Pandemia: el dolor de no poder decir adiós

A casi nueves meses de pandemia, Argentina  lamenta 38.928 fallecidos por coronavirus y 465 muertes son de Entre Ríos. Un informe de Cuestión de fondo (Canal 9 Litoral) muestra tres historias crudas y muy tristes pero que develan la realidad de lo que significa perder a un ser querido que no pudo ganarle la batalla al virus.

Cuando las cifras de mortalidad por coronavirus en Argentina son una realidad, hablar de la muerte en tiempos de pandemia se hace necesario, porque detrás de cada cifra se revelan historias de vida, acompañadas por una despedida a distancia. Las formas de hacer el duelo por los seres queridos, cambiaron de forma drástica y junto a los números que se informan cada día están los rostros de quienes se fueron y de los familiares que deben lidiar con el dolor de no poder decir adiós.

Helena Viola, de 93 años, se contagió de coronavirus en un sanatorio privado de Paraná por una negligencia del efector sanitario que la internó por una quebradura de cadera junto a otra paciente con Covid-19. “Cuando te llega la noticia de que tu madre, de que un ser querido se muere en esa circunstancia y que no podés estar al lado y que no podés acompañarla al cementerio, fue muy duro”, dijo su hijo, Mario Viola, que recuerda lo sucedido y lo doloroso de la partida tan inesperada.

 

 

“Cuando nos avisaron que tenía Covid nos hicieron retirar del sanatorio y nos dijeron que nos avisaban cuando ella falleciera porque nos adelantaron que estaba mal y no había posibilidades de que sobreviviera. Imaginarán lo que fueron esos días de estar esperando que el teléfono suene para decirme que mi mamá había fallecido”, lamentó.

“Yo me enojé mucho, reclamé, proteste y después llegue a la conclusión de que ya no se podía hacer más nada, que las palabras no tenían ningún sentido ni las acciones legales que se puedan hacer tampoco. De que me sirve un resarcimiento económico si no lo necesito, lo que necesitaba era a mi vieja con vida”. “Recorrer su casa y esperar encontrarla en algún lado, pero no está. Y así como a nosotros nos ha pasado a muchos en este 2020 fatídico, trágico, horrible, donde hemos visto las grandezas y las miserias de las personas”, reflexiona con la voz quebrada y la mirada nublada por las lágrimas a punto de brotar. 

Otro testimonio atravesado por el dolor de no poder decir adiós es el de Oscar Pizzatti, que perdió a su hermano. “Darío tenía 45 años, era una persona llena de vida porque quien lo conoce sabe que el único impedimento que tenía era la obesidad que tenemos, tanto él como yo, tenía ganas de vivir y lamentablemente nos tocó vivirlo muy de cerca. La pérdida de él fue un vacío muy inmenso para los hermanos, los amigos y los compañeros de trabajo”, contó su hermano Oscar.