"El 90% de los siniestros viales ocurre por una falencia en la conducción, una distracción, alcohol, estupefacientes, exceso de velocidad, un adelantamiento en doble línea, un cruce de semáforo en rojo, son todas acciones que las podemos evitar", afirmó Borghello.
El subjefe de la División Educación Vial de la Policía de Entre Ríos, subcomisario Andrés Borghello, habló del trabajo que se realiza para la prevención de siniestros de tránsito, que se multiplican en las ciudades y rutas provinciales.
En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio Plaza 94.7), Borghello sostuvo que desde el área policial “siempre tratamos de trabajar en pos de la seguridad vial, de generar conciencia en la ciudadanía y tratar de evitar encontrarnos con las situaciones de riesgo que, lamentablemente, siguen ocurriendo y desencadenan trágicamente en siniestros viales que se nos llevan vidas, arruinan familias”.
Consultado por los controles viales, atento a la cantidad de siniestros fatales, indicó que “la policía viene trabajando de manera constante con capacitaciones de alcoholemia, se cuenta con los equipos, los alómetros que son medidas preventivas previas al test de alcoholemia y luego posteriormente con los 21 puestos de controles viales que tenemos en la Policía de Entre Ríos que simplemente hacen su labor en las rutas nacionales y provinciales. La provincia cuenta con estos elementos, y por ahí hay municipios que tienen bastante intención de trabajar con estos elementos, pero no es fácil conseguirlos, las personas que lo van a manipular tienen que hacer el curso de certificación de la Agencia Nacional, o sea, es toda una cuestión burocrática que hay que cumplimentar para operar con los sistemas de control de alcoholemia”.
Advirtió que “no obstante ello, independientemente de que se trabaje en todos los puestos camineros y diferentes ciudades de la provincia, no siempre se puede controlar a todos los ciudadanos” y como ejemplo mencionó que “un acceso al Túnel Subfluvial donde pasan miles o cientos de vehículos por hora, es imposible que con los dispositivos que tenemos controlar a todos o en la ruta nacional 14, en la Autovía Artigas, poder controlar a todos no es fácil”.
De todos modos, aseguró que “se realizan los controles; nosotros tenemos un promedio de que por semana se constatan entre 13 y 15 positivos de alcoholemia diarios, que ya son 13 o 15 personas que impedimos que sigan circulando y que pueden verse sometidos a una situación de riesgo y estar involucrados en un siniestro vial posterior”.
Asimismo, aclaró que “en lo que es competencia dentro de las jurisdicciones municipales, desde la policía no tenemos esa potestad para hacer controles, quizás sí se podría revisar el tema de poder hacer campañas en conjunto, pero ya sería cuestión de que se pueda organizar algo y ver la necesidad de hacerlo o no”.
En relación con controles dentro de las ciudades, explicó que “legalmente la policía no tiene potestad dentro de la jurisdicción municipal, es una cuestión de competencia; la Policía de Entre Ríos es el órgano de comprobación de la ley nacional de tránsito dentro del territorio provincial, pero en lo que refiere a rutas nacionales y provinciales. Dentro de los ejidos municipales, cada organismo –cuerpo de inspectores de tránsito, inspección general o como se llamen en cada municipio- es quien debe realizar ese control de tránsito”.
Admitió que “por ahí se puede llegar a confundir porque la policía hace operativos de control de motovehículos, pero eso viene por un decreto de seguridad pública del año 2014, donde se hacen convenios con los municipios y la policía interactúa conjuntamente con el municipio, o independientemente, pero siempre hay un convenio de cooperación. En este caso, en lo que es controles de alcoholemia, la policía no tiene competencia para realizarlo, quizás el día de mañana se hace un convenio y se puede trabajar de manera conjunta, no es el caso en esta oportunidad”.
“No obstante, el municipio, tengo entendido que tiene dispositivos de control de alcoholemia, pero amén de los controles que haga cualquier municipio, todos sabemos que a la hora de conducir no debemos tomar alcohol, eso está claro. La ciudad de Paraná tiene más de 200 a 250.000 habitantes, y es imposible para el municipio hacer controles en todo el territorio de la ciudad de Paraná, porque si hacen en un lado, se escapa a otro porque las reuniones siguen existiendo, la gente sigue juntándose a comer un asado, y demás”, señaló.
En este contexto, el subjefe policial afirmó que “en el área educativa que tenemos en la Policía de Entre Ríos, hablamos todo el tiempo estas cuestiones, Entre Ríos es una de las provincias pioneras que hizo la ley provincial de alcohol cero, ya desde 2018 venimos trabajando fuertemente con eso, pero independientemente que la provincia tenga una ley provincial, no puede obligar a los municipios y sólo invita a los municipios a que se adhieran a la ley del alcohol cero. Y sucede que el municipio se adhiere a la ley del alcohol cero, pero después tiene que tener las herramientas para llevar a cabo ese control de la ley del alcohol cero que son el alómetro, el alcoholímetro y el personal capacitado”.
Añadió que “la Policía de Entre Ríos lo tiene a través del Observatorio de Seguridad Vial que nos provee la Agencia Nacional y son elementos caros, tienen valores en dólares y hace varios años atrás estaba en 50.000 dólares un equipo Dräger. Y además lleva una calibración, una homologación anual que se hace a través del INTI, no es que yo tengo el aparato y lo uso cinco años seguidos. El aparato tiene que calibrarse para corroborar que esté bien para el control y, una vez que se constata con ese alcoholímetro, generar fehacientemente un acta de constatación. No puedo hacer un acta de constatación con un alcoholímetro que no está calibrado y está vencido. Es toda una logística importante”.
En cuanto al trabajo de los municipios, comentó que “dentro del área de Educación Vial damos capacitaciones al cuerpo de inspectores de los diferentes municipios, y lo que nos pasa es que hay municipios que tienen toda la predisposición para trabajar al respecto, pero les está costando adquirir los elementos. En esta cuestión hay una preocupación a nivel administrativo o ejecutivo de cada municipio de poder llevar adelante tareas de contralor y de prevención. Poder conseguir los elementos es un escollo, es una traba”.
A la hora de las recomendaciones, planteó que “la ley nacional antes permitía una tolerancia de 0,5, y capaz que, con una copa de vino en una noche de un asado, bien estirada de varias horas, no nos da una alcoholemia positiva. Y lo que realmente genera la ley de alcohol cero es poner una traba antes de subir al vehículo. O sea, yo me voy a una juntada y yo ya sé que es alcohol cero, y si tomo sé la responsabilidad que tengo al respecto. Entonces, independientemente de los controles, que son totalmente necesarios y fundamentales, también tenemos una campaña masiva de difusión donde hablamos de estas cuestiones de alcohol cero y la sociedad tiene que entender que, si tomo alcohol y estoy involucrado en un siniestro vial, se empiezan a desprender responsabilidades penales y civiles que muchas veces el común de la gente no las tiene en cuenta”.
Ahondó que “estar alcoholizado e ir conduciendo y lesionar a una persona, agrava la pena según la ley de delitos viales. Ya sea por alcoholemia, por estar participando en picadas, cruzar un semáforo en rojo, ir bajo efecto de estupefacientes, son diferentes cuestiones que pueden agravar la pena. Entonces, se hace una tarea muy fuerte en cuanto a la concientización para que se entienda que estar involucrado en un hecho vial hace que tengas una responsabilidad penal grave”.
“Lo trabajamos muchísimo con los adolescentes, que están en los últimos años de secundario y están en plena etapa de diversión, de salir a los boliches y les advertimos que cuando te pasa una situación y vas alcoholizado, y llegás a lastimar a una persona, primero tenés una responsabilidad penal que vas a estar sometido a la justicia, a todo un procedimiento para determinar si tuviste responsabilidad o no del hecho, y en caso de que determinen con un fallo final que tuviste responsabilidad, eso trae una pena grave que puede ser de inhabilitación como mínimo, y hasta de prisión. Y después la responsabilidad civil, la de reparar ese daño que genero de forma económica”, describió.
Como reflexión final, Borghello advirtió que “entre todos tenemos que trabajar para tener seguridad vial, no tener siniestros viales, no tener pérdidas humanas, tratar de evitar toda circunstancia que nos genere estas situaciones porque atrás de un siniestro vial, más allá de la pérdida humana, que ya de por sí es lastimoso para todos, también hay una saturación del sistema de salud, se están ocupando camas, ambulancias, por situaciones que podrían ser evitables”. “Generalmente el 90% de los siniestros viales ocurre por una falencia en la conducción, una distracción, alcohol, estupefacientes, exceso de velocidad, un adelantamiento en doble línea, un cruce de semáforo en rojo, son todas acciones que las podemos evitar. Si todos nos ponemos media pila, quizás evitamos un montón de situaciones de riesgo, un montón de siniestros, evitamos lesiones, evitamos muertes, y evitamos la saturación del sistema de salud, la saturación del sistema judicial, con juicios civiles y penales. Es toda una cadena que tenemos que trabajar entre todos, obviamente nosotros en la parte que nos corresponde del contralor, de la sanción y de la prevención y educación, pero también cada uno en su casa”, concluyó.






