La tecnología no nos salvó del vacío
El problema no es que trabajemos demasiado, sino que empezamos a vivir demasiado poco. “La pregunta dejó de ser ‘qué vida merece ser vivida’ y pasó a ser ‘qué tarea conviene ejecutar ahora’”. Con menos vínculos, lenguaje y afectos, las ocupaciones llenan la vida.Durante décadas aceptamos una promesa casi religiosa: el trabajo nos iba a ordenar,