
Que decante. Dejemos que baje la espuma. Barajar y dar de nuevo. Respiremos hondo. Tratemos de encontrar lo mejor que tenemos para arrancar. ¿Qué pasó? ¿Qué nos pasó? ¿Por dónde? Posturas e imposturas variadas después de un domingo de elecciones. No es fácil analizar esa jornada, sobre todo si somos parte de un tiempo donde prima el individualismo y, por ello,la empatíase torna dificultosa. Quedó claro que una elección no termina en el acto de votar. Por eso, en orden a esas variantes que acompañan nuestros ánimos o desánimos, queremos repasar algunos planteos que desde hace tiempo venimos compartiendo. El intento de llamar la atención sobre aquello que no se mira, no se quiere mirar, o se mira poco. Lo hacemos para abrir (si nos dejan) la puerta a sanos debates que nos hacen falta.En tiempo de emociones, intentemos pensar. Humanos somos y con pasión, intentemos.
Pasó lo que pasó
Imposible escapar a las tensiones. Lo usual es creer para ver y no al revés. Primero alcanzamos laconclusión sobre lo que gusta y después buscamos como sostenerla sin ceder un ápice. Eso sí, me planto en nombre del consenso. Pero se hace lo que yo digo, si no, me voy.
Así, no resulta sencillo encontrarse con los demás. Y esto incluye, sobre todo, las posturas respecto de la política o lo partidario.
Sumamos un contexto desapacible: alta inflación, pocas oportunidades de empleo, disputas eternas, grietas sobrealimentadas. Más allá de esto, avancemos en el intento de poner en cuestión algunos datos que no tenemos demasiado en cuenta.
En este espacio, siguiendo una línea editorial, resaltamos la importancia de la democracia. Que estemos hablando de un período histórico de 40 años ininterrumpidos,ejerciéndola,muestra claramente que la hemos hecho propia. Tal vez sin prestar demasiada atención.
Sustenta esa postura una publicación de la Universidad de Buenos Aires (UBA), institución de reconocido prestigio que, intentando conocer y comprender algunos valores sociales de la Argentina, concluyó que la democracia tiene, entre nosotros, el mayor de los consensos. Bien ahí. Habrá diferencias, pero los intercambios serán en respetuosa compulsa.
Y fue en ese marco en el que aconteció la disputa que nos ha puesto en un lugar para muchos inesperado, pero que de acuerdo a esas reglas de juego que todos aceptamos y sostenemos, era perfectamente posible. En las primeras páginas de esta revista están las miradas que indagan motivos y circunstancias que llevaron a esos resultados que causan asombro.
Se dieron además con la llamativa ausencia de más de 10 millones de electores que eligieron no ir esta vez a las urnas. ¿Estarán en octubre? ¿Se fueron para siempre? ¿Alejamiento estratégico?
Las tramas del enojo
Un lugar común por estas horas es repetir una y otra vez la existencia de una bronca colectiva. Frente a esto traemos al debate que las emociones son determinantes en la política. Cambios de humor en tiempos de incertidumbre empujan las decisiones.
En el número 1140 de ANALISIS proponíamos no caer en la trampa del enojo a la hora de elegir. Votar y no botar podría ser una consigna. Pero alcanzar esa tranquilidad es difícil en un mundo donde el futuro está cubierto de nubarrones. Sobre todo, para los más jóvenes, que, por las dudas, como forma de defensa, desconfían.
(Más información en la edición 1143 de la revista ANALISIS del jueves 17 de agosto de 2023)