Sección

Uruguay apuesta al olivoturismo con experiencias que combinan gastronomía, naturaleza y producción local

Recorridos por olivares, degustaciones de aceites de oliva virgen extra, talleres de cata y almuerzos de campo, en Uruguay.

Recorridos por olivares, degustaciones de aceites de oliva virgen extra, talleres de cata y almuerzos de campo forman parte de una propuesta turística que gana terreno en distintas regiones uruguayas. Uruguay cuenta con más de 9.000 hectáreas cultivadas y este año será sede del Premio Internacional a la Calidad Mario Solinas para el Hemisferio Sur.

Entre sierras, costas, ríos y paisajes rurales, Uruguay encontró en la producción de aceite de oliva una nueva manera de mostrar su territorio. El olivoturismo, una modalidad que acerca al visitante al cultivo del olivo y al proceso de elaboración del aceite de oliva virgen extra (AOVE), viene creciendo como alternativa para quienes buscan combinar gastronomía, naturaleza y experiencias vinculadas con la producción local.

El desarrollo no resulta casual. Las características geográficas del país presentan similitudes con las de la cuenca del Mediterráneo y permitieron una buena adaptación de variedades europeas al clima uruguayo. Actualmente, las plantaciones se extienden por diferentes puntos del territorio y superan las 9.000 hectáreas de olivos.La experiencia va bastante más allá de probar un buen aceite. Las visitas a olivares y almazaras —los molinos donde se realiza la extracción— suelen extenderse entre una hora y media y dos horas y media. Según cada establecimiento, es posible recorrer las plantaciones, conocer las variedades cultivadas y aprender sobre riego, suelo y cuidados del olivo.Uno de los momentos centrales son las catas de aceite de oliva virgen extra, guiadas por especialistas para reconocer aromas, sabores y atributos como las notas frutadas, amargas o picantes. También hay recorridos por las plantas de elaboración para observar los procesos de molienda y extracción en frío. A esto se suman propuestas gastronómicas con panes artesanales, quesos, fiambres y vinos locales, además de desayunos, meriendas y almuerzos de campo.

De las sierras al litoral

El mapa olivícola permite, además, recorrer buena parte de Uruguay. En el Este, Lavalleja y Maldonado concentran numerosas propuestas, algunas cercanas a Punta del Este y José Ignacio. Allí se combinan recorridos por olivares, catas, gastronomía y actividades al aire libre. En Colinas de Garzón, por ejemplo, la experiencia incluye un paseo en tractor, degustación de tres aceites y la posibilidad de elaborar un blend propio. En las Sierras de Aiguá, el circuito puede completarse con trekking y un almuerzo criollo.La ruta continúa hacia otras regiones. Cerro Largo ofrece alternativas vinculadas con el paisaje rural y la producción artesanal, mientras que en el Sur hay establecimientos que articulan olivares, bodegas y almazaras con propuestas gastronómicas.

Para los argentinos de la región, el Litoral uruguayo aparece como una opción especialmente cercana. En Salto funcionan emprendimientos que permiten conocer de primera mano la producción del aceite, recorrer plantaciones y participar de degustaciones. Algunas experiencias incorporan además productos cosméticos elaborados a base de oliva, antiguas construcciones rurales y almuerzos de campo.

Uruguay, sede de un premio internacional

El impulso que atraviesa la actividad tendrá este año una vidriera internacional. Uruguay será sede de una nueva edición del Premio Internacional a la Calidad Mario Solinas para el Hemisferio Sur, considerado el principal reconocimiento que otorga el Consejo Oleícola Internacional a la excelencia de los aceites de oliva virgen extra. La edición 2026 es organizada por la Asociación Olivícola Uruguaya (ASOLUR), junto al Ministerio y otras instituciones.

Los productores uruguayos ya tuvieron una actuación destacada en la edición 2025, realizada en Argentina. Ernesto Singer, de Montevideo, obtuvo el primer premio en la categoría Frutado Verde Ligero, mientras que Agroland S.A. alcanzó el segundo puesto en Frutado Verde Medio.

Así, el aceite de oliva comienza a funcionar también como una puerta de entrada para conocer Uruguay desde otro lugar. No solamente a través del producto terminado, sino siguiendo su recorrido desde el árbol hasta la mesa, entre paisajes, sabores y pequeñas historias de quienes hicieron del olivo parte de su vida y de su territorio.

Las actividades varían de acuerdo con cada establecimiento y, en muchos casos, requieren reserva previa, por lo que se recomienda consultar las condiciones y la agenda antes de realizar la visita.

Edición Impresa

Edición Impresa