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Fuego amigo en oferta

Lo que la oposición no construye por mérito propio se lo regala el amanuense de Manuel Adorni. En este caso, con la presentación de una declaración jurada bochornosa que intentó revalidar en una nota periodística igual de patética, todo, pergeñado por abogados y preparada para el supuesto consumo de la estupidez social pero extensiva incluso, a los atónitos libertarios refugiados en el silencio de la obediencia debida.

No obstante, el intento, el escándalo dejó el fuego prendido y con mucha madera muy cerca.

Lejos, entonces, de abortar el incendio que generó el actual jefe de gabinete y artista exclusivo de todos los memes que proliferan por las redes, lo único que logró fue (por ahora quedarse en el cargo) dejar al escándalo bien arriba y bien a mano de quienes especulan con esa implosión para seguir pegando a tono como inversión a futuro.

Es mentira que alguien de la oposición necesite de la renuncia de Adorni. Porque de ser así el tema como escándalo no pasaría de 2 o 3 días en exposición pública. En cambio, mantener la situación ampliamente visible como sucede actualmente, detona toda posibilidad de que la agenda y anuncios del gobierno nacional queden infectados por la indiferencia.

Porque una cosa es lo que se declama para la gilada y otra muy diferente es la que ofrece réditos políticos concretos. Adorni es parte ya del fuego amigo de Milei.

Es obvio que el entramado legal que armaron los leguleyos de Adorni apunta a solidificar una argumentación funcional para sacarlo de las consecuencias judiciales. Y desde allí entonces retomar la iniciativa política que sin embargo hoy emerge absolutamente manchada y sin retorno.

De suceder que lo despidan, la verdadera apuesta de los “enemigos del gobierno” es simplemente acopiar a futuro argumentación que ponga al propio presidente reconociendo hechos de corrupción al calor suyo. Pero está claro, no contamos con un presidente lógico.

De soberbio, altanero y fiscal de la vida, Adorni ya pasó a modo palomita herida y más allá de lo que pueda suceder a futuro, su producido gestual, -junto a aparecer solamente en medios amigos del 5% no ensobrados (diría Milei)- lo delata en su rendición a la par de que detonó el discurso de la ética y de la transparencia.

Y, cuando lo someten al archivo es mucho peor: se convierte en alfombra pisoteada.

Toda la estrategia del jefe de gabinete por ahora está inmoralmente montada sobre montañas de dudas y mentiras absolutamente imposibles de creer. De modo tal que la falta de apoyo del gobierno que integra ya se convirtió en la lápida de su futuro político.

Durante meses, el gobierno de Milei mantuvo el escándalo en la mayor de la exposición pública a costos políticos extraordinarios y no escarmentó. Redobló la apuesta y como consecuencia decidió mantener a Adorni en el cargo y así arriesgarse a un desgaste mayor quizás a la espera de que la justicia depure los pecados capitales de Adorni.

Intentar emparejar con la cantinela de lo de que hicieron antes los Kukas ya no alcanza. Hay una sociedad sufrida, “argentinamente” mimetizada en condenar desde el vamos la duda y la sospecha y transformarla en sentencia. Y, atenta con el arma del despecho siempre a mano. Por ello es que Adorni, ya está condenado y el gobierno por añadidura en el capricho.

Curiosamente hoy, en esta sociedad, lo legal pasa ser una anécdota de hadas blancas.

Es evidente que Adorni usó todo este tiempo para elegir la mejor estrategia y el escenario más acorde, pero no contó con que Pato Bullrich lo detonara en viaje, quien consiguió con alguna expresión “oportuna” lo que no había conseguido todo el abanico opositor. Y desde ese modo se conmovió el cimiento libertario: fuego amigo también.

“Pato”, le regaló la foto del cumple feliz, pero curiosamente por lo pronto es la única entre los improvisados libertos en saber cómo se organizan estas fiestitas y a quien hay que invitar, pero, sobre todo, a quien descartar.

(*) Especial para ANÁLISIS.

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