Las condiciones en las que vive Nico en Victoria, es de precariedad extrema y requiere del cuidado de todos.
En las inmediaciones del Tiro Federal de Victoria, un joven al que se lo identificará como “Nico” -su identidad se reserva para protegerlo- pasa las noches sobre un colchón deteriorado, dentro de una casilla abandonada que no tiene puerta, agua, electricidad ni sanitarios. Con temperaturas invernales extremas, esa precariedad dejó de ser una imagen periférica: es una urgencia humana que compromete a toda la comunidad.
Según la información reunida para este artículo, Nico cuenta desde abril con un Certificado Único de Discapacidad y recibe la Tarjeta Alimentar. Sin embargo, ese recurso resulta insuficiente cuando no existe un lugar donde conservar ni cocinar los alimentos: en ocasiones depende de que un vecino pueda prepararlos o compartir una comida. La escena muestra por qué una ayuda aislada no equivale a un acompañamiento integral.
Personas cercanas sostienen que los pedidos de asistencia se remontan a más de dos décadas. También informan que se realizaron presentaciones judiciales en 2025 y 2026 para solicitar una medida de protección sostenida y apoyos para el ejercicio de sus derechos. Una de esas actuaciones se tramita bajo el expediente Nº 12.896.
El marco de derechos
La Ley Nacional 27.130 establece un abordaje coordinado, interdisciplinario e interinstitucional frente al riesgo suicida y promueve redes de apoyo de la sociedad civil. Entre Ríos reglamentó su adhesión mediante el Decreto 2466/24, que institucionaliza estrategias de prevención y asistencia y reconoce que el cuidado excede al sistema sanitario.
En materia de discapacidad, la Ley 22.431 instituye un sistema de protección integral, mientras que la Ley 24.901 contempla prestaciones de prevención, asistencia, promoción y protección, incluidas las necesidades de vivienda, alimentación y atención especializada. La Ley 27.793 declaró, además, la emergencia nacional en discapacidad hasta el 31 de diciembre de 2026 y reforzó el deber de adoptar medidas para asegurar un nivel de vida adecuado, salud y protección social. La aplicación concreta a este caso deberá ser evaluada por los organismos competentes; no corresponde convertir la falta de respuesta en una imputación penal sin una resolución judicial.
Un plan, no una suma de ayudas
Las personas que en Victoria se movilizan a favor de Nico, sostienen que la respuesta que se reclama no debería reducirse a encontrar una casilla, entregar alimentos o derivar a Nico de una oficina a otra. Hace falta un plan individual, acordado con él y adaptado a sus necesidades, que contemple alojamiento seguro, alimentación diaria, atención de salud mental, seguimiento social, acceso a las prestaciones económicas correspondientes y la evaluación judicial de los apoyos que pueda necesitar para administrar recursos y tomar decisiones.
Ese plan exige responsabilidades claras, plazos verificables y una persona o equipo de referencia. También requiere escuchar a Nico: las soluciones que no consideran su discapacidad, su historia y sus posibilidades reales pueden fracasar aun cuando hayan sido ofrecidas con buena intención.
La cultura del cuidado
Exponer esta situación no implica señalar a una gestión o a un funcionario como único responsable. La Municipalidad, la Provincia, el sistema de Salud, la Justicia, las organizaciones sociales, los comercios, los clubes, las comunidades religiosas y los vecinos pueden cumplir funciones distintas y complementarias. La conducción pública debe coordinar y garantizar derechos; la comunidad puede detectar riesgos, acompañar y colaborar sin sustituir al Estado ni avanzar sobre la autonomía de la persona.
Una cultura del cuidado comienza por abandonar la pregunta sobre por qué alguien “no encaja” en una solución prefabricada y reemplazar esa pregunta por otra: ¿qué apoyos necesita esta persona para estar segura y sostener un proyecto de vida? En Victoria, la situación de Nico ofrece una oportunidad concreta para responder en conjunto, con urgencia, respeto y continuidad.
Información útil: ante una urgencia de salud mental en Entre Ríos,
la línea provincial 0800-777-2100 brinda orientación y apoyo las 24 horas.
(*) Con la colaboración de Laura Pérez, periodista de Victoria.







