Si el título no gustó, por favor, poner atención en lo siguiente, que es decir léalo otra vez. Se ha escrito de diversos modos varias veces: la actual administración aprovecha al máximo los yerros e incumplimientos de sus predecesores. Hospitales sin terminar, rutas de eterna construcción y reformas anunciadas que nunca se hicieron. Defecciones u olvidos. A muchos les cabe el sayo y no se lo pusieron jamás.
Desde diciembre de 2023 hasta ahora, demasiados silencios, pocas explicaciones o comentarios sin autocrítica. Tiempo perdido si de reacomodarse frente a la sociedad se trata. En el juego por el poder ir por esos rumbos es sembrar ostracismo.
Las oposiciones (en todos sus colores y variantes) no se acomodan a la realidad. Podría arriesgar que algunos prefieren el margen. Pura especulación, pero palpable.
Atribulados, puestos en un escenario impensado (el voto los colocó en modo dificultoso) no supieron o no quisieron hacer el intento de comprender lo que acontecía y, en el devenir, responder acusaciones. Aclarar lo necesario, tramitar duelos.
Diagnósticos errados y la espera inútil de un desmadre que nunca llegó. La expectativa sigue edulcorando el presente. Darse cuenta implicaría cambiar y para cambiar, algo hay que perder. Despojarse. Porque implica desandar trayectorias, asumir. Ser responsable no está de moda.
La especulación al palo puso en modo sepia a mucha dirigencia que no puede o no quiere adaptarse al escenario de ajuste y destrucción brutal del Estado que aplica desde la sede de Balcarce 50 Javier Gerardo Milei, sorpresivo presidente que acostumbra interpretar todo a su favor.
Digresión: mal no le va. Algo de virtud habrá en todo esto. O tal vez falta de virtud de quienes deben ponerlo en evidencia. Si estos últimos fueran una agrupación conformarían el ateneo de los apichonados. Una tertulia sin guapos.
¿Entonces?
Dicho todo esto sigamos. La provincia anda peludeando. Podría hacerse extensivo a todos los estados federales y no por aquello que mal de muchos es consuelo de tontos.
Lo anterior no exime de responsabilidades presentes a las autoridades nacionales. Tampoco a la administración que encabeza en Entre Ríos Rogelio Frigerio le genera indulgencia.
El ex ministro del interior de la Nación tiene la oportunidad de estar ahora en el otro lado. Una y otra vez ha de pensar cómo respondía él a los planteos de la política que llegaban a su despacho. In pectore, in animus.
El gobierno nacional lo condicionó y está claro que más allá de su reafirmada admiración por Justo José de Urquiza, no atará los caballos en la Plaza de Mayo desafiante ante a los libertarios.
Tomó otro camino. Y es absolutamente respetable porque se lo ganó. Comentó en una reciente entrevista radial que hace llegar opiniones. Ojalá tenga buena escucha.
Frigerio, montado en la dispersión opositora y haciendo jugar a su favor quiebres varios, administra la escasez sin sobresaltos. Quien tradujo con claridad su postura política fue el ministro de Economía Fabian Boleas: preguntado sobre el modo de relación con el Estado Nacional hizo votos por estar a la altura de las circunstancias de una realidad atravesada por el ritmo del ajuste. Sería adaptarse para sobrevivir y hacer algo en el intento.
El mandatario se mostró aliviado al referirse al manejo de los tiempos para poder sobrellevar la empinada cuesta: tomó dinero de los mercados antes del inicio de la guerra de Trump, belicosidad que acompaña Milei. Mejor que haya sido así y habrá que esperar cómo Boleas convierte la gestión en beneficio.Ahora, sin entrar en la materia de fondo, podemos sobrevolar un tema que hace décadas concita la atención en la comarca: el régimen previsional, la ley 8732. Es imposible ir al detalle porque no se conoce texto de reforma previsional. Se habla de, pero no hay proyecto de ley.
Las variables y el relato
En las últimas horas concluyó un trabajo extenso e intenso de consulta a sectores que son parte del sistema previsional entrerriano. El contacto fue con bloques legislativos y gremios. La ronda se extendió por dos años. Mientras la espera del texto sigue, se instaló un relato. Mérito innegable de una estrategia finísima, cuyo objetivo final se palpará en los próximos meses. Las autoridades de la Caja de Jubilaciones y Pensiones fueron tomando el pulso a todos los involucrados en el sistema y se logró que un sector relevante repita, a coro con las autoridades, que algo hay que hacer. Táctica exitosa hacer que todos hablen sin meterse en el fondo de la cuestión. Es muy provechoso para quien guarda el as en la manga.
Comentarios, al fin, favorables porque nadie descorre el velo, pero el clima acompaña. La administración provincial pone de relieve las variables que le interesan y ahí está la arista del relato que no se debería perder de vista. No se trata solo de edades o de comparar los beneficios de los finlandeses y los que, a duras penas, sostienen los jubilados entrerrianos. Galleta y pasteles van en canastas diferentes.
Se fueron distribuyendo cuadros que hablan de distorsiones, con centro en el déficit mensual del sistema. Los inocentes no son los culpables habría que poner en algunas planillas.
Tal vez en el fervor por construir se acusa a los beneficiarios de serlo y se les endilga, por ejemplo, que cobre un entrerriano más que alguien que se jubila por la ANSES.
Sería bueno trabajar a destajo para que los que están en el sistema nacional puedan percibir un poco más. Igualar hacia arriba. La canasta previsional es de 1,8 millones de pesos y la jubilación mínima anda alrededor de los 450000 pesos. Ir a esos números es construir pobreza, anticipar indigencia.
El Estado en todos sus niveles debería trabajar para proteger, no para condenar. Los filósofos tal vez regresar conceptos como justicia social. Lo malo en nombre lo bueno es doblemente malo, sobre todo en términos de futuro. Por eso el título, pero dejando en claro cómo y por qué llegamos hasta aquí.
Explican, con solidez, los funcionarios de la Caja que solo el 61,7 por ciento del gasto se cubre con aportes propios. El déficit financiero supera los 30 millones por mes.
Ese mal trance se conversa, se remarca. Retuerce el estómago. Lo llamativo es que los dañinos no tienen problemas para desandar sus días entre bailes y jaranas. No es un detalle menor. Podrían incluirlo en las discusiones. Fingir demencia y no ver que la búsqueda de responsabilidades penales es casi nula no es posible. Molesta. No hay penuria para los que hicieron desastres. La diatriba popular recordando madres inocentes surge cuando los responsables de malversar el erario público tararean y contorsionan.
Demasiada condena mínima, mucho arreglo. Asco y disconformidad andan abrazados.
Se menciona una y otra vez al hablar de La Caja lo que condenó este presente. Aparece un interrogante: ¿se puede destrozar sin sufrir consecuencias?
La pregunta alcanza todas las instituciones entrerrianas. Es que se endilgan barbaridades, pero los bárbaros andan tranquilos. No debería ser así.
En la construcción exitosa del relato sobre la reforma previsional se deslizan detalles de adicionales sectoriales no aportados. Pero los perpetradores siguen por la vida como si nada. Tal vez en los próximos meses en las discusiones legislativas, cuando llegue el proyecto, se preste atención a todo eso que seguramente se dirá ante autoridades y quedará en los registros, conformando una base que podría ser lectura de algún fiscal. Quien sabe.
Sí, que al presidente le vaya bien
Durante las reuniones sobre ideas alrededor de una posible reforma previsional, surge la necesidad de estudiar de donde se sacan los fondos necesarios para mantener la calidad de vida de los actuales jubilados y no condenar a la no sustentabilidad a los que están por serlo.
Es que se puede salvar el sistema sin ayudar demasiado a los pasivos. El gobierno entrerriano ha hecho muy bien en ir a la Corte Suprema Justicia de la Nación. Está gestionando un nuevo convenio con ANSES para recibir más fondos. No hay que regalar ni una moneda.
Todo esto se puede hacer sin dejar de decir una y otra vez que las mayorías quieren que al presidente le vaya bien, pero esto no puede ser óbice para entrar en modo ceguera. Justo José, es contra fáctico, no cerraría los ojos frente a algunas situaciones. Sabia pechar a Rosas o a Mitre. Hablaba con Sarmiento no para repartir lisonjas.
Hay un enorme esfuerzo. Vale repetir: andamos peludeando. Pero no hay que dejar de pronunciarse, con dureza, sobre cuestiones que ya sabemos (en doloroso aprendizaje) se dejan pasar y derrumban el mañana.
El Gobierno nacional ha logrado que las provincias deban aplicar un fuerte ajuste. Esto genera efecto cascada en los municipios. Frigerio fue claro: habrá que avanzar en ordenar funciones (de qué se ocupa cada uno) y en generar un nuevo esquema tributario.
Se quiera o no todo habrá que hablarlo. Por eso no debe perderse de vista que en la política se entrelaza lo distinto y, repítase, lo de hoy termina condicionando el mañana.
El Caso Adorni; el caso $Libra; Andis y las escuchas de Spagnuolo. Es un montón. Es demasiado. Y es peor mirar para otro lado. Que al gobierno nacional le vaya bien, sí. Eso implicaría que, a las provincias, a los municipios, a las comunas, les vaya mejor.
Es demasiado riesgoso mirar para otro lado. Escándalos a cielo abierto. ¿Hay que tolerarlo? No. Pensemos si no liberábamos perplejidad ante las filmaciones de José López llegando a las puertas de un convento sin requerir ayuda espiritual.
Todo va demasiado rápido y se verá que dice finalmente el proyecto de reforma previsional, que es algo que, sin hacer juicios de valor, indefectiblemente ajusta el futuro.







