Sección

Un relevamiento municipal informó que hay más de 70 casas en riesgo a la vera de arroyos de Paraná

Un relevamiento técnico de la Municipalidad de Paraná en distintos barrios identificó más de 50 viviendas en situación de derrumbe inminente por la inestabilidad de barrancas y taludes en márgenes de arroyos y sectores del borde costero. Los datos surgen de informes elaborados en el marco de la emergencia socioambiental declarada por el Concejo Deliberante en diciembre, que prevé medidas preventivas y la eventual evacuación de familias que habitan zonas de riesgo.

El Comité Técnico de Emergencia que implementó la ordenanza dispuso una especie de semáforo para diferenciar la situación de riesgo. Hay 53 viviendas clasificadas en “rojo”, lo que indica riesgo alto e inminente por la inestabilidad de barrancas en las márgenes de los cursos de agua. La mayor parte de estas casas están a pocos metros de los arroyos Antoñico, La Santiagueña y Colorado.

Según fuentes municipales, estas casas podrían derrumbarse en caso de un temporal y crecida de arroyos de una magnitud similar a la trágica tormenta del 19 de febrero.

Dónde están las casas en mayor riesgo

¿Dónde se encuentran? Según datos del relevamiento a los que accedió Ahora, las viviendas comprometidas a la vera del Antoñico están en calle República de Siria y 1° de Mayo, en zona de bañados; en barrio Humito; al costado del puente Eva Perón al lado del barrio 33 Orientales; sobre calle Simón Vazquez en el barrio El Pozo; en Puerto Viejo (calle La Delfina), y en barrio Pancho Ramírez. Las casas construidas casi al borde del arroyo La Santiagueña marcadas en rojo están atrás del Parque Berduc en el barrio Maccarone.

La cuenca del arroyo Colorado registra varios focos de viviendas comprometidas. En calle Cabildo Abierto el Municipio inició el año pasado obras de estabilización. También hay construcciones en riesgo en San Cayetano/La Palangana cerca de la Escuela Hogar y en el barrio La Milagrosa. Hay más viviendas en peligro sobre calle Blas Parera, donde fue arrastrada la casa de la familia Barrios en la tragedia por la que murieron Patricia Mena y su hija Chiara. 

El informe municipal identifica 17 viviendas en nivel de alerta “amarillo”: su peligro de desmoronamiento no es inminente pero posible. En estos casos se trata de zonas donde se detectaron procesos de erosión o inestabilidad de taludes causados por los arroyos, que requieren seguimiento. Estas viviendas se ubican en Cortada 7 (Bajada Grande) sobre el Borde Costero, en Zárate al final y en calle 25 de Junio al final, a la vera del arroyo Antoñico.

El relevamiento es parte de las tareas del Comité Técnico que lleva adelante la Emergencia, la cual rige por un año hasta diciembre. Lo integran responsables de las áreas Desarrollo Humano, Infraestructura, Convivencia Ciudadana, Salud, Control Urbano y Protección Civil, entre otras. Entre sus funciones también se encuentran la planificación de obras de mitigación y estabilización de barrancas y el diseño de protocolos de evacuación preventiva y asistencia a las familias que habitan en áreas consideradas críticas.

Qué hacer

Contar con la información es fundamental. Pero en el Municipio preocupa qué hacer con las familias. “Hay muchas personas que se resisten a irse, a pesar del riesgo que corren”, señaló un funcionario del Comité de Emergencia. Y hay otra preocupación más, ante el eventual caso de que se concrete un plan de traslado y reubicación de estas familias: que se instale gente nueva en los lugares que se desocupen.

Si bien el relevamiento tiene contadas hasta ahora 70 viviendas, en el Municipio evalúan una cifra total cercana a las 100. Y advierten que en muchas casas vive más de una familia. Habría hasta 150 grupos familiares involucrados.

Un plan de relocalización semejante, aunque sea en construcciones provisorias, escapa por lejos a las posibilidades de un Municipio, incluso al de la capital de la provincia. “Sin acompañamiento de Provincia y Nación, ni siquiera es imaginable”, remarcan desde el Comité de Emergencia de Paraná.

Arroyos llenos de basura

Hay un problema adicional vinculado a este drama. La cantidad de basura en muchos puntos del curso de los arroyos conforma auténticos diques que impiden el paso del agua cuando hay abundantes lluvias. El caudal se amontona y comienza a rebalsar hacia los bordes, inundando casas y calles completas.

Un funcionario del Municipio advirtió que en algunos casos esto sobrepasa la capacidad de limpieza con infraestructura pesada. “Hay lugares donde se puede entrar con máquinas, pero otros son inaccesibles. La gente debe tomar conciencia de que tirando la basura se perjudica sola”, ilustró.

Edición Impresa

Edición Impresa