
El Papa León XIV ha lanzado un llamamiento directo a los políticos católicos. Les ha pedido que sus decisiones respeten de forma coherente la enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad y la inviolabilidad de la vida humana.
En su mensaje, el Pontífice ha rechazado la idea de separar la fe personal de la actuación pública. Ha criticado a quienes se declaran “personalmente provida” pero apoyan leyes favorables al aborto. Para él, esa contradicción resulta insostenible.
“No existe una doble identidad entre el creyente y el representante público. No hay, por un lado, un político y, por otro, un cristiano. Hay una sola persona que, ante Dios y su conciencia, asume su misión de manera íntegra”, subrayó.
El Papa recordó que la doctrina social de la Iglesia se apoya en la ley natural y tiene un carácter universal. Por eso animó a los políticos católicos a no temer defender estas convicciones en la vida pública. Según explicó, no son principios confesionales, sino valores orientados al bien común, la justicia social y la paz.
León XIV insistió en que la verdadera fuerza para mantener esa coherencia se encuentra en la unión con Cristo. “Uníos cada vez más a Jesús, vivid en Él y dad testimonio de su presencia”, exhortó.
Su mensaje abordó cuestiones como el aborto, la eutanasia y la atención a los más frágiles. Invitó a ser firmes defensores de los no nacidos, los ancianos y las personas con discapacidad. Recordó que en todos ellos “brilla el rostro de Cristo”.
El discurso llega en un momento de intensos debates sobre la legalización del aborto y la eutanasia en varios países. Para los movimientos provida, sus palabras suponen un respaldo firme y un desafío a las políticas que relativizan el valor de la vida.
Lo cierto es que el Papa no ha tenido reparo en criticar el aborto.