Florencia Mutio y su historia con el hockey sobre césped: la arquera que se ganó un lugar en Argentina e Italia

Gabriela Bresin (especial para ANALISIS DIGITAL)

Con Emilio, el perro de la familia de Florencia, acostado a nuestros pies y disfrutando las caricias que le hacíamos, comenzamos la entrevista.

—¿Cómo fue que comenzaste a jugar al hockey?
—Mucho no recuerdo, pero mi mamá fue la que me llevó al Club Estudiantes, empecé un día y nunca lo dejé. Cuando era chiquita hacía, a la par del hockey, softbol y tenis, hacía los tres juntos, pero después empecé a competir todos los fines de semana y tuve que elegir uno, así que me incliné por el hockey. Pero me hice arquera en el año 2001, tenía 16 años y estaba en cuarto año del colegio, un día agarré el traje de arquera y me puse a atajar.

¿Cómo te repartías entre el hockey y el colegio?
—Yo fui a el Colegio La Salle, desde jardín de cuatro, hasta quinto año. Iba a la escuela a la mañana y hockey se practica a la siesta, generalmente cuando sos chiquita, después de tarde y cuando pasas a planteles superiores de noche. Los sábados se jugaba el torneo de Santa Fe podía tocarnos jugar de local o viajar y los domingos cuando era chica jugábamos el torneo de Paraná, que antes eran de todo Entre Ríos así que viajábamos dentro de la provincia. Pero viajes largos podíamos tener algún Argentino, o un viaje de fin de año.

—Y cuándo comenzaste la facultad, ¿cómo te manejabas?
—En el 2003 me fui a estudiar kinesiología a Rosario y estuve viviendo ahí hasta el 2009 que me recibí. Empecé a jugar en Atlético del Rosario y era complicado porque a veces en mi facultad tenías cursado de mañana, de tarde y de noche, por ahí se interponía, cuando pasaba eso trataba de recuperar al otro día en el club con las chicas que tampoco podían ir.

¿Cómo quedaste seleccionada para “Las Leoncitas”?
—En el 2001 empecé a ir a los regionales, están los planes locales de capacitación, de ahí te mandan a los regionales en los que participan también Rosario y toda la zona del Litoral y después llegan los Nacionales. En estos últimos comencé a participar en 2002. Empecé a atajar en el club, y después tuve la suerte de estar en el seleccionado juvenil de Entre Ríos y el entrenador Martin Vich me llevó a los regionales, ahí me entusiasmé más con el arco, fui a Rosario y ahí fue que me llamaron, fui a tres concentraciones de regionales y en mayo de 2002 empecé a ir a concentraciones nacionales en el Cenard y ahí arranqué.

Y sobre el mismo tema añadió: “En los años siguientes y hasta 2004 teníamos cuatro concentraciones al año más o menos, viajábamos una vez al mes a Rosario y cada dos o tres meses se hacía una concentración general en Buenos Aires. En el 2004 dieron una lista para un Cuatro Naciones, ahí quedé seleccionada y fuimos a jugar a Chile, participaban Estados Unidos, Canadá, Argentina y Chile. Ya en febrero del año siguiente dieron una lista para el Panamericano y quedé afuera y en julio dieron la lista para el Mundial, ahí nos fue mal, perdimos un partido pero eso nos bastó para quedar fuera de las semifinales, fue contra Alemania 1 a 0 y después empatamos con la India.

—¿Que sensaciones tuviste cuando te enteraste que tu nombre estaba en la lista del Mundial?
—De todas las listas fue la más esperada, era el objetivo de tantos años de ir al Cenard y también de esfuerzo. Nos encerraron en un cuarto y empezaron a dar los nombres por orden alfabético y cuando llegó la M, yo dije si no me nombran acá no me nombran nunca más y me nombraron, ahí quedé seleccionada y la verdad que fue una alegría muy grande y a la vez tristeza porque habían muchas compañeras que no habían quedado y algunas eran amigas. Cuando salí, lo primero que hice fue llamar a mi familia, a Martin Vich y a Carlos Milocco, otra persona que me ayudó mucho, es arquero también.

Cuándo era chica y estabas comenzando, ¿te imaginabas jugando un Mundial?
—La verdad que no. Quizás cuando era muy chica sí lo imaginaba, pero después con el paso del tiempo sinceramente no. Es más, en un momento pensé en abandonar el hockey, cuando dejé de jugar y pasé a ser arquera, en ese transe iba a dejar, porque ya no tenía muchas ganas, estaba con el colegio, no tenía mucha motivación y surgió esta oportunidad y vi otras cosas, además tuve la suerte de estar ahí. Siendo de Entre Rios es muy difícil, ahora hay más información pero antes no. Cuando fui a entrenar por primera vez al Cenard no sabía que había un seleccionado Junior, está bastante relegado de lo que es a nivel nacional

¿Pensás que podes llegar a tener otra posibilidad en la selección?
—Es complicado el tema de la selección siendo del interior, no lo digo por mi caso, sino por el de un montón de amigas. Estando en Buenos Aires tenés altas chances, mucho más que estando acá. El sistema de Las Leonas es muy complicado, por lo general siempre está la gente de Buenos Aires o bien del interior que se va a vivir a Buenos Aires para poder llegar.

¿Cómo eran las concentraciones en el Cenard?
—Duraban cuatro días. A las 8 estábamos entrenando hasta el mediodía que comíamos, volvíamos a la siesta a entrenar, nos acostábamos un rato a dormir y otra vez a la noche había partido u otro tipo de entrenamiento, comíamos y a dormir. Eran cuatro días de doble o triple entrenamiento, la verdad que era duro, aparte al principio estaba muy sola. En 2002 estaba en quinto año del colegio, fui dos veces y era la única de Entre Ríos, después ya en Rosario viajaba con siete personas, allí se me hizo más llevadero.

—¿Cómo siguió tu vida deportiva después del Mundial?
—Volví a Rosario a jugar en Plaza (Atlético del Rosario), en 2006 salimos campeonas de la Liga Nacional, en 2008 salimos campeonas y se cortó una sequía de 33 años que el club no salía festejaba así que fue una emoción muy grande. Seguí jugando en Rosario hasta el 2009 y a partir del 2010 me fui a jugar a España en Unión Deportiva Taburiente, en la isla Gran Canaria. Fui en marzo del año pasado y estuve tres meses porque me llamó el entrenador Marcos Oviedo, un cordobés, estuve jugando la segunda vuelta de la temporada 2009/10. Volví a Argentina y el año pasado, en septiembre, fui al mismo club y jugué toda la temporada, fueron en total 10 meses.

¿Te quedaron muchas amigas?
—Si, muchas de las que jugaron conmigo son argentinas, están repartidas entre Mendoza, Córdoba y Salta y las españolas. Una viaja seguido a Rosario porque está de novia con un chico de ahí, es decir que la sigo viendo, pero hay otras que si no viajo no creo que las vuelva a ver, eso es lo más feo de la experiencia, haber dejado los amigos.

Y ahora ¿cómo sigue tu vida?
—Me voy en estos días a Catania, a Sicilia, al sur de Italia por tres meses, hasta diciembre a jugar en un club que se llama Cuscatania (Club Sportivo Catania).

—¿Hay posibilidades de quedarte más tiempo en Italia como pasó en España?
—Creo que depende de mí, voy a ver como es la experiencia ahí y voy a decidir qué es lo que quiero. Siempre fui muy mandada, por ejemplo cuando fui a España, me llamaron un viernes y viajé un martes y no conocía absolutamente a ninguna persona, ni sabia a donde iba, ahora es casi lo mismo, me voy a Italia y no conozco a nadie.

¿Cómo te ves en un futuro?
—No me veo viviendo de esto porque la paga te sirve solo para mantenerte y viajar, tuve suerte porque recorrí casi todo Europa la última vez que fui con lo que había juntado y ahora estoy pensando en jugar un poco más en el exterior para seguir viajando. Cuando vuelva a Paraná voy a ejercer la kinesiología que la deje bastante relegada y me gustaría obviamente jugar en Estudiantes que lo hice solamente un año en Primera División. Siempre digo que quiero dejar el hockey pero no puedo, por eso hasta que me de el cuerpo voy a seguir jugando

—¿Te gustaría más adelante entrenar a las mas chiquitas?
—Me gusta entrenar arqueras. Me gustaría en un futuro armar una clínica de arqueros para motivar porque es un puesto muy importante y muy difícil. Que se logre motivación y sobre todo en los más chicos, porque es un puesto que si no te llegan muchas pelotas es aburrido y para un chico también puede ser mucha presión.

¿Qué es el hockey para vos?
—Lo juego desde hace 20 años y tengo 26, la verdad me ha dado mucho, muchas amigas, mucha vida social, el haberme ido a Rosario y jugar en un club me ayudo muchísimo a conocer gente, a pertenecer a un lugar, me dio la oportunidad de viajar. Lo mejor que me llevo son los amigos y las experiencias que he tenido. El deporte te da cosas que si no lo haces no lo entendés, por eso agradezco al hockey porque me ha dado mucho, recorrí el país, muchos lugares, muchos amigos. La verdad que lo disfruto.

Con esas palabras dimos por finalizada la entrevista y nos retiramos de la casa de Florencia deseando que tenga muchos éxitos en Italia como los tuvo en España y junto a Las Leoncitas, y pensando en el valor y el esfuerzo que se necesita para llevar adelante la vida de una persona normal y además la de una excelente deportista.

Opinión

Por Luis María Serroels (*)
(Imagen: Alfredo Sábat-La Nación)

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