La periodista Alejandra Conti, especialista en la cuestión Malvinas, analizó el reciente anuncio del presidente Javier Milei sobre la política del Gobierno hacia las islas. Consultada por las expectativas que había generado el anuncio, fue directa: "Se había planteado tanta expectativa con el tema del anuncio, de que se venía algo grande, de que Trump tenía que ver, de tantas cuestiones que se habían especulado, que la verdad sorprendió que lo que finalmente se anunció era un giro de 180 grados de Milei respecto de las políticas que planteó —mejor dicho, que nunca planteó— respecto de Malvinas".
En diálogo con Un martillo para darle forma - Radio Plaza, Conti explicó que el anuncio significó, en los hechos, un retorno a las políticas tradicionales que sostuvieron los distintos gobiernos argentinos desde el fin de la guerra hasta la actualidad, sin ninguna propuesta disruptiva o innovadora. Sin embargo, remarcó que quedó un interrogante central sin responder: "¿Cuál es la participación de Estados Unidos en todo esto? ¿Cuál es la participación? ¿Va a estar en la base de Tierra del Fuego, cómo se va a manejar esto? Esa es para mí la gran duda".
Malvinas como "bandera fácil de agitar"
Conti coincidió con el planteo de que la cuestión Malvinas suele utilizarse como una pantalla política, sin costo real para quien la agita: "Malvinas siempre es una bandera fácil de agitar porque todos los que lo han hecho antes (...) saben que con hacer declaraciones alcanza y sobra porque total no va a pasar nada. Entonces les sale gratis, cero costo". Detalló las medidas concretas anunciadas por Milei: el envío de una partida de dinero para acelerar la construcción de la base en Tierra del Fuego, y proyectos de ley para reforzar sanciones a empresas que operan en los yacimientos petroleros del mar argentino explotados por Malvinas, con participación británica e israelí.
Sin embargo, relativizó el alcance real de esas sanciones. Explicó que una de las empresas ya sancionadas —que recién comenzará la explotación efectiva de petróleo en marzo de 2028— no tiene interés ni capacidad de operar en la Argentina, por lo que la medida carecería de impacto real: "No se ve qué avance puede ser o qué innovación en las políticas respecto a Malvinas significa esto".
¿Aprovechamiento del clima post Mundial?
Consultada sobre si el anuncio buscó capitalizar el clima generado tras la bandera desplegada luego del triunfo argentino ante Inglaterra en el Mundial, Conti no descartó esa lectura: "Puede haber coincidido con un momento de situación económica mala, porque la verdad es que la gente está sintiendo mucho el ajuste (...) no es difícil pensar que se está aprovechando el tema". Aunque aclaró que no puede determinar con certeza qué factor pesa más —si el clima futbolero, la influencia de Donald Trump o la coyuntura económica—, remarcó: "Tenemos derecho a sospechar porque ya ocurrió antes".
Sin impacto real sobre los isleños ni las empresas
Sobre el efecto concreto de las sanciones anunciadas, Conti fue categórica al señalar que no afectan en absoluto ni a los habitantes de las islas ni a las empresas que operan allí, dado que el poder de facto en el territorio lo ejerce Gran Bretaña. Mencionó como dato a seguir la caída del 10% en las cotizaciones bursátiles de Rockhopper (británica) y Navitas (israelí), las dos empresas que operan en Sea Lion Island, tras el discurso de Milei, aunque aclaró no haber verificado si esa tendencia se sostuvo en los días posteriores.
El rol de Trump y el riesgo de una lectura belicista
Conti también analizó las recientes declaraciones de Donald Trump sobre Malvinas, en una entrevista con el medio británico GB News, donde el mandatario estadounidense insinuó que podría respaldar a la Argentina ante un eventual reclamo por las islas, en aparente represalia por la falta de apoyo británico cuando pidió colaboración para atacar Irán. La periodista advirtió sobre el riesgo de esa lectura: "Eso fue tomado por todos los que tienen algún interés demagógico, como que Argentina está en condiciones y tiene voluntad de atacar de nuevo las islas, lo cual no nos hace ningún favor, absolutamente ningún favor, y es lamentable que estemos dando esa idea".
Cerró su análisis con una reflexión sobre a quién beneficia realmente este escenario: "Acá me parece que el negocio es para Trump, porque yo no creo que nosotros salgamos ganando nada". Especuló que el interés del mandatario estadounidense podría estar vinculado a obtener presencia estratégica en el Atlántico Sur a través de la base, además de representar un guiño hacia sectores de la derecha británica —mencionó las declaraciones de Nigel Farage, quien remarcó que "vamos a defender Malvinas como sea necesario"— y hacia el propio primer ministro laborista, Andy Burnham, que también reafirmó la postura británica tradicional de defensa de las islas.






