Memoria Frágil y “Pichón” Sánchez, el primero que desapareció

Pichón Sánchez

A Pichón Sánchez lo chupó la Policía de la provincia el 20 de marzo de 1975.

De ANÁLISIS

Héctor “Pichón” Sánchez era un joven militante barrial del peronismo en la década del 70. Era uno de los 8 hermanos de la familia, con una hermana melliza, que vivía en el humilde barrio La Pasarela de Paraná. Quedó admirado  con Héctor Cámpora cuando llegó a Paraná en la campaña electoral del 73. Lo conoció en ese acto y ese mismo día empezó a militar en el peronismo. Llegó a ser el presidente más joven de su barrio, y fue uno de los mentores del dispensario y guardería de la zona. Tenía 21 años cuando fue secuestrado por una patota policial comandada por el entonces subjefe de la Policía de Entre Ríos, el comisario Álvaro Roldán, la noche del 20 de marzo de 1975, en plena calle Corrientes casi Uruguay y durante el gobierno constitucional de Enrique Tomás Cresto.

Aldo Bachetti, ex dirigente de la Juventud Peronista Regional II lo recordó el hecho. “’Pichón’ había comenzado a tener reuniones con la JP. Teníamos una reunión ese día. Quedamos en encontrarnos y lo estaba esperando en la parada de colectivo de El Huerto. Lo vi venir y atrás la estanciera celeste de Investigaciones. Ví cuando lo detuvieron tres oficiales y se lo llevaron no sé a dónde. Fui hasta la casa de la Juventud, le comenté a los compañeros, hicimos la reunión y fuimos a avisarle a la familia. Lo minimizamos. Fuimos con el doctor Barrandeguy a solicitarlo a Investigaciones, pero lo negaron. También negaron un hábeas corpus. El miércoles siguiente la Prefectura avisa de un occiso encontrado en cercanías del puerto de Diamante. Fuimos al reconocimiento. ‘Pichón’ era menudito, flaquito, de estatura normal. Cuando lo vi tirado en la camilla pensé que no era pero  una de las hermanas lo reconoció. Queríamos traerlo y velarlo en su domicilio, pero la Policía no nos permitía. Gestionamos con el intendente de Paraná, ‘Gallego’ Esparza. Y logramos velarlo. De madrugada, en el velatorio pasaba esa misma camioneta por ahí tirando tiros al aire. Unos desvergonzados”.

 

 

El abogado Raúl Barrandeguy contextualizó  la situación de “Pichón” Sánchez. “Después de la muerte del general Perón cambiaron las cuestiones. Miembros del aparato provincial de seguridad cambiaron conductas y aparecen organizaciones clandestinas paraestatales. Cuando ocurre esto, un querido compañero que murió hace varios años me dice que planteemos el hábeas corpus. El juzgado era del doctor Carlos Chiara Díaz que había sido designado allí por el gobernador Cresto. Él realizó todo lo que había que hacer. Había testigos y estaba identificado el móvil”.

Al día siguiente, los dirigentes Aldo Bachetti y Héctor Kunzman firmaron un duro comunicado difundido por pocos medios y junto a amigos, motorizaron la búsqueda de Sánchez. Denunciaron la instauración de un aparato represivo y responsabilizaron al gobernador Cresto,  su vice Dardo Pablo Blanc, el ministro Luis Raggio, Julio Herrera y el entonces subjefe de la Policía Álvaro Roldán, de ser los mentores de centenares de allanamientos ilegales cuyo resultado fue la detención de 16 presos políticos, 11 de ellos peronistas.

“Lo levantó la inteligencia de la Policía provincial que se llamaba departamento de Investigaciones. Uno de los más conocidos era un tal Carlos Alzugaray que todo el mundo sabía que pertenecía a ese departamento de la Policía. Lo levantaron por la Caja de Jubilaciones, una estanciera. Estuvo desaparecido varios días hasta que apareció en la zona de Diamante, en el río. Se comprobó que fue ferozmente torturado y arrojado sin vida al río. En esas cuestiones anduvimos con un viejo compañero de la JP de aquella época que es Aldo Bachetti. En ese momento yo era encargado de Acción Social de la Municipalidad. Recuerdo a Ramón como un humilde militante de barrio, de gran carácter, que no andaba con vueltas. Desgraciadamente lo eligieron a él para atacarnos y fue muy triste y la antesala de lo que vivimos después en todo el país”, recordó Héctor Kunzman. “Roldán de alguna manera agitaba al comando Paraná que era un grupo filo faccista que nos atacó de distintas maneras. Hubo varios incidentes que supimos que trató del comando Paraná, agitado por Roldán en la provincia”.

Carlos Chiara Díaz, ex magistrado, refirió a Roldán. “Tenía vinculación con el área de recibir y transmitir informes. No sé si se acostumbraba o era así. Se hablaba de la Side y otros organismos que hacían de puente en Policía y Roldán siempre andaba en esas cuestiones. No era el jefe de la Policía pero tenía una influencia enorme y para algunos el verdadero jefe. Siendo fiscal o defensor y secretario, tuvimos algunos contactos porque este hombre manejaba el sector de informaciones de la Policía”.

Chiara Díaz recordó que en ese momento lo convocó la conducción del Superior Tribunal de Justicia (STJ) para informarle que ese grupo de la Policía de la provincia había manifestado que desde el Juzgado donde estaba se pasaba y/o recibía información de Inteligencia. “Parece que pusieron un puente entre un teléfono de tribunales y ese otro teléfono que conectaba a personas que trabajaban en la Armada. Según Roldán había al menos un teléfono usado para comunicarse con sector policial vinculado a inteligencia”.

No hubo ninguna respuesta desde el Poder Ejecutivo, pero los hechos posteriores fueron muy claros. El 23 de marzo del 75 el cuerpo sin vida, en muy mal estado, del militante “Pichón” Sánchez apareció flotando. Tenía señales de haber sido salvajemente torturado, los dedos de los pies y manos era una muestra evidente. Le habían arrancado casi todas las uñas, como buscando algún tipo de información que nunca se dio. Recién se pudo ver tales detalles en la segunda autopsia judicial. La primera de ella decía que se había muerto ahogado. En el seno de la JP Regional II había dolor e impotencia. Sucedieron demasiadas cosas en meses anteriores. No le perdonaban al gobierno de Cresto la detención de tantos dirigentes juveniles, ya sea de la JP II como también sectores de más de izquierda. La jefatura de Policía emitió un comunicado para negar cualquier vinculación con el secuestro y asesinato de “Pichón” Sánchez, pero los indicios mostraban otra cosa.

 

 

“En la cárcel me lo encontré al gobernador Cresto y me dijo que nos hizo meter presos para resguardarnos de la Triple A. Conversamos mucho. Una persona que iba de frente, de tradición”, acotó Bachetti. “Lo de ‘Pichón’ nos tomó de sorpresa, al inicio. Hay un hecho que puede corroborarlo es que un vehículo venía por el túnel con armas, que tenían relación con la Policía Federal. No sabemos a qué venían”.

Kunzman señaló que a “Pichón” lo habrán elegido porque “era humilde, de La Pasarela. Habrán creido que tratándose de un pibe de barrio humilde, no iba a pasar nada, o menos que si se trataba de alguien más cercano al centro, que tuviera relaciones con gente de la política o profesiones liberales. Lo eligieron a ‘Pichón’ y estaban decididos a una escalada. A raíz de eso y otras cosas, pasé a la clandestinidad en medio de una serie de allanamientos donde detuvieron a muchos compañeros. Me escapé por los techos y compañeros me pasaron en piragua a Santa Fe. Casi dos años después me detuvieron en Córdoba y me llevaron a La Perla”.

Roldán, el sospechado

El cuestionado subjefe de la Policía, Álvaro Roldán, considerado uno de los más duros en tiempos de lo que fue la derechización del peronismo, lo que se profundizó tras la muerte del general Juan Domingo Perón, el 1 de julio de 1974, ocupaba una importante porción de poder en el gobierno de Enrique Tomás Cresto, e incluso fue quien llevó adelante personalmente las detenciones de presos políticos entrerrianos, la mayoría de ellos enrolados en la Juventud Peronista. Fue además uno de los fundadores del denominado Comando Paraná y lo lideró desde las sombras, en alianza con algunos personajes del peronismo enrolados en la ortodoxia, quienes se dedicaron a concretar atentados contra domicilios de dirigentes de izquierda, extorsionar comerciantes y amenazar permanentemente a quienes se oponían al pensamiento de Cresto. En la lista figuraban un atentado contra una liberaría de calle Colón y San Martín, propiedad del cura Julio De Zan de Gualeguaychú, a su vez titular del edificio Pio XII donde se reunía la JP Regional II. Colocaron una bomba al diario El Mundo entrerriano, también en otros dos domicilios de dirigentes disidentes al peronismo y tirotearon al sede del gremio de Soetap. Además explotaron bombas en los domicilios de los abogados Juan María Garayalde y Luis Agustín Brasessco, casi en forma simultánea la madrugada del 19 de noviembre del 75. Todas las miradas apuntaban a Roldán por el secuestro y muerte de “Pichón” Sánchez pero en la Justicia nadie quería enfrentarse con el grupo parapolicial, con adhesiones en la Gobernación.  

Cuando se produjo el golpe, el entonces jefe de la represión en la provincia, el general Juan Carlos Trimarco, lo confirmó por un tiempo a Roldán en el cargo que tenía. A partir del 24 de marzo del 76 y luego Roldán pasó a reportar al Batallón de Inteligencia 601, junto a varios personajes de la capital provincial.   

“Cuando gana el gobernador Cresto, a poco andar, los que andábamos en las organizaciones de Derechos Humanos, le hicimos una presentación al gobernador Cresto pidiendo la disolución del Sí Entre Ríos. Él propuso que se quemaran los antecedentes en una ceremonia pública a la que me invitó el doctor Solari, me pidió que le prendiéramos fuego en el patio de armas. El gobierno de Enrique Cresto estaba en sus comienzos con mucho compromiso con la consolidación de la democracia. Después cuando cambian las cuestiones a nivel nacional, Cresto corre la dirección de su gobierno a la tolerancia con este estado de cosas horribles que preanunciaba lo que vino después”, recordó Barrandeguy.

 

 

Chiara Díaz retomó el episodio del teléfono. “Me llamaron a mi porque supuestamente ese teléfono del juzgado estaba copado en recibir y dar información. Dije que usaba el teléfono para mis limitadas tareas. Les dije que me estaban considerando como en una maniobra con el teléfono del Juzgado de Instrucción N°3. Programamos una reunión con Roldán y los doctores que conducían el STJ. Les dije que me llamaba la atención y la situación obligaba a que haga una investigación en el Juzgado. Tenía ese teléfono atrás mío, pero no cerraba mi despacho con llave. Parece que habían grabado alguna información. Si esto no se aclaraba iba a hacer un planteo público. yo tenía mi conciencia tranquila”.

Pese a los antecedentes de violencia y muerte, en el retorno a la democracia el entonces diputado nacional Antonio Cavallaro del PJ ortodoxo, lo puso en la cabeza de la lista de concejales al comisario Roldán y por ende, el policía retirado asumió en diciembre de 1983, en que asumió la primera gestión Humberto Cayetano Varisco. Roldán que siempre se ubicaba en la primera fila de concejales del PJ, tuvo un penoso papel en el Concejo Deliberante, ya que fue totalmente intrascendente.

“A ‘Pichón’ no lo conocí personalmente. Pero sí conocí el contexto de militancia en la zona de El Paracao. Ahí teníamos actividad de militancia y muchos eran allegados y familiares de ‘Pichón’. Tal es así que hacíamos reuniones en la casa de su cuñado y su hermana María Eva Sánchez. Era una familia compuesta por militantes de distintos partidos políticos. Nunca se conoció, al menos en ese momento, fueron detalles y circunstancias especiales”, recordó el ex concejal del radicalismo Rubén Villaverde.

 

 

“Cuando participé como presidente del bloque UCR, teníamos diferencias doctrinarias e ideológicas con el Justicialismo. Veníamos de recuperar la democracia y pelear con la dictadura, de plantear juicio a las Juntas. En el Concejo planteamos en el inicio denuncias por la existencia de tumbas NN en el cementerio municipal, del centro clandestino de detención impulsamos pensiones para familiares de desaparecidos. Una serie de medidas que no siempre fueron acompañadas por el justicialismo de esa época. Nunca el gobierno del doctor Cresto planteó una cuestión de pronunciamiento contra gente como Roldán. Aunque la convivencia en el bloque fue cordial y de colaboración. Tampoco hubo iniciativa de ningún sector para tratar el tema del secuestro de Pichón Sánchez. Lo que hubo fue un comunicado de la JP contra otro sector del peronismo. El gobierno provincial nunca convalidó esa versión, por el contrario justificó el accionar de las fuerzas de seguridad”, agregó Villaverde.

La Justicia nunca pudo avanzar en la causa por el secuestro y asesinato de “Pichón” Sánchez. Nunca hubo imputados. El ex subjefe de la Policía, Álvaro Roldán, falleció en marzo de 2007 y sus restos fueron sepultados en Tabossi. Nunca habló del secuestro de Sánchez ni de otros hechos violentos cometidos en alianza con un grupo parapolicial. Jamás aceptó entrevista alguna, ni fue citado a declarar.

“Hay como una coincidencia que se da una cantidad enorme de veces en la historia. Por ejemplo el Humanismo Liberal, el Racionalismo, la Época de las Luces, la Revolución Francesa. Uno dice: ¿la Revolución Francesa la hace Montesquieu, Russeau, Diderot; o la Revolución Francesa lo lleva a Montesquieu, Rosseau, Diderot a pensar como pensaban? Hay como una interacción, son los ingenios que nos produce la historia. Y sí, con otro gobernador probablemente no habría ocurrido, con otra Presidenta no hubiera ocurrido, con otro ministro del Interior no hubiera ocurrido. Pero ocurrió con los que estaban y ese hecho nos interpela: ¿por qué estaban? ¿qué hice yo? ¿pude haberme ubicado con la gente que pidió que no lo hagan? Esto me parece que es, a tantos años, la lección que nos dejan estos sacrificios horribles como el de ‘Pichón’, que debemos pensar la historia como un conjunto de cosas y de allí tomar posiciones políticas, sociales, culturales, sindicales, de género. Si no es muy difícil. ¿La democracia quiere los pañuelos verdes? Sí, claro que sí.  Pero la democracia quiere los pañuelos verdes tuyos y míos. Porque no podemos juntarlos si nos estamos matando por un cargo de concejal. Entonces, son los desafíos que hay que asumir. La sociedad cambió y las grandes paradojas están cambiando. Eso es muy bueno”, reflexionó Barrandeguy.

 

 

Villaverde, por su parte, sumó: “La violencia de un lado y del otro llevó a la interrupción del sistema institucional democrático en el 76 y a una de las dictaduras sangrientas más terribles que padecimos. Evidentemente en estos 37 años de democracia que cumpliremos, merecen que vayamos reforzado lo que son las deudas de la democracia con los sectores más desposeídos. No cumplimos con la aspiración de resolver la pobreza. En el 83 no teníamos más que el 7 u 8 por ciento de pobreza, hoy estamos arriba del 40 por ciento. La educación pública era fuerte. La democracia está en deuda con la sociedad argentina para consolidar valores que el sistema institucional demanda para los argentinos. Y que nunca más suceda lo que le pasó ‘Pichón’ Sánchez”.

Kunzman expresó lo fundamental de la memoria. “Nuestro lema es Memoria, Verdad y Justicia. Yo he denunciado lo que pasó en Argentina conmigo y con los compañeros que conozco. La hice en Río de Janeiro, en Suecia, en el Nunca Más, en Córdoba, Rosario y Bahía Blanca. Porque considero que es nuestra obligación dar a conocer lo que realmente pasó. Aún hoy nos siguen contactando familiares de compañeros desaparecidos que nos preguntan si los vimos, cómo estaban, cualquier cosita que podamos decirle de ellos les resulta muy bueno. Un pueblo que no tiene memoria repite penurias y errores. Quiero que nunca más suceda en Argentina lo que pasó del 76 al 83. Es doloroso decirlo pero aún hay mucha gente a la que no le interesa o piensa que estuvo bien o maneja la teoría de los dos demonios. Acá hubo un Estado represivo que torturó y masacró a su población”.  

“Venimos repitiendo estas cosas que hacen bien. Esto se tiene que difundir para que no vuelva a ocurrir. Pasaron 40 años y tenemos que fortalecer la democracia porque es nuestro sistema de participación. Más allá que hoy se castigue mucho a los políticos, eso es ínfimo con lo que puede hacer un gobierno militar”, dijo Bachetti.

Nadie olvida a “Pichón” Sánchez en su amado barrio por el que tanto hizo pese a su juventud. Está siempre presente, a través de un mural, de su recuerdo, de su historia militante. Pero nadie condenó a sus ejecutores que ya están todos muertos.  

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