Imagen de archivo de la titular del FMI, Kristalina Georgieva.
En su primera conferencia de prensa del año, el Fondo Monetario Internacional (FMI) elogió la marcha del programa con Argentina por la baja de la inflación en 2025 al 31,5% interanual; el nuevo esquema cambiario puesto en marcha en enero para acumular reservas y los esfuerzos del Gobierno para avanzar en la reforma laboral. También, confirmó que en febrero llegará una misión a Buenos Aires para revisar el acuerdo.
“El programa arrancó con una base robusta, vemos un progreso continuo y esfuerzos de estabilización y esto ayuda a impulsar la confianza del mercado. Después de contraerse en 2024, se estima que la economía crecerá 4,5% en 2025, la inflación ha caído desde tres dígitos en 2023 a alrededor de 30% al final de 2025, el nivel más bajo en ocho años”, dijo la vocera del Fondo, Julie Kozack.
En ese marco, la funcionaria del organismo saludó la reciente sanción de la Ley de Presupuesto 2026, “la primera vez en dos años”, dijo que es consistente con el objetivo de déficit cero, y respaldó el esfuerzo para avanzar en la reforma laboral para “reducir informalidad laboral y aumentar la flexibilidad laboral”, una iniciativa que el Senado tratará en febrero ante la falta de votos suficientes para tratarla en diciembre.
Argentina acordó en abril del año pasado un programa de Facilidades Extendidas y un crédito de US$ 20.000 millones, equivalente al 479% de su cuota. Entre los objetivos estructurales, el entendimiento contemplaba el avance de reformas y la aprobación del Presupuesto, que incluye la autorización para emitir deuda en el extranjero, publicó el diario Clarín.
Una de las variables que el Fondo monitorea de cerca es la evolución de las reservas. Después de las alertas encendidas por el organismo en diciembre y de pedir una política de acumulación de reservas “más ambiciosa”, la secretaria de Comunicaciones del FMI contestó varias preguntas sobre la Argentina y destacó el esfuerzo realizado por recomponer reservas.
“Estas acciones están apoyadas en los recientes ajustes del esquema cambiario y monetario incluyendo el programa de compras preanunciadas. Si bien todavía es temprano, el proceso de acumulación empezó este año a un ritmo más rápido de lo previsto, las compras del Banco Central superaron el 5% del piso del volumen diario del mercado de cambios en la mayoría de los días, así que el proceso de compras ha empezado a un paso acelerado, lo cual es bienvenido”, señaló.
Y sostuvo que espera que estos esfuerzos sirvan para lograr “un mejor y completo acceso al mercado de capitales, así como para manejar mejor los shock externos”. En sus supuestos macro, el organismo proyectó que Argentina emitirá deuda extranjera por US$ 4.000 millones en 2026 con un riesgo país de 500 puntos.
Cambio de estrategia
Hace un mes, el equipo económico cambió de estrategia: pasó a actualizar las bandas cambiarias de acuerdo a la inflación pasada y habilitó las compras del Central a partir del 2 de enero. De esa forma, el Banco Central ya compró unos US$ 515 millones en solo ocho ruedas. Al mismo tiempo que el Central compra, el dólar baja (hoy, el minorista retrocede a $ 1.470), pero el riesgo país sube (bordea los 600 puntos).
La política previa de no comprar reservas hasta que el dólar tocara el piso de la banda llevó a registrar reservas negativas por US$ -14.000 millones. Dado que la meta prevista por el FMI para diciembre era de US$ -3.500 millones, se estima que el Gobierno tuvo un desvío mayor a los US$ 10.000 millones.
En ese contexto, la portavoz del organismo dijo que la misión para iniciar la segunda revisión del programa está prevista para “algún momento de febrero” y que será en ese marco donde se discutirán los objetivos y “waivers”, tras ser consultada sobre la posibilidad de que haya una dispensa por el incumplimiento de la meta de reservas de diciembre, consignó el diario Clarín.
Después de pagarle US$ 4.200 millones a los bonistas en enero y de cancelar el swap con Estados Unidos -en ambos casos tomando deuda extranjera-, el Gobierno se prepara para un nuevo round de negociaciones con el Fondo. La segunda auditoría estaba prevista para el 23 de enero, pero hubo demoras en medio de tironeos por la falta de reservas y la expectativa del nuevo esquema cambiario.
El ministro Luis Caputo necesita aprobar las metas de diciembre para destrabar un desembolso de US$ 1.000 millones en febrero. En el plano fiscal, se comprometió con el FMI a alcanzar un superávit primario del 1,3% del PBI y ya en noviembre acumuló un resultado del 1,7% del PBI. Si bien todavía resta por conocerse el número de diciembre, el mercado descarta el cumplimiento de dicho objetivo.
Antes de recibir el desembolso, el 1° de febrero habrá que afrontar el pago de intereses al FMI por US$ 824 millones. Sin reservas suficientes, el ministro de Economía sugirió que podría usar el sobrante del préstamo REPO por US$ 3.000 millones acordado con bancos internacionales, parte del cual utilizó para pagarle a los bonistas del 9 de enero. El último pago al Fondo fue cubierto con el swap con Estados Unidos, resaltó el diario Clarín.
Por otra parte, la vocera del Fondo dijo que la titular del organismo, Kristalina Georgieva, participará de paneles de discusión y reuniones bilaterales en la cumbre de Davos entre el 19 y 23 de enero, sin precisar si se reunirá con Javier Milei. El Presidente viajará al foro de negocios que se celebra en Suiza acompañado de una comitiva oficial, de la que podría participar Caputo.
La relación con la jefa del organismo se enfrió meses atrás al calor del uso de reservas para evitar una devaluación antes de las elecciones y la entrada en escena del Tesoro de Estados Unidos con su paquete de salvataje. Pero en las últimas semanas hubo señales de acercamiento, primero con el festejo por parte del FMI del anuncio de las nuevas bandas cambiarias y ahora con un respaldo más explícito.
En 2026, Argentina enfrentará vencimientos en moneda extranjera por US$ 18.000 millones en 2026, incluyendo las obligaciones con bonistas, organismos internacionales como el FMI, el bono Bopreal y el tramo del swap con China activado durante la gestión de Alberto Fernández, según estimaciones de Invecq.




