La reconfiguración de Javier Milei y del sistema

Por Javier Calvo (*)

Los primeros pasos de Javier Milei como presidente electo empiezan a dar algunas señales en torno al inédito experimento que se inició con el aval mayoritario de las urnas. Todo es prematuro, claro. Pero su maratón mediática y ciertas decisiones respecto a la conformación de su gobierno expresan síntomas de lo que puede venir.

Las definiciones más importantes, obviamente, trascurren por el costado económico. Que habrá shock y no gradualismo. Que el Estado ya no gastará más de lo que recauda. Privatizaciones y fin de la obra pública. La lista de anuncios es amplia.

En todos los casos, Milei se auto-reivindica por haber prometido en la campaña que haría un gran ajuste y que cumplirá eso. Aclaró siempre que eso recaería sobre la política y no encima de la gente. Será difícil: el Gobierno deja varias bombas de tiempo cuya desactivación (ordenada o desordenada) impactará en la población.

De hecho, el propio Milei ya avisó que la alta inflación que supimos conseguir subirá aún más, en especial en los próximos seis meses, y que recién se notaría su reducción de uno a dos años. La culpa, detalló, la tienen los desaguisados económicos de la actual gestión liderada por su ex rival, Sergio Massa.

Habrá que seguir con atención el efecto que este shock pueda tener en la ciudadanía y en diferentes corporaciones: Poder Legislativo y Judicial, gobernaciones, empresas, gremios, medios de comunicación, fuerzas de seguridad. La historia indica que los respaldos se alteran cuando esos intereses se afectan. El famoso “todo bien mientras no toquen la mía”.

Es en este marco, potenciado por más del 55% obtenido por LLA en el balotaje, que se aceleró la reconfiguración política que se vislumbraba durante la campaña. En especial tras el Pacto de Acassuso.

Como se describía aquí por entonces, el acuerdo de Milei con Mauricio Macri y Patricia Bullrich excedía lo meramente electoral o de fiscalización: era la puerta para la gobernabilidad futura en caso de triunfo.

Ese trato permitió la victoria libertaria, aún a costa de terminar por dinamitar a la que hasta ese momento era la principal coalición opositora, Juntos por el Cambio.

La cumbre de este miércoles de los gobernadores electos y en funciones de Juntos por el Cambio expuso la complejidad de este tiempo. Casi todos ellos se habían manifestado por la prescindencia (cada distrito tiene algún grado de dependencia del Estado Nacional), que trocó en algún caso de cobijo al mandatario electo. El correntino Gustavo Valdés y el mendocino Alfredo Cornejo, ambos de la UCR, se pusieron a la cabeza.

El radicalismo se pondrá bajo la lupa, por la apuesta del sector de Gerardo Morales y Martín Lousteau de ir fuerte contra Milei y Macri. Se presume un cambio drástico de autoridades y posicionamiento. Cómo afectará ese quiebre en los bloques legislativos será uno de los interrogantes claves a develar.

Algo parecido sucede en el PRO, desgajado por las diferencias entre los halcones macristas y las palomas de Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal. La posibilidad de que Cristian Ritondo llegue a la presidencia de la Cámara de Diputados podría estimular la paz amarilla, pero no la garantiza.

Tampoco se observan garantías de que la sociedad Milei-Macri se traduzca por ahora en una suerte de cogobierno, como aspiraba cierta dirigencia cercana al ex presidente.

De hecho, Milei demora las designaciones al frente de varias áreas clave (Seguridad, Defensa, AFI, AFIP) como parte de esos intercambios con el macrismo.

Lo mismo sucede con la definición de quién ocupará la presidencia provisional del Senado y la de la Cámara de Diputados, lugares que están en el segundo y tercer escalón de la sucesión presidencial. En Diputados se mencionan a Cristian Ritondo, Miguel Ángel Pichetto y Florencio Randazzo como los candidatos en danza.

Será interesante prestarle atención a la actitud que tomará el peronismo, en estado de ebullición, impactado y con un ánimo oscilante de resistencia. Pero esa es otra historia.

(*) Periodista, publicado en Perfil.com

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