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Invitan a inscribirse al taller de escritura “Esta aparente quietud”, coordinado por Belén Zavallo

En marzo vuelve “Esta aparente quietud”, el taller de escritura coordinado por Belén Zavallo, una propuesta anual que invita a explorar la palabra como espacio de búsqueda, descubrimiento y transformación. Las inscripciones ya se encuentran abiertas para el ciclo 2026.

El taller se desarrollará en dos modalidades: un grupo semanal, los martes de 18 a 19.30, y un grupo quincenal, los jueves en el mismo horario, pensado para quienes deseen sostener un vínculo periódico con la escritura y sus procesos.

Al presentar la propuesta, Zavallo reflexiona sobre la escritura como una práctica que antecede incluso a la palabra escrita. “No creo que podamos precisar el punto de partida en el que la escritura se vuelve medio para procesar el mundo —señala—. Antes de que ella se hiciera trazo estuvo su música, la entonación de las palabras, el balbuceo del decir que se renueva, la perseverancia de la falla en la lengua”.

En ese sentido, la escritora entiende el acto de escribir como una experiencia atravesada por el error, la insuficiencia y la apropiación del lenguaje. “Creo que hablamos por error y por insuficiencia. Por eso el encantamiento está en el léxico ajeno del que nos apropiamos imitando y haciendo un uso único. Un léxico familiar que se amplía y se quema”, afirma.

La propuesta del taller se sostiene en la idea de escribir como forma de conocimiento y ruptura de lo dado. “Escribimos para conocer qué pensamos, de qué somos capaces de imaginar, por descubrimiento y sorpresa, por necesidad de quitarnos la costumbre y la norma, por rebeldía y por identidad”, explica Zavallo, y agrega que en ese proceso “las palabras se colocan como un balde lleno de piezas que podemos encastrar o combinar sin que calcen a simple vista”.

Desde una dimensión más íntima, la coordinadora define la escritura como un impulso vital: “Siento siempre que escribir es darle al corazón un latido más entre los pálpitos”. Recuerdos de la infancia, diálogos imaginados y voces persistentes forman parte de ese vínculo temprano con el lenguaje que, según Zavallo, mantiene “el ojo abierto” de quienes escriben casi de manera inevitable.

“Este taller, con sus arritmias, vuelve en marzo. Abro inscripciones y asumo en ese gesto la presencia para el año que nos reunirá con la belleza de esta búsqueda interminable”, anticipa Zavallo.

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