasladarse para ver un espectáculo, para muchos era cumplir un sueño. Y después, todo lo que es la parte judicial. Pero, fueron aproximadamente 10-12 días, 2 semanas aproximadamente, recogiendo la mayor información posible para tratar el tema (…) Afortunadamente fue el único antecedente de esa manera. Hubo temor. Hubo una merma de espectadores, porque el temor -obviamente- está presente y para muchos ir a la cancha es un riesgo, es asumir un riesgo y correr un riesgo. Pero, con el correr del tiempo eso se fue apagando. Los violentos siguen estando -obviamente- en la cancha, forman parte dentro de lo que es el circuito. No hay mayor espacio de poder que una tribuna de fútbol… una vez me lo dijo un dirigente y yo no lo entendí en ese entonces, después -con el correr del tiempo- me di cuenta que es verdad, o sea, es un espacio de poder muy grande, una tribuna de fútbol. Entonces hay distintos intereses. Esto, obviamente, no fue por una cuestión de negocios, de poder, sino fue de una confusión de un ataque cobarde hacia un grupo de niños, porque si bien eran adolescentes, no dejaban ser menores”.

José Mosqueda, papá de un jugador

“Cuando vinimos acá a esperar los chicos que venían… era algo… no sé, ¿viste? Te sentís mal… mal… no sabés a quién preguntarle, a quién decirle qué pasó. Venían todos llorando, golpeados. Vos, como papá, te sentís mal, porque vos lo mandás a que disfruten y vuelven todos golpeados. Es algo fuera de lo normal… no sé… no te sé explicar (…) Muy buena la atención. Yo no estuve… porque yo fui uno de los papás que me quedé acá, fueron otros papás. Pero, lo que contaron, que sí, que fueron bien atendidos… mi hijo tuvo psicólogo en el Centro de Salud Strobel, fue muy bien atendido en Paraná… Y sigue jugando él. Actualmente sigue jugando, mi hijo sigue jugando (…) siempre… él siguió. Él siempre… vos le decís de cambiarse de clubes, él se probó en Patronato … se probó en Unión y, bueno, acá está, sigue en Strobel… no quiere dejar”.

La causa civil que iniciaron algunos padres quedó en la nada. El abogado que la llevaba pasó a ocupar un cargo en el gobierno de Diamante y, años después, resumió el resultado en una frase: era todo política. Nadie sabe si el club recibió alguna recomendación de seguridad. El trabajo judicial se agotó en las condenas. En los meses siguientes hubo temor y merma de espectadores. Con el tiempo se fue apagando. Los violentos siguen en la cancha: una tribuna es uno de los espacios de poder más grandes que existen.

 

Ignacio Aramberry, fiscal

“Cuando fuimos a realizar la contratación en el estadio de Patronato, sí -digamos- hubo… se nos facilitó el ingreso y los accesos a todos los lugares donde se podían rescatar indicios de lo que había sucedido, ¿no? (…) Un hecho absolutamente extraordinario. No hay explicación para que haya ocurrido semejante agresión. Estamos acostumbrados a presenciar, de alguna manera, a tener noticias acerca de agresiones que se producen entre hinchas. Pero, de hinchas hacia -en este caso- barras hacia niños pertenecientes a una escuela… niños y profesores también recibieron la agresión y recibió la agresión también la Policía al momento del ingreso hacia la tribuna donde se encontraban los niños. Es un hecho absolutamente inédito, digamos que no tiene explicación en cuanto a su gravedad característica… con las que ocurrió, no tiene ningún tipo de justificativo, menos todavía… la verdad que es un hecho extraordinario (…) el trabajo de la Fiscalía se agotó en obtener las condenas que se obtuvieron. Desde el punto de vista policial, desconozco. Debería haber ocurrido, sí, como para que estos hechos no sigan ocurriendo, obviamente. Pero, la verdad que desconozco si fuera del ámbito judicial, el ámbito judicial no ocurrió, digamos, pero sí desde el punto de vista de la seguridad de este tipo de espectáculos, no sé si se dieron recomendaciones al club”.

Cristian Mosqueda, jugador golpeado

“A los barra de ahora en los equipos que están, que piensen a la hora de actuar, porque por ahí ellos en ese momento no piensan, pero no saben el mal que le pueden generar a una familia o a criaturas, porque en ese momento éramos criaturas… hoy hablo del lado de una persona grande y pienso en los chicos que van a la cancha y que les puede llegar a pasar algo similar a lo que vivimos nosotros. Solamente que piensen y que sean conscientes a las horas de actuar”.

Adrián Muñoz, presidente del Club Social y Deportivo Strobel

“Lamentablemente, tenemos que esperar que pasen estos hechos para pensar después en el futuro que no ocurra más. O sea, creo que tendría que prevenirse este tipo de hechos, porque deja marcado una sociedad, un barrio en este caso, chicos, o sea… volviendo por ahí lo que dicen los padres de esta gente: la barra brava no son hinchas, digamos, van… no sé si habrá un negocio detrás o los políticos estarán también necesitando este tipo de gente. Pero, son cosas que, gracias a Dios, todavía no ha pasado nada después de este hecho lamentable del 2017. Pero, bueno, esperemos que no pase nunca más”.

 

Andrea Zapata secretaria del Club Social y Deportivo Strobel

“Los chicos en esa edad tienen esa capacidad de adaptarse a las situaciones adversas y, bueno, y afrontarlo de la mejor manera. Porque hoy, estos chicos, como fue el entrevistado anterior, uno de los chicos está jugando en el club, sigue, ¿sí? … como otros chicos apostando al deporte, y bueno, y dejando eso como como anécdota, triste, sí, seguramente, pero también hoy en día -obvio- como lo pudieron superar, también comentaba Cristian de que entre hoy en día lo comentan como anécdota, ¿no? … entre risas, que corrieron, que dónde se escondieron, que esas anécdotas, ¿no? Pero, bueno, porque ya pasó un tiempo prudencial. Rescato eso. Hoy en día los chicos tienen esa capacidad de afrontar esos problemas y salir adelante, ¿no?”.

En Strobel, hoy, la mayoría de aquellos chicos juegan en la Primera del club. Algunos se probaron en Patronato y en Unión y volvieron. Uno de ellos nunca más miró un partido del “Rojinegro”. Entre ellos lo recuerdan entre risas, como una anécdota de cuándo corrieron y dónde se escondieron. Pero nadie olvida que fueron a ver un partido y volvieron destrozados.

Pablo Bertoncello, profesor y papá de un jugador

“Yo les puedo decir que ese mismo día que a mí me golpearon y que a otros nenes también los golpearon, eran como las 11 de la noche y llegaron la mayoría de los padres y los chicos a mi casa… y bueno… pasaron a ver que cómo estaba yo, porque me encargué de llevar a los chicos al Hospital San Roque, de hablar con el presidente o el directivo del San Roque para que nos atienda a todos, porque eran 6 chicos menores de 14 años y 2 mayores de 14 años que tenían que derivarlos al hospital San Martín. Y entonces… inclusive yo que estaba golpeado… y el presidente o el directivo del Hospital San Roque me dijo que no, que me quede tranquilo, que ellos no van a atender igual. Así que la asistencia la recibimos. Cuando llegamos acá también, medianamente, yo les expliqué a los padres la situación. Y la anécdota que me queda es que a la nos fueron a mi casa la mayoría de todos los nenes … nos reímos por la situación, porque ahí uno de los nenes más chicos me decía, te voy a pintar el ojo para que puedas salir a la calle. No, le digo, no… no importa el tema de los ojos, el tema que ustedes estén bien, les digo. Así que eso es lo único que le puedo decir que el compañerismo de los chicos, de los padres, el compromiso que ellos tuvieron para que estos chicos actualmente salgan adelante… porque sé que fueron al Centro de Salud de Strobel, donde lo asistió un psicólogo y demás. Así que eso es lo que les puedo decir de mi parte”.

Adrián Muñoz, presidente del Club Social y Deportivo Strobel

“Por ahí revivir algo que tan triste, ¿no? para para el barrio, para la institución y para los mismos chicos. Pero, es necesario que se siga propagando esto… y que de ahora en adelante no pasen más este tipo de cosas. Y tomar conciencia los hinchas, los barra, sobre este tipo de manifestaciones que han hecho mal a criaturas, no a otros hinchas… ¡son criaturas!”.

 

José Mosqueda, papá de un jugador

“No… Nosotros iniciamos juicio. Pero, en aquel momento, … así fue. Nosotros iniciamos juicio, un par de papás… y bueno, y después el abogado que nosotros teníamos era de la política, estaba en la política, de acá de Diamante. Y pasaron determinado tiempo: cuatro años. Vuelvo a hablar con el abogado, porque supuestamente, no sé, nosotros fuimos a una entrevista, un arreglo, y bueno, no se llegó al arreglo, se fue a juicio. Después, él agarró como secretario de Gobierno de acá de Diamante, y pasó el tiempo, los 4 años que estuvo… y después voy, le pregunto y me dice: no, fue todo política, me dijo. Esto era todo política, dice, así que quedó en la nada. Hacé de cuenta que no pasó nada”.

Andrea Zapata secretaria del Club Social y Deportivo Strobel

“Recordar estas cosas para que no vuelvan a pasar. No solamente para los chicos que fueron en ese momento tan chiquitos … con 12 años que tuvieron que vivir eso, sino en todas las edades, ¿no? Creo que las agresiones no tendrían que en cuando se trata de deporte. Porque es una manera… el deporte está relacionado a la diversión, al pasarla bien, al que sea una recreación y no una situación tan mala como lo tuvieron que pasar estos chicos”.

Casi nueve años después, la pregunta sigue abierta: por qué el costo siempre lo paga la víctima y no el agresor. Los chicos de Strobel salieron adelante por el club, por los padres que pusieron el pecho y por su propia fortaleza. Nada de eso lo garantizó el Estado que los invitó a la cancha. Los chicos, nunca más se pudieron sacar de la cabeza ese mal momento que pasaron en una cancha de fútbol profesional.

 

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