
La cultura argentina sufrió este jueves la muerte de Teresa Anchorena, gestora cultural, exfuncionaria pública y una de las figuras muy influyentes en la defensa del patrimonio histórico nacional. Tenía 78 años y falleció en su casa del barrio porteño de Villa Crespo, tras atravesar una enfermedad oncológica que padecía desde hacía varios años. Pese a su delicado estado de salud, hasta los últimos meses había continuado en plena actividad, preparando una nueva muestra vinculada al Fondo Nacional de las Artes, institución en la que se desempeñaba como directora de Patrimonio.
Con más de cuatro décadas dedicadas a la gestión cultural, Anchorena dejó su paso en la política cultural argentina. Fue presidenta de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, organismo desde el cual impulsó políticas para preservar sitios destacados de todo el país. Su labor estuvo orientada siempre a reforzar la identidad nacional a través del cuidado de bienes arquitectónicos y espacios de memoria colectiva. Además, durante la década del noventa ocupó la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires bajo la gestión de Enrique Olivera, y previamente había sido subsecretaria de Desarrollo Cultural en el mismo distrito.
Su carrera, sin embargo, comenzó mucho antes. En los años setenta estudió Antropología y se vinculó al ámbito de las artes visuales mientras residía en Francia, donde permaneció durante la última dictadura militar. Allí también se acercó a la política, experiencia que la marcó a fuego. Tras el regreso de Raúl Alfonsín al país, Anchorena formó parte de su equipo como asesora en temas culturales, aportando su visión sobre la preservación del patrimonio en un contexto democrático que buscaba recomponer la vida institucional.
En 1996 fue designada directora del Centro Cultural Recoleta, cargo que la posicionó como una de las voces más fuertes en la gestión artística de la ciudad. Más adelante también encabezó la Dirección Nacional de Cooperación Internacional de la Secretaría de Cultura de la Nación. Su trayectoria la dejó como una funcionaria respetada y reconocida tanto es en el ámbito público como en el académico y artístico.
El reconocimiento a su trabajo llegó en varias oportunidades, pero uno de los homenajes más significativos se realizó en diciembre de 2024, cuando la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires la distinguió como Personalidad Destacada de la Cultura. Ese acto fue, de algún modo, una síntesis de lo que su figura representaba.
El arquitecto y amigo cercano de Anchorena, Alberto Petrina, expresó su pesar tras conocer la noticia. "Con la muerte de Teresa, la Argentina pierde no solo a una personalidad fundamental de la cultura, sino a una funcionaria de excepción en cada una de las áreas en las que trabajó: la Secretaría de Cultura de la Ciudad, el Centro Cultural Recoleta, Cancillería, el Fondo Nacional de las Artes y la Comisión Nacional de Monumentos Históricos", señaló.