El periodista Manuel Jove anticipó algunas ideas de lo que será su charla en el marco del Ciclo de Charlas Periodísticas 2026 de ANÁLISIS, que se realizará este sábado desde las 20 en el octavo piso del Hotel Howard Johnson Mayorazgo de Paraná, con entrada libre y gratuita.
El periodista Manuel Jove anticipó algunas ideas centrales de lo que será su charla en el marco del Ciclo de Charlas Periodísticas 2026 de ANÁLISIS, que se realizará este sábado desde las 20 en el octavo piso del Hotel Howard Johnson Mayorazgo de Paraná, con entrada libre y gratuita. El encuentro llevará por título “Periodismo, poder y dinero: quién paga la crisis en la Argentina de hoy”.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio Plaza 94.7), Jove sostuvo que el interrogante sobre quién paga la crisis “es un poco parte de nuestra conversación habitual en la cobertura diaria de este momento, y por supuesto que la respuesta más fácil, más sencilla, más directa es pensar, asimilar una realidad, de que hay sectores que son los más vulnerables, pero sobre todo una clase media que está sufriendo en cuanto a poder adquisitivo”.
Señaló que “ese poder adquisitivo, el ingreso disponible, hizo mella sobre todo en esas clases medias” y planteó su “preocupación de si Argentina dejará o puede dejar de ser un país que tiene ese gran diferencial respecto a otros países de la región, que es la clase media. Porque en otros destinos de Sudamérica y países vecinos, como Paraguay o Perú, no es la clase media un actor en la vida pública; no hay clase media, hay un reducido grupo de personas de alto poder adquisitivo y una masa mucho más amplia de personas en situación de vulnerabilidad. Hay una pregunta que se subyace ante este modelo, y es si vamos a un camino parecido a eso con este escenario”.
“Algunos de los resúmenes, tanto públicos como privados, de consultoras respecto a la conformación de la pirámide social, muestran algunos indicios, si bien son apenas dos años y medio, 1.000 días de este modelo, con lo que representó la teoría al inicio. Entonces, es una pregunta que subyace: ¿vamos hacia eso? ¿es un objetivo? ¿o es en todo caso lo que puede ocurrir?”, apuntó.
Agregó que “hay otro punto de vista quizás más teórico y un poquito más frío, porque no vas a los casos puntuales a los casos concretos, pero es algo para pensar también, porque es inevitable pensar si la crisis no la termina pagando nuestro sistema democrático, en definitiva. Cuando se ve la crisis ya política, más allá de lo estrictamente económico, cuando se ve cada vez más abstención o ausentismo en las votaciones, cuando se identifica que el propio Milei apareció como una respuesta ante la crisis percibida del electorado, de la gente ante el sistema democrático, que eligió responder ante alguien que viene a proponer romper el sistema o salir del sistema, pero que termina siendo parte del sistema, más temprano que tarde. Eso queda clarísimo con la conformación de su propio gobierno con exintegrantes de gobiernos anteriores y con las actitudes y muchísimos hechos que terminan siendo muy similares a la política tradicional desde lo comunicacional, desde lo narrativo, desde la cantidad de denuncias de corrupción o desde cómo se terminan aferrando y abrazando a la impunidad clásica de la justicia cerrando causas o desviando investigaciones y demás. Entonces, ante ese escenario, bueno, ¿qué viene después? ¿Qué viene después del candidato que yo busqué porque estaba harto de todo lo demás? Es una pregunta difícil de contestar hasta ahora”.
Consultado respecto de la relación de la política con el periodismo, Jove analizó que “lo interpreto como una estrategia comunicacional y estrategia de administración del poder, que es confrontar y, por lo tanto, poner en duda el trabajo periodístico porque el periodismo es una de las herramientas que eventualmente puede generar problemas en la gestión. No es Milei el primero que lo hace, ni de cerca, lo hace hoy Donald Trump en Estados Unidos hasta otros gobiernos, no solamente de derecha a lo largo del mundo. Y es una receta similar con otra forma de aplicación, con otro método, al que aplicaba el kirchnerismo, sobre todo en los gobiernos de Cristina, con la expansión de 678 y el aparato de comunicación oficial. Hoy ya no hay 678, ya no hay un programa en la televisión abierta todas las noches, pero hay un aparato de activistas digitales, comunicadores, tuiteros, Fuerza del Cielo, redes. Hay un aparato paraoficial que alimenta un relato, que construye una lógica que es muy parecida a la que tenía 678 hace 15 años”.
“El planteo era que los medios hegemónicos malvados, con malicia mienten, operan a partir de intereses espurios y además pasan otras muchas cosas que son buenísimas para el gobierno, pero que esos miedos no cuentan. Ese era el esquema de 678 con informes que planteaban eso e invitados que opinaban al respecto, casi siempre en la misma línea. Y hoy lo que se ve es más o menos lo mismo, pero pasa a través de Twitter donde los medios son llamados como ‘mierda humana’ directamente, hay menos delicadeza, menos sutileza, se dice que el 95% de esos medios distorsiona la realidad por intereses puros y porque supuestamente se cortó la pauta, y hay una construcción de relatos muy efectiva y muy a la vista”, especificó.
“Funcionan de una manera muy similar, con otro formato, con otra característica, pero muy similar. Y después también se ve el acostumbramiento que hemos habilitado todos y que entendemos ya parte del ruido ambiente –a mí me ha tocado dos veces el último mes, a Jairo ni hablar- que ya es todos los días recibir un epíteto distinto con un insulto cargado de mucha violencia del propio Presidente Javier Milei. A eso lo hemos naturalizado, lo hemos normalizado. Hay una época en la que rige mucho, para el sistema de medios en general y para la política también, la idea de fingir demencia, donde uno se hace el distraído con una u otra cosa que está pasando y seguimos. Yo creo que ahora estamos en una gran etapa de fingir coherencia, de hacer de cuenta que es normal; sabemos que no, somos conscientes de que no en cuanto, por ejemplo, a ese trato presidencial ante periodistas, ante economistas o ante empresarios o ante actores de la vida pública, o ante gente que lo critique o ante lo que fuera. Sabemos que no es normal, creemos que sí o nos hacemos de cuenta que sí por un ratito y en algún momento, con la amplitud del tiempo y la distancia, miraremos para atrás y decimos que no era normal”, concluyó.






