El ex presidente del Frente Entrerriano Federal (FEF), Claudio Ava Aispuru, recordó que este 16 de agosto se cumplirán 35 años del impulso que el ex gobernador Jorge Busti dio al gas natural en Entre Ríos.
“Existen fechas que la memoria institucional debería atesorar con más cuidado del que solemos dedicarle. El 16 de agosto de 1991 es una de ellas. Ese día, en la Plaza Martín Fierro de Paraná, Entre Ríos dejó de ser una provincia postergada en materia energética y se incorporó, por primera vez, a la red de gas natural. No fue un anuncio más: fue el comienzo de una transformación silenciosa que, con los años, llegaría a decenas de miles de hogares entrerrianos”, consideró.
Al mojón lo plantó el antecesor de Busti, el ex gobernador Sergio Montiel. El 27 de junio de 1986, la provincia firmó un acuerdo con Gas del Estado. Los primeros días de agosto de ese año se creó la Empresa de Gas de Entre Ríos (EGasER), cuyo objetivo fue la provisión de gas natural a la provincia a través del Gasoducto Mesopotámico. Posteriormente se llamó a licitación para la construcción del Gasoducto Mesopotámico, el 27 de agosto de 1987. El 5 de diciembre de 1987, la provincia quedó conectada a la Red Nacional de Gas Natural, mediante el gasoducto subfluvial.
En 1991 Busti impulsó las conexiones domiciliarias. En ese sentido, Ava Aispuru opinó que “hay una categoría de obra pública que rara vez ocupa portadas ni discursos épicos: la que va bajo tierra”. “No tiene la espectacularidad de un puente ni la fotogenia de un edificio inaugurado con corte de cinta. Se construye kilómetro a kilómetro, invisible para la mayoría de la población, y sin embargo es la que sostiene, de manera más profunda y duradera, la vida cotidiana de una comunidad. La llegada del gas natural a la provincia encarna esa paradoja: uno de los proyectos más estructurales de la historia reciente es, a la vez, uno de los más imperceptibles”.
El dirigente político señaló que “aquella jornada significó el acto de habilitación de las primeras conexiones domiciliarias de gas natural en Entre Ríos, bajo la primera gobernación del Dr. Jorge Pedro Busti”. “Estuvieron presentes el entonces presidente de la Nación, Carlos Saúl Menem; el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Karlic, y un amplio arco de funcionarios y legisladores. El presidente de EGASER, Alejandro Renaud, fue preciso en su definición del momento: se trataba de emprender, ‘todos los entrerrianos juntos’, el camino de ‘la sustitución tecnológica, la productividad, el confort, la calidad de vida’. Palabras que hoy, treinta y cinco años después, conservan una vigencia notable, porque describen con exactitud lo que terminó ocurriendo”.
“Tras la bendición de las instalaciones por monseñor Karlic, el propio presidente de la Nación y el gobernador Busti caminaron hasta la casa de la familia Cartagna, en Antártida Argentina 266, a pocos metros del palco, detrás de la actual Terminal de Ómnibus de la ciudad capital. Allí, en la intimidad de un hogar entrerriano cualquiera, se encendió simbólicamente el primer artefacto alimentado a gas natural de la zona. La política bajó del escenario y entró a una casa. Ese gesto, tan simple como contundente, sintetiza toda una forma de gobernar: la obra pública no como promesa vacía, sino como derecho concreto que llega a la mesa de cada familia”, manifestó.
Subrayó que “en esa dimensión radica la clave del proceso”. “El gas natural no se ve. No hay una postal de la red subterránea de cañerías que hoy recorre buena parte de la provincia, ni una imagen que capture el instante exacto en que una industria bajó sus costos energéticos o una familia dejó de cargar garrafas en pleno invierno. Es una obra que trabaja puertas adentro: en el confort silencioso de una casa con calefacción, en la planilla de costos de una fábrica, en la caja de un comercio que gana competitividad”.
En 1993, en plena etapa privatizadora, el ex gobernador Mario Moine dispuso la disolución de la empresa provincial y la privatización de la distribución y provisión de gas natural en la provincia. El negocio quedó en manos de Redengas y Gas Nea.
Ava Aispuru agregó datos. “Quince años después, para 2006, Redengas ya abastecía a 31.500 usuarios de los 42.000 en condiciones de conectarse en Paraná, y en el resto de la provincia Gas Nea alcanzaba a un universo potencial de 84.000 usuarios, con 30.000 clientes reales a esa fecha. Actualmente, según la Audiencia Pública N.º 104 del ENARGAS, realizada en enero de 2024, se estima que existen más de 120.000 usuarios conectados en toda la provincia. Detrás de cada uno de esos números hay una familia que cambió su forma de vivir, una industria que ganó eficiencia, un comercio que redujo su estructura de costos. Ese es el verdadero balance de una obra de infraestructura: no la cantidad de fotos que generó, sino la cantidad de vidas que mejoró de manera sostenida”.
Posteriormente volvió a recordar el acto político de Busti. “Busti pronunció una frase que condensa todo un estilo de gestión: ‘Yo no vine a ponerle mi nombre a las cosas, sino a hacer cosas en nombre de todos’. No fue una frase vacía. Uno de los principales objetivos de aquella primera gobernación fue lograr el abastecimiento de gas natural en la provincia, y para eso Busti no partió de cero ni buscó reinventar lo hecho: comenzó por reordenar las acciones que ya había desarrollado la gestión anterior de Sergio Montiel, dándole continuidad a una política de Estado por encima de las diferencias partidarias. En ese marco se completó el cruce subfluvial del Gasoducto Mesopotámico, en su tramo Aldao (Santa Fe)-Aldea Brasilera, obra estructural sin la cual ningún desarrollo posterior habría sido posible”.
“Sobre esa base, la gestión de Busti impulsó un nuevo proyecto de distribución en Paraná de dimensiones inéditas para la época: 300 kilómetros de red, 520 manzanas alcanzadas y 27.000 usuarios directos proyectados. Los trabajos comenzaron en octubre de 1990 y, apenas diez meses después, en agosto de 1991, se habilitaba el primer servicio domiciliario de gas natural no solo en Entre Ríos, sino en toda la Mesopotamia argentina. Ese dato no es menor: Entre Ríos fue la puerta de entrada del gas natural a toda la región mesopotámica y hasta nuestros días es la provincia con mayor desarrollo de la red dentro del NEA, dado que Corrientes y Chaco tiene una cobertura muy limitada y Misiones directamente no tiene un sólo metro de gasoducto”, comparó.
Y en esa línea, concluyó: “Vale la pena, entonces, reivindicar este tipo de gestión pública en un momento en que la política parece medirse casi exclusivamente por el impacto de un anuncio en las redes y por la manía de lo fundacional. Jorge Busti gobernó con la convicción de que continuar lo bueno de una gestión anterior no era debilidad sino responsabilidad de Estado, y con la certeza de que las obras que verdaderamente importan no siempre necesitan un nombre propio grabado en una placa. "No vine a ponerle mi nombre a las cosas, sino a hacer cosas en nombre de todos", dijo aquel 16 de agosto de 1991. Treinta y cinco años después, con el gas natural corriendo silenciosamente bajo miles de calles entrerrianas, esa frase sigue siendo la mejor definición de lo que significa gobernar para la gente”.
1987: la llegada del gas natural a Entre Ríos
Entre Ríos quedó conectada a la red nacional de gas natural, mediante el gasoducto subfluvial que, bajo el río Paraná, parte de la localidad santafesina de Aldao, para ingresar a nuestra provincia por Aldea Brasilera, 21 kilómetros al sur de Paraná.
En cuanto a la construcción del gasoducto, se firmó el 27 de junio de 1986 el convenio entre el gobierno de Entre Ríos y Gas del Estado. El 27 de agosto de ese año, se llamó a licitación para las obras de cruce del Gasoducto por el río Paraná y la apertura de los sobres se efectuó el 31 de octubre del mismo año, resolviéndose sobre las propuestas, dentro de los treinta días siguientes. Mediante el decreto 2.220 de 7 de mayo de 1987 se adjudicó la obra en forma directa, teniendo en cuenta que la licitación anterior fue declarada desierta a raíz de que la oferta inicial del consorcio es inadmisible. El grupo de empresas fue el único preseleccionado de las tres ofertas presentadas en principio y formuló posteriormente una oferta complementaria para realizar la obra. Las obras se adjudicaron al consorcio Techint-Sade-Supercemento-DYOPSA. El contrato se firmó el 18 de junio de 1987.
(Con información del FEF; Archivo General de Entre Ríos; y Secretaría de Cultura)







