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El Gobierno descontará el día a los estatales que se adhieran al paro nacional contra la reforma laboral

El Gobierno descontará el día a los estatales que se adhieran al paro nacional contra la reforma laboral, en una señal de firmeza frente a la medida de fuerza convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) para el jueves, cuando la Cámara de Diputados trate el proyecto impulsado por el oficialismo.

La advertencia fue confirmada por altas fuentes de Casa Rosada, que ratificaron que se aplicará el descuento salarial a quienes no concurran a sus lugares de trabajo o no cumplan funciones durante la jornada de protesta. “Pueden hacer lo que quieran, pero están avisados de que les vamos a descontar el día a quienes se adhieran”, sostuvo uno de los funcionarios consultados por Infobae.

La decisión se enmarca en el tratamiento legislativo de la reforma laboral, que el oficialismo de La Libertad Avanza busca dictaminar el miércoles para llevarla al recinto el jueves. En caso de concretarse ese cronograma, la CGT avanzará con un paro nacional con impacto en todo el país.

 

Sin transporte y con advertencias oficiales

A diferencia de la última medida general de 2025, esta vez no habrá colectivos, trenes, subtes ni taxis, ya que los gremios del transporte confirmaron su adhesión. Esto implicará mayores dificultades logísticas para los empleados públicos que deban trasladarse a sus puestos de trabajo.

Desde el Gobierno aseguraron que cada organismo deberá organizar a su personal para garantizar la prestación de servicios. “Habrá que organizar a todos los empleados. Pero tienen que venir a trabajar sí o sí. Cómo sea”, expresó un alto funcionario libertario.

La Unión Personal Civil de la Nación (UPCN), conducida por Andrés Rodríguez, confirmó su adhesión al paro, aunque no participará de la movilización. En cambio, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) anunció que marchará frente al Congreso el día del debate.

 

Movilización y críticas al proceso legislativo

El secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, comunicó la decisión de convocar a un paro con movilización y cuestionó el tratamiento parlamentario del proyecto. “No creemos que la mejor estrategia sea hacerle el juego al Gobierno, dejando vacío el Congreso en las calles para que los diputados ahora puedan actuar con mayor facilidad”, afirmó.

El dirigente sostuvo que la presión en la vía pública es clave para frenar el avance de la iniciativa oficialista. En referencia al debate en el Senado, ironizó que durante la votación “hubo más valijas en el Congreso que en la estación de Retiro durante las vacaciones”.

Por su parte, Andrés Rodríguez, también secretario adjunto de la CGT, justificó el paro al considerar que el proyecto “quita derechos y no va a crear ni un solo empleo”. Señaló que la reforma contiene aspectos que deben ser revisados en profundidad.

 

El foco en las licencias médicas

El detonante del llamado al paro fue la polémica en torno al artículo que reducía sustancialmente el régimen de licencias médicas. Tras la repercusión pública, el oficialismo anunció que introducirá modificaciones en ese punto durante el tratamiento en comisiones.

En Casa Rosada sostienen que esa rectificación debilita la consigna sindical, aunque reconocen que el debate abrió cuestionamientos sobre otros artículos de la denominada Modernización Laboral.

Rodríguez advirtió que, además de las licencias, existen otras disposiciones que preocupan al sindicalismo, como la ultraactividad de los convenios colectivos, la posibilidad de que un convenio de empresa prevalezca sobre uno por actividad y la exigencia de autorización para realizar asambleas en los lugares de trabajo.

 

Fricciones dentro del sindicalismo

La dinámica del paro también evidenció tensiones internas. El secretario general de La Fraternidad, Omar Maturano, confirmó que “todo el transporte va a paralizar su tarea por 24 horas”, siguiendo la decisión de la CGT.

Sin embargo, desde otros sectores cuestionaron la modalidad elegida. El titular de la UOM Córdoba, Rubén Urbano, calificó de “bastante tibios” a los dirigentes cegetistas por no convocar a un paro con movilización masiva.

“No nos sirve un paro dominguero, un paro matero en estos momentos cruciales. No se trata de un acuerdo salarial, sino de algo gravísimo como quitar todas las leyes y derechos que tenemos los trabajadores”, sostuvo el dirigente metalúrgico.

Con el descuento salarial como advertencia y el transporte paralizado, el paro nacional contra la reforma laboral se anticipa como un nuevo capítulo de tensión entre el Gobierno y el sindicalismo, en una semana clave para el futuro del proyecto en el Congreso.

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