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Fiesta de la Playa: Las Pelotas brindó “un día feliz” cargado de emociones

La segunda noche de la Fiesta, en su 37ª edición, estuvo dedicada al rocanrol. Las bandas locales no decepcionaron en la previa a la legendaria formación, que deslumbró e hizo vibrar a miles de personas con un show memorable.

Américo Schwartzman

Después de un inicio raro —un primer día dedicado a los gurises que generó mucha controversia en redes— la Fiesta más importante de Concepción del Uruguay tuvo su segunda noche con el rock como protagonista.

La Fiesta Nacional de la Playa de Río Uruguay transita su cuarta década de existencia: esta es la edición número 37 del encuentro más relevante que la ciudad ofrece cada año. Es un momento esperado por mucha gente y valorado con plena conciencia por cada una de las bandas y artistas locales y de la región. Lo dicen entre canción y canción: vivir este escenario es un verdadero honor y, por eso, se esmeran en perfeccionar su propuesta y ofrecer un show a la altura del evento.

En la noche del rock fueron siete las propuestas musicales que antecedieron la presentación estelar de Las Pelotas. Cada una con su estilo, pero todas enmarcadas en ese amplísimo paraguas que es el universo del rocanrol, dejaron huella y fueron celebradas por el público, que lentamente fue llenando el predio Multieventos, hasta mostrar la imagen siempre anhelada: miles de personas bailando, coreando, saltando y cantando, en un ritual más vivo que nunca.

Día uno para gurises

La primera noche de la Fiesta tuvo como números centrales dos propuestas destinadas a la gurisada. Una apuesta de riesgo de la comisión organizadora que, si bien fue muy valorada por su carácter novedoso y original, tuvo una escasa respuesta en la venta de entradas. Una muestra de ello fue que en la difusión posterior casi no se compartieron imágenes del público, sino solo de los artistas en escena (la banda Pim Pau y el conocido Topa).

Las plateas ocupadas, pero un predio casi vacío, dieron lugar a que en redes y en encuentros presenciales se multiplicaran los comentarios: que sí, que no, que la intención es buena pero no sirve si no se sostiene con público, que debió plantearse de otra manera… Como suele pasar con las noches fallidas de esta Fiesta —de la que la comunidad entera se siente parte, de un modo u otro— siempre aparecen “especialistas” que creen tener claro qué debía hacerse, así como tremendistas que auguran desastres que no ocurren y, en el otro extremo, optimistas dispuestos a arriesgar. De todo se aprende.

 

Una maratón virtuosa

La noche del rock en la Fiesta de la Playa es, también, una apuesta de cierto riesgo. Es que el rocanrol ya no es el fenómeno convocante de multitudes de antaño: la cumbia lo destronó. Algunos lo lamentan, otros lo celebran, pero todo el mundo lo sabe.

En esta oportunidad fueron siete las bandas y artistas locales que telonearon a Las Pelotas y, en todas ellas, el comentario compartido en vivo fue el mismo: cómo se superan año a año, cómo las bandas locales buscan estar a la altura del imponente escenario, del sonido impecable, de la iluminación y de una Fiesta cada vez más cuidada y profesional. Y, además, saben que la transmisión en vivo de la TV pública permite que su propuesta llegue a todo el país. ¿Cómo no esmerarse, cómo no disfrutar de la oportunidad, cómo no mostrar lo mejor de cada formación?

Ana Chabeuf

Ana Chabeuf.

La maratón comenzó con una banda flamante, Proyecto Efemérides, que fue la primera sorpresa de la noche (aunque aún no había caído el sol). Quienes iban llegando al predio se sorprendían gratamente con lo que empezaba a sonar: versiones de Pink Floyd ejecutadas con gran eficacia.

Le siguieron Casanova y No Somos Nadie, dos bandas locales que presentaron canciones propias, mostrando crecimiento y solidez. Luego fue el turno del experimentado Daniel Dubini, referente de variados tributos —de Sabina a Los Redondos o Héroes del Silencio—, con una banda que sonó muy bien y que tuvo como invitado a la potente voz heavy de Primer Ministro, el Pacha Valdivieso.

Después llegó Bad News, una propuesta que recorre grandes temas del rock y el pop —de Radiohead a Gloria Gaynor, de Miley Cyrus a The White Stripes, de Queen a Michael Jackson—, con una cantante, Ana Chabeuf, de voz y actitud arrolladoras. Le siguió Imaginaria, la banda rockera de Gualeguaychú, que alterna con solvencia canciones propias y versiones de Los Redondos.

Suma Paciencia

Suma Paciencia.

El cierre de la maratón local estuvo a cargo de Suma Paciencia, la banda de reggae más importante de la provincia, con 16 años de trayectoria y escenarios compartidos con grandes nombres del género. No solo no decepcionó a sus seguidores, sino que sedujo a quienes no la conocían, por ejemplo, con una versión reggae de Las manos de mi madre, de Peteco Carabajal, y con una canción (que ya tiene sus años) dedicada a la tragedia de Ayotzinapa, resignificada a la luz del presente, especialmente en su estribillo: “Latinoamérica unida”. Suma Paciencia también tuvo invitado, otra rareza: Lucas Díaz, el salteño afincado en Concepción del Uruguay que es la voz en la Orquesta Sinfónica del Ejército y además cantante folklórico. Cruces tan inesperados como disfrutables.

Fue el broche de una antesala más que digna: ideal para saborear luego el plato fuerte de la noche.

Todo rock es político

“Estamos muy contentos de estar aquí por primera vez”, dijo Germán Daffunchio. Y, sin embargo, no era del todo la primera vez. Sí lo era en la gran Fiesta de la Playa, pero lo cierto es que Las Pelotas se habían presentado 21 años atrás en La Histórica, en un recital memorable, con Alejandro “Bocha” Sokol todavía como frontman. Fue en Parque Sur, en abril de 2005, y anoche entre el público hubo muchas caras cómplices que recordaron aquel momento.

La banda, sin duda una de las más importantes de la escena argentina de las últimas décadas, brindó un espectáculo entrañable e inolvidable para los miles de personas que se dieron cita este jueves en la Fiesta Nacional de la Playa.

Con un sonido impecable —vale reiterarlo: da mucho placer, más allá de quién esté sobre el escenario, que todo se escuche tan bien—, Las Pelotas desplegó durante más de 90 minutos muchas de las canciones que sus seguidores históricos querían escuchar, corear y bailar. Sin dejar de lado temas de los discos más recientes —no siempre los preferidos de los fans de la primera hora—, incluso estrenaron una canción de su próximo álbum.

Inolvidable

Arrancaron con el clásico “Corderos en la noche”, siguieron con “Desaparecido” —acompañado por un video con imágenes de víctimas de la dictadura— y recorrieron varios de sus hits de ayer y de hoy: desde “Personalmente” hasta “Día feliz”, desde “Si supieras” hasta “Siempre estará”. Miles de pieles se erizaron y cuerpos saltaron con “Esperando el milagro”, canción de la que Germán recordó que fue escrita hace 23 años.

Las Pelotas también llegaron con invitado: Gabriel Dahbar, cantante de Caya Canaya, quien aportó su voz en varias canciones que originalmente interpretaba el Bocha Sokol. A su vez, la banda homenajeó “a nuestro querido Alejandro, al Bochita”, con una hermosa versión de la desafiante “Para qué”, de letra angustiosa y dulce a la vez.

El cierre con “Capitán América”, con un video de fondo que mostraba el rostro del prepotente y vulgar presidente estadounidense actual, y miles de manos levantadas haciendo el inconfundible gesto de “fuck you”, quedó grabado desde anoche como un recuerdo entrañable de un recital inolvidable.

Como dijo el propio Germán —que parecía no querer irse del escenario— al agradecer varias veces al público y a la Fiesta, durante los bises y después de Shine (Brilla): “Muchas gracias. Ha sido un placer tocar para ustedes. Ojalá volvamos pronto. Gracias. Inolvidable noche. La llevamos acá adentro. Gracias”.

 

(*) Especial para ANÁLISIS.

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