Imagen de archivo de Luis Caputo, ministro de Economía.
En un contexto de escasez de pesos y marcada volatilidad de las tasas de interés, el Tesoro Nacional afronta esta semana su primer gran test financiero de 2026: una licitación de deuda en moneda local con vencimientos por cerca de $9,6 billones. La operación se realizará este miércoles 14 y será clave para evaluar el apetito del mercado en un escenario de liquidez ajustada y expectativas inflacionarias todavía elevadas.
Según estimaciones de Portfolio Personal Inversiones (PPI), alrededor del 92% de los vencimientos -unos $8,8 billones- están en manos del sector privado, lo que obliga al Gobierno a asegurar un nivel de roll over muy alto para evitar un drenaje adicional de pesos del sistema. La licitación llega, además, luego de varias semanas en las que las curvas en pesos mostraron un creciente nivel de tensión, reflejo de la menor disponibilidad de liquidez y de un mayor premio exigido por los inversores, publicó el diario La Nación.
El llamado oficial contempla un menú amplio de instrumentos: cuatro bonos a tasa fija, una letra a tasa variable, cuatro títulos ajustados por CER y dos bonos dólar linked. El objetivo es captar pesos en un mercado que luce más defensivo y selectivo, en el que el costo financiero se volvió un factor central. De acuerdo con Max Capital, al 7 de enero el Tesoro contaba con depósitos en pesos por unos $3,1 billones en el Banco Central, un monto sensiblemente inferior a los compromisos inmediatos, lo que refuerza la necesidad de una renovación casi total de los vencimientos.
La tensión financiera se reflejó este lunes con claridad en la caución a un día, el instrumento de liquidez más corto del mercado, cuya tasa llegó a escalar hasta el 190% en los minutos finales de la rueda, tras haber operado en niveles mucho más bajos. Terminó cerrando en torno al 90%.
El desafío del Tesoro se da en paralelo a un contexto macro que no ayuda. JP Morgan advirtió que, con una inflación que muestra señales de rigidez —impulsada por aumentos en carnes y combustibles— y una liquidez en pesos muy ajustada, la licitación del miércoles será particularmente exigente. El banco proyecta una inflación de diciembre en torno al 2,5% mensual, aunque reconoce riesgos al alza tanto para ese dato como para el primer trimestre del año, un factor que incide directamente en la demanda de instrumentos en moneda local, destacó el diario La Nación.
La combinación de intervenciones del Banco Central para acumular reservas sin presionar el tipo de cambio y la oferta de instrumentos de cobertura cambiaria tuvo como contracara un mayor estrés sobre la liquidez en pesos. Ese escenario se tradujo en fuertes oscilaciones en las tasas más cortas y en un encarecimiento general del financiamiento.
Desde GMA Capital destacaron que el reacomodamiento fue significativo incluso en plazos muy breves. Hace apenas un mes, las letras a tasa fija de corto plazo rendían entre 25% y 30% anual; hoy, la curva se encuentra mucho más plana y exige retornos del orden del 35% al 40%. Si bien la escasez de pesos explica buena parte de este movimiento, también influyeron las expectativas de inflación, que se recalibraron tras los últimos datos oficiales y los cambios en el esquema cambiario.




