Los 13 amigos (Lucio, Wenceslao, Juan Diego, Franco, Juan Gabriel, Nicolás, Facundo, Yamil, Fausto, Mateo, Eugenio, Juan José y Román) habían llegado el 1 de enero con intenciones de pasar la primera quincena del mes en una casa de amplias dimensiones, no tan alejada del centro de la ciudad. Cuatro de ellos viajaron en auto y el resto en colectivo. Los jóvenes, todos de 19 años y conocidos a través del rugby, se habían contactado con los dueños de la casa por correo electrónico, pagaron una seña desde Paraná y el resto al llegar a Villa Gesell.
Se trata de una casa de dos plantas y grandes dimensiones, con pileta, parrilla, cinco dormitorios, baño con hidromasaje, garage para tres autos y otras comodidades. Sin embargo, está ubicada en una zona alejada del centro de Villa Gesell. A la luz de lo ocurrido, el joven admite que “la casa no es muy segura; es grande y resulta fácil entrar porque no tiene protección exterior y los ventanales corredizos se pueden abrir desde afuera aunque estén trabados”.
Enseguida los jóvenes se convocaron uno a uno en la casa y radicaron la denuncia. Una patrulla estuvo en la casa, pero los jóvenes se quejaron porque no se hicieron peritajes ni se levantaron huellas. “Cuando fuimos a hacer la denuncia, el oficial que estaba de guardia nos dijo que sería difícil que recuperemos los elementos que nos robaron y nos preguntó si queríamos hacer la presentación de todas formas. Es como que estaba más resignado que nosotros”, señaló Wenceslao a El Diario.
Por su parte, el oficial de guardia Brandoni, de la Comisaría 1ª de Villa Gesell dijo que en la exposición, cada uno de los jóvenes detalló qué le habían robado y se labraron las actas.
Se presume que los delincuentes ingresaron por un alambrado que separa la casa de otra que estaba vacía, ya que allí había un hueco. Al parecer también habrían pasado por otras casas hasta llegar a la que alquilaban los jóvenes paranaenses. Luego de perpetrado el robo, se sospecha que habrían escapado por una obra en construcción que se encuentra cruzando la calle.
Por estas horas, los jóvenes debaten qué hacer. Algunos decidieron volver, otros tienen intenciones de quedarse y están también los que dudan. Los dueños de la casa les devolvieron la suma que habían pagado como seguro y el 20% del monto total del alquiler. En algunos casos, es lo único que tienen.
Desde la Policía, en tanto, reconocieron que no había ninguna pista firme ni datos sobre quiénes podrían ser los perpetradores del hecho.
Otras de las alternativas para los jóvenes es que recuperen parte del costo de lo robado a través del seguro, ya que, según indicaron los dueños, la vivienda está asegurada. Claro que ello demandará el trámite correspondiente que deben concretar los propietarios.
No es el primero
Los robos a turistas en la costa atlántica son moneda corriente en cada temporada estival. En Villa Gesell, por caso, en los últimos días se produjeron otros dos hechos de características similares al que sufrieron los jóvenes paranaenses.
Para esta temporada, en los últimos días de 2012, llegaron a la ciudad un centenar de nuevos policías para reforzar la seguridad en la ciudad balnearia. La mitad de esos agentes fueron destinados en tareas de prevención de hechos delictivos en una zona donde abundan grandes áreas boscosas y de escasa iluminación. Evidentemente, a luz de lo ocurrido en los primeros días del año, no ha sido suficiente.
En todos los casos denunciados los robos son idénticos: grupos de amigos salen a bailar y cuando regresan se encuentran con la casa de alquiler completamente revuelta y que se habían llevado todo. A seis amigas platenses de 17 y 18 años les robaron casi 20 mil pesos que tenían guardados en distintos lugares de la casa, ropa, elementos personales, artículos electrónicos y hasta los maquillajes; mientras que a un grupo de amigos rosarinos de entre 18 y 20 años también les robaron alrededor de 10 mil pesos en efectivo, algunas de las valijas, ropa y zapatillas en la casa que alquilaban. Todos coinciden en una dramática definición: “Nos arruinaron las vacaciones”.







