Boca Juniors le ganó 4 a 1 a Gimnasia y Esgrima de La Plata el partido pendiente de la sexta fecha del Torneo Apertura que organiza la Asociación del Fútbol Argentino. Con goles de Martín Palermo –de penal-, dos de Rodrigo Palacio y Guillermo Marino los dirigidos por Ricardo La Volpe superaron con suma facilidad a un deslucido elenco Tripero. El tanto que le había dando la ventaja transitoria al Lobo lo había marcado el delantero uruguayo Santiago Silva. El encuentro se jugó en el estadio Único de La Plata. En el conjunto de las Ciudad de las Diagonales se desempeñó como director técnico el entrerriano Víctor Bernay, que reemplazó al expulsado Pedro Troglio. Con esta victoria el xeneize sigue como líder y estira la ventaja con sus perseguidores -River y Estudiantes- a cuatro unidades.
El sueño de los hinchas de Boca se hizo realidad en apenas un minuto. Sí, un minuto. Porque todos los cálculos previos se fueron al tacho de basura después de ese pelotazo kilométrico que encontró bien parado a Palacio. Aunque con el perfil cambiado, el delantero se acomodaba para meter el zurdazo cruzado y Goux se lo llevó puesto. Inocente penal, marcó Giménez. Palermo ejecutó la falta y el remate seco marcó el empate. Para redondear una levantada fenomenal, antes de llegar a los cinco minutos Palacio picó en profundidad (la defensa, bien gracias) y, luego de gambetear al arquero, la mandó adentro con un toquecito rasante. A esa altura, nadie se acordaba del gol que había anotado Silva, el 10 de septiembre pasado.
Arrolladora. Esa fue la forma en que salió a jugar Boca. Como en sus mejores tiempos. Con Ibarra bien metido en campo rival, con la presencia de Gago, con Cardozo encendido por la derecha, con Palacio indomable por todo el frente de ataque, con Guillermo encendido, con Palermo a la esperada de que alguna pelota le quedara en posición de gatillar y, fundamentalmente, con Gimnasia partido al medio, da cuenta Olé.
Era el escenario perfecto para el puntero del campeonato. Quién, sinceramente, hubiera imaginado algo así. Un cambio tan brusco, para colmo luego de la tonelada de suspicacias que hubo sobre si El Lobo iba a hacer la fuerza necesaria, teniendo en cuenta que el beneficiario directo hubiese sido Estudiantes, su archirival.
Trató de salir, Gimnasia. ¿Pero cómo enchufarse después de semejante mazazo? No había motivación posible. Tuvo una chance Silva, pero dentro del área se demoró para sacar el derechazo y lo encimaron justo para evitar el empate.
En ese mini primer tiempo de 23 minutos, todo fue a pedir de Boca. Porque lo dio vuelta casi sin darse cuenta y también porque, ante la desventaja, Gimnasia se vio obligado a salir. Conclusión: los de La Volpe salían en un Fórmula 1 de contra y se divirtieron en una cancha grande donde había espacios por todos lados.
Un dato que refleja la actitud de ambos. Boca tomó la iniciativa en la segunda parte. Fue decidido a ponerle la tapa al partido. Cardozo se mandó sin freno por el lateral izquierdo, levantó la cabeza y despachó un centro de emboquillada al segundo palo. Los defensores, otra vez, hicieron agua. Palermo ni Palacio pudieron llegar a tiempo para estampar el tercero.
Ese Boca hacía a su antojo. En la derecha, en el medio, en la izquierda... En todas partes era amo y señor. ¿Gimnasia? Deambulaba. Parecía no tener vida en ninguna línea. Vino el tiro libre de Barros Schelotto, Palacio la trajo al medio y Marino (estaba adelantado en el comienzo de la jugada) la clavó arriba con un derechazo.







