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El arte también juega la final: el Museo del Prado y el Malba protagonizan un creativo duelo en redes

El duelo de los museos en las redes sociales.

La final del Mundial 2026 entre Argentina y España comenzó a jugarse mucho antes del pitazo inicial. Pero esta vez el escenario no fue una cancha, sino las redes sociales, donde el Museo del Prado, de Madrid, y el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) trasladaron la pasión futbolera al terreno del arte con un intercambio de publicaciones que rápidamente se volvió viral.

La iniciativa comenzó con el Museo del Prado, que compartió una serie titulada "10 palabras por las que España está en la final del Mundial de Fútbol 2026". A través de obras emblemáticas de su colección, la pinacoteca española vinculó valores como humildad, ilusión, motivación, armonía, esfuerzo, estrategia, lucha, superación, camaradería y prudencia con el recorrido del seleccionado español rumbo al partido decisivo.

La respuesta del Malba no tardó en llegar. Con el mensaje "Acá van las nuestras", el museo argentino recogió el desafío y presentó su propia selección de diez imágenes para representar el espíritu de la Albiceleste. En la publicación aparecieron obras de artistas como Xul Solar, Antonio Berni, Pablo Suárez y otros referentes del arte argentino, acompañadas por conceptos como aguante, mística, corazón, amistad, pueblo, fuerza, pasión y locura. La serie tuvo un cierre especial con una fotografía de Lionel Messi, convertida simbólicamente en una pieza más de la colección.

Lejos de plantear una competencia entre instituciones, el intercambio fue celebrado por usuarios de ambos países, que destacaron el ingenio de utilizar el patrimonio artístico para sumarse a la expectativa por la final del Mundial. Las publicaciones cosecharon miles de interacciones y demostraron que el deporte también puede ser una oportunidad para acercar el arte a nuevos públicos.

Así, mientras Argentina y España se preparan para definir al nuevo campeón del mundo, el Museo del Prado y el Malba disputaron su propia final, una en la que las pinturas, las esculturas y los grandes artistas reemplazaron a la pelota, pero mantuvieron intacta la emoción de representar la identidad de cada país.

 

 

Con información de La Nación y Página 12. 

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